Día 6: La Caridad y la unión de los corazones en Nazaret
Nos adentramos en la Caridad Cristiana, mas no como un sentimiento vago, empero como el vínculo de perfección que mantiene la unidad de la familia frente a las discordias del mundo.
PUNTO PRIMERO. Considera, alma fiel, que si la casa de Nazaret era un paraíso en la tierra, lo era por la caridad encendida que unía aquellos tres Corazones santísimos. En la Sagrada Familia no hay lugar para el egoísmo, que es la ponzoña de la paz doméstica. El pensamiento de María es siempre cómo servir mejor a su Hijo y a su esposo; el de José, cómo proteger y sacrificarse por la Virgen y el Divino Infante; el de Jesús, cómo glorificar al Padre mediante el amor a sus padres terrenales. Esta unión no es fruto de la carne, sino del Espíritu, y en ella se funden las voluntades de tal modo que no parece sino que un solo corazón late en tres pechos distintos.
PUNTO SEGUNDO. Mira con dolor cuántas familias se despedazan hoy por la falta de esta caridad sobrenatural. Donde falta el amor de Dios, el hogar se convierte en una arena de discordias, de palabras hirientes y de frialdad afectiva. La verdadera caridad no consiste en la ausencia de defectos en los demás, sino en la paciencia con que los sobrellevamos por amor a Cristo. En Nazaret se perdonaba antes de ser ofendido y se adivinaba la necesidad del otro antes de que fuera manifestada. Examina si en tu trato diario reina la mansedumbre de Jesús o si la aspereza de tu carácter es la causa de que la paz huya de tu morada.
Propósito Práctico
Hoy guardaré silencio absoluto ante cualquier contradicción o reproche que reciba en casa, y responderé con una palabra amable o un gesto de servicio a quien me haya causado algún disgusto, imitando la dulzura de la Virgen María.
Oración Final
¡Oh Jesús, María y José!
Vosotros que sois el lazo más perfecto de unión y de caridad, dignaos derramar vuestro espíritu de amor sobre nuestra familia. Desterrad de nosotros toda sombra de envidia, de rencor o de impaciencia. Haced que nuestros corazones sean uno solo en el vuestro, para que, viviendo en paz en esta vida, merezcamos gozar de la eterna unidad de los santos en el cielo. Amén.
(Aquí se rezan tres Avemarías y un Gloria)
¿Quién fue D. Félix Sardá y Salvany?
Félix Sardá y Salvany (Sabadell, 1841 – 1916) fue uno de los sacerdotes, escritores y apologistas más influyentes de la España del siglo XIX. Conocido por su inquebrantable defensa de la fe católica frente a las corrientes del pensamiento moderno, dedicó su vida a la «Propaganda Católica», utilizando la prensa como su principal púlpito.
Aunque su obra más famosa fue «El liberalismo es pecado», su labor pastoral más íntima se centró en la santificación de las familias a través de devocionarios y hojas espirituales. Fue un firme defensor de que el hogar cristiano es la primera trinchera de la fe, y que la imitación de la Sagrada Familia de Nazaret es el único remedio eficaz contra la desintegración de la sociedad.
Sardá y Salvany no solo escribía; vivía lo que predicaba. Fue un hombre de gran caridad, fundador de instituciones de ayuda y un incansable promotor de la devoción al Sagrado Corazón y a la Sagrada Familia. Sus textos se caracterizan por una prosa vibrante, una doctrina segura y un estilo directo que busca siempre mover la voluntad del lector hacia la virtud práctica.
«La familia que reza unida, permanece unida bajo el manto de la Providencia.»
