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Francisco a la luz de la doctrina católica

Publicado el 11 de enero de 2026

Archivado en: Francisco

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Por amor a la verdad: el pontificado de Francisco a la luz de la Tradición

Tras el fallecimiento de Francisco, hemos considerado oportuno esperar un tiempo prudente antes de publicar una serie de artículos que, lejos de atacar la memoria de un personaje público querido y respetado por muchos, buscan primordialmente despejar las graves y serias dudas que dejó durante su pontificado.

Hemos observado con preocupación cómo buena parte del clero ha hecho eco de ciertos errores, ignorando la rica tradición de dos mil años de la Iglesia Católica, y amplificando lamentablemente el daño espiritual que estos descuidos doctrinales provocan en los fieles.

Es precisamente sobre esta sólida tradición que nos basamos, siguiendo el sabio consejo de San Vicente de Lerins, quien enseñaba que:

Todo cristiano que quiera desenmascarar las intrigas de los herejes que brotan a nuestro alrededor, evitar sus trampas y mantenerse íntegro e incólume en una fe incontaminada, debe, con la ayuda de Dios, pertrechar su fe de dos maneras: con la autoridad de la ley divina ante todo, y con la tradición de la Iglesia Católica.

Con este espíritu,  basándonos en la tradición católica, defendida, preservada y transmitida hasta nosotros por legiones de Santos, Mártires, Papas y laicos comprometidos, presentamos esta serie de artículos, cuyo único propósito es servir de guía a los fieles en el camino de la salvación de sus almas, y para que (contrastando con la sana doctrina católica) puedan discernir la verdad del error. Humildemente, todo sea siempre para la mayor gloria de Dios.

***

1. Relativismo religioso — “Todas las religiones quieren lo mismo”

Frase polémica: “Dios quiere la diversidad de religiones.” (Documento de Abu Dabi, 2019).

En el Documento sobre la Fraternidad Humana (Abu Dhabi, 4 de febrero de 2019), firmado por Francisco y el Gran Imán de Al‑Azhar, se afirma:

«Dios quiere la diversidad de religiones.»

Este planteo sugiere que la voluntad de Dios no sólo permite, sino busca directamente una variedad de creencias contrapuestas con finalidades igualmente válidas. Fue interpretado por muchos como una afirmación de que todas las religiones conducen a Dios de la misma forma, lo cual esta en abierta oposición con el magisterio de la Iglesia.

Decir que “Dios quiere la diversidad de religiones” va mucho más allá de tolerancia o diálogo interreligioso: implica validar la pluralidad religiosa ante Dios como igualmente buena. Si esto se sostiene, se rompe la doctrina según la cual Cristo fundó una sola Iglesia para la salvación del mundo.

Catecismo de la Iglesia Católica 846 (CIC)

«Fuera de la Iglesia no hay salvación.»


2. Confusión sobre la divinidad de Cristo y sus milagros

En varias ocasiones, Bergoglio dio una interpretación simbólica o sociológica del milagro de la multiplicación de los panes, sugiriendo que no fue un milagro físico, sino que la gente “compartió” la merienda que cada quien tenía.

Catecismo de la Iglesia Católica 547 (CIC)

“Jesús acompaña sus palabras con numerosos ‘milagros, prodigios y signos’ (Hch 2,22) que manifiestan que el Reino está presente en Él. Ellos atestiguan que Él es el Mesías anunciado.”

Negar o diluir la realidad literal de los milagros lleva a una teología desmitificada, humanista, en la que Cristo ya no es Señor de la creación sino un “líder moral”.

Esto destruye la fe en los Evangelios como testimonio sobrenatural y allana el camino a una Iglesia puramente social, sin misterio ni redención objetiva.

Francisco niega la multiplicación de los panes:

https://youtu.be/L7rEBZV30iU?si=wJbBguX7QcDfhKp_&t=64

La corrección del padre Carreira:

https://youtu.be/0ViJH44FKw4?si=wUHOx9gt4galHKY7&t=143

 


3. Amoris Laetitia y la comunión en pecado mortal

Amoris Laetitia, exhortación apostólica publicada por Francisco en marzo de 2016, y su controvertido capítulo VIII: Aunque el texto evita afirmaciones explícitas, abre la puerta a que, en “ciertos casos”, personas divorciadas vueltas a casar sin nulidad, y por tanto viviendo objetivamente en adulterio según la moral católica, puedan acceder a los sacramentos, incluida la Eucaristía.

“El discernimiento puede reconocer que, en una situación particular, no hay culpa grave.”
Amoris Laetitia, n. 301

“Se comprende que esta lógica también se aplica a las situaciones llamadas ‘irregulares’.”
Amoris Laetitia, n. 305

“En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos.”
Nota al pie (n. 351)

Es decir, bajo esta lógica del “discernimiento pastoral”, alguien que vive en pecado objetivo puede comulgar si no se le considera subjetivamente culpable.

Santo tomas lee amoris
Santo Tomás lee el capitulo VII de amoris Laetitia

Esto contradice la enseñanza constante de que la Eucaristía no puede recibirse en estado de pecado mortal (que requiere la confesión y la intención de no volver a cometer aquel pecado), creando una doctrina paralela basada en la casuística subjetiva, en vez de la ley moral objetiva, normalizando el pecado público sin conversión.

Catecismo de la Iglesia Católica  1650 (CIC)

“La Iglesia mantiene, por fidelidad a las palabras de Jesucristo, que no puede reconocer como válida una nueva unión si el primer matrimonio era válido. […] Si los divorciados se han vuelto a casar civilmente, se hallan en una situación que contradice objetivamente la ley de Dios. […] No pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esa situación.”


4. Negación del infierno y del castigo eterno

A lo largo de su pontificado, Francisco ha hecho o permitido circular afirmaciones gravemente ambiguas o erróneas sobre el infierno, la condenación y el destino de las almas impenitentes. La más famosa:

“El infierno no existe. Lo que existe es la desaparición de las almas pecadoras.”
Entrevista en La Repubblica, marzo de 2018

Aunque no fue publicada como cita oficial del Vaticano, tampoco fue desmentida directamente por Francisco. De hecho, el periodista secularista, liberal y afín a posturas izquierdistas Eugenio Scalfari repitió afirmaciones similares en otras entrevistas, y el Papa siguió concediéndole encuentros.

Catecismo de la Iglesia Católica 1033  1034–1035 (CIC)

“Morir en pecado mortal sin estar arrepentido y sin acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios es lo que se llama ‘infierno’.”

“Jesús habla con frecuencia de la ‘gehenna’ y del ‘fuego que no se apaga’ reservado a aquellos que hasta el fin de su vida rehúsan creer y convertirse, donde podrán ser condenados por siempre.”

“La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad.”


5. Desacralización del papado y ataque a la liturgia tradicional

Este es posiblemente, uno de los aspectos más concretos y dolorosos de todo el pontificado de Francisco, especialmente para quienes aman la tradición, la reverencia y la continuidad con la Iglesia de siempre.

A) Ataque directo a la Misa tradicional (Usus Antiquior): En julio de 2021, Francisco publicó el motu proprio Traditionis Custodes, donde Declara que el único lex orandi (ley de oración) es el Novus Ordo Missae (Misa del Nuevo Orden), restringiendo la Misa en Latín, imponiendo nuevas autorizaciones que antes no eran necesarias… clausurando además, una serie de ordenes debido a su apego a la tradición y a su rigidez…

B) Desacralización del papado: Francisco desde el inicio de su papado, adoptó un lenguaje sumamente  informal, muchos recordaran el «decime Jorge, yo también puedo pecar mucho», diluyendo el carácter sagrado del ministerio petrino. Rechazó además el empleo del título de Vicario de Cristo, moviéndolo en el anuario Pontificio del 2020, a la sección de «Titulo empleados previamente».

C) Fomento de abusos litúrgicos en el Novus Ordo: Permitió danzas y rituales paganos incluso en el interior del Vaticano (El vergonzoso episodio de la Pachamama y demás ídolos).

Catecismo de la Iglesia Católica  1145 (CIC)

“La liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo.”

San Pío V — Quo Primum Tempore (1570): Declara el Misal Romano como “válido por siempre” y que nadie lo podrá modificar ni prohibir o imponer otros ritos más recientes. Además, concede permiso perpetuo a todos los sacerdotes del rito latino para celebrarlo «sin temor a ninguna censura ni prohibición».

“Por lo tanto, nadie, absolutamente nadie, podrá, por su propia iniciativa, añadir, quitar o cambiar cosa alguna en esta edición de nuestro Misal.”

Quo Primum Tempore no solo tenia por objetivo el proteger el Misal, sino a toda la liturgia sagrada bimilenaria, y declara que nadie, ni siquiera un Papa futuro, tiene derecho a modificarla arbitrariamente.

“Si alguien se atreviera a contravenir a esto, sepa que incurre en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.”

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.

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