Hoy inicia la novena a la anunciación de María (16-24 de Marzo)


novena a la anunciación de María

Novena a la anunciación de María compuesta por el Bachiller Don Juan de la Carrera, Capellán mayor del Santuario del Señor San Miguel del Milagro, dedicada al Dr. Don Pedro Nogales Dávila, Obispo de Puebla de los Ángeles, quien se dignó concederle cuarenta días de Indulgencia cada vez que se rece; e impresa en México a devoción de la Hermana María Antonia Rosa de San Juan, religiosa del Beaterio de Santa Rosa de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, por los herederos de la viuda de Miguel de Rivera Calderón en 1719 con las debidas licencias.

ADVERTENCIA

Aunque esta Novena se puede hacer en todo tiempo, pero especialísimamente en Cuaresma, comenzándola a 16 de Marzo, para que se finalice el día antes de la Santísima Encarnación, y con más razón en este tiempo nos debemos ejercitar en la Oración y Mortificación, disponiéndonos a recibir los divinos beneficios a que la Soberana magnificencia de Dios nuestro Señor nos convida.

Novena a la anunciación de María

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Hincado el cuerpo de rodillas, y humillada el Alma ante el Divino acatamiento, adorando a Dios Trino y Uno, y creyendo que está su Majestad presente, pues en todas partes lo mira nuestra Fe, con todo el fervor y devoción posible hará el Acto de contrición, pesándole de haber ofendido a un Dios tan bueno y tan digno de ser amado, proponiendo con su gracia la enmienda; y si quisiere, hará este:

Mi JESÚS, Verbo Encarnado,
Ya eres blanco de mi amor,
Y así tengo gran dolor
De lo poco que te he amado.
Pésame de haber pecado,
Por ser quien eres mi bien;
Y por tu amor es por quien
En un grado muy igual
Siento el que he obrado tan mal,
Y deseo amarte, también.

Después tendrá una hora, o media, de meditación en el punto que corresponda al día, pidiéndole al Espíritu Santo que alumbre su entendimiento para que conozca aquella virtud e inflame su voluntad para que la abrase y ame, procurando entre día practicarla, y repita la Jaculatoria en que se le pide al Señor la conceda, y si no se le acordare, diga la que le dictare su afecto, o aprenda esta para todos los días:

Señor, pues bajaste al suelo
A hacerte hombre por mi amor,
Concédeme, mi Señor,
Que yo suba a amarte al Cielo.

 

DÍA PRIMERO – 16 DE MARZO

Medita la Pureza de Nuestra Señora:

Lo primero, considera cuán agradable es al Señor la Pureza, pues es el Esposo que se apacienta entre azucenas, y así escogió Madre Virgen y le dio un Esposo Virgen; y de aquí conocerás cuánto ama Dios a esta Virtud.

Lo segundo, considera cuánta sería la Pureza de la Señora, pues enamoró de suerte al Rey de la Gloria, que dejó su Reino y vino a tener gloria en el Regazo de su Madre, pues esta Purísima Virgen era más pura que todos los Angélicos Coros juntos, y fue admiración para ellos la Pureza de su Reina y Señora.

Lo tercero, considera que si quieres agradar a JESÚS y MARÍA, lo harás siendo muy pura, pues cada uno ama a su semejante, y así procura asemejarte en la pureza a JESÚS y a MARÍA, y serás amada de sus Majestades, y para ello huye los riesgos, evita los peligros, estate recogida, mortifica tu carne y dile al Señor:

Mi JESÚS, dame Pureza,
Pues es tanta su hermosura,
Que al ver a MARÍA tan pura,
Te enamoró su belleza.

Acabada la meditación, rezará nueve Ave Marías, que fue la Salutación con que el Ángel anunció a la Señora el Misterio de la Soberana ENCARNACIÓN del Verbo, con esta Oración:
Purísima Virgen MARÍA, Reina del Cielo y de la tierra, Madre de Dios. Yo venero y ensalzo los nueve meses que tuviste en tus Virginales Entrañas a nuestro Salvador JESÚS, pidiéndote que con el adorno de tus Virtudes enriquezcas a mi Alma para que sea digna morada de tu Hijo Dios, para que viviendo en esta vida en mi corazón por gracia, viva eternamente amando a su Majestad en tu compañía en la Gloria. Amén JESÚS.

Este primer día comulga, pues el SANTÍSIMO SACRAMENTO es el Vino que engendra vírgenes, y estate recogida refrescando la memoria de cuán hermosa es esta Virtud, y que para adquirirla y conservarla, es necesario evitar ocasiones de perderla, y domar la carne con asperezas, porque el cuerpo regalado desflaquece el espíritu para que no pueda resistir a las tentaciones. Y si tienes licencia ponte un cilicio, haz hoy disciplina, y come parcamente, o ayuna, si puedes.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 17 DE MARZO

Medita el Amor a Dios de la Señora:

Lo primero, considera que a Dios le debemos amor, porque es nuestro Señor, Creador, Conservador, Redentor y Glorificador, y siendo tan infinitamente bueno, hermoso, Sabio, Omnipotente, liberal, etc. Todos estos atributos piden de justicia que amemos a tan gran Señor.

Lo segundo: considera qué tanto lo amaría la Señora, pues ella sola conoció quién era el Señor con más luz que todas las criaturas. Y así, ¡qué inflamada estaría en su amor, cómo le diría mil afectos, y qué fina procuraría agradarle!

Lo tercero, mira cuánto te ama a ti Dios, pues por tu amor se hizo hombre, y si amor con amor se paga, ama tú a Dios; y para amarlo es necesario que no ames con apego a las criaturas, que es muy celoso el amor de Dios, y no deben ser amadas las criaturas con apego, pues todas son miserables, ruines, viles, desagradecidas; y Dios sí. pues solo Él es bueno, Santo y digno de amor. Y dile:

Dame, mi JESÚS, tu amor,
Por tu Madre Virgen Pura;
Y no ame yo a la criatura
En ofensa del Creador.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

Si no tuvieres licencia de comulgar este día, y los demás, sacramentalmente, hazlo espiritualmente, pues esto se hace con fervientes deseos de recibir el Cuerpo de CRISTO, disponiéndose para ello con Actos de Fe, Esperanza y Amor de Dios, y haciendo muchos de Contrición, pesándote de no haber amado a un Dios tan bueno; y después recibir al Señor mentalmente, y dale gracias por ello y sabe, Alma, que dentro de ti está Dios. Oye a San Pablo, que dice que somos Templos de Dios, porque Dios mora dentro de nosotros; y si está el Alma en gracia, está allí el Señor, como el Esposo cuando está en la recámara de su Esposa, regalándose con ella; y si está en pecado, está como el Juez cuando tiene en la cárcel al Reo, presente, para sentenciarle.

DÍA TERCERO – 18 DE MARZO

Medita la Caridad de la Señora con los hombres:

Lo primero, considero considera lo que Dios ama a las criaturas, pues dice San Juan que tanto amó Dios al mundo que le dio a su Unigénito, y por amor encarnó y se hizo Hombre. Si un Rey se hiciera esclavo por libertar a su esclavo, ¿no fuera prueba de amor?

Lo segundo, mira cómo la Señora nos amó, pues estaba en Oración pidiéndole al Señor que redimiese al mundo cuando la saludó el Ángel; y después de que fue Madre de Dios, viendo lo que Dios amaba a los hombres, ¿cuánto los amaría la Divina Reina?

Lo tercero, procura imitar a JESÚS y MARÍA amando a tus prójimos, haciéndoles bien y no queriendo su mal, perdonando las injurias que te hubieren hecho, y mira que Dios no te amará si tú aborreces a tu prójimo, y así ruega por los que a ti te aborrecen, y pídele a Dios por ellos con caridad, y haz muchos afectos de ella. Y dile:

Dame Caridad, Señor,
Que a todos quiero querer,
Mas no les deseo tener
Amor, sino por tu amor.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

Si hoy no comulgas sacramentalmente, hazlo espiritualmente, como queda dicho, y las mortificaciones según tus fuerzas y la licencia que tuvieres para ello, y esto harás todos los días. Y hoy procura hacer alguna limosna espiritual o temporal.

DÍA CUARTO – 19 DE MARZO

Medita la Obediencia de la Señora:

Lo primero, considera que por la inobediencia de nuestros padres entró en el mundo la muerte; y así convenía que viniese el Redentor, en forma de Siervo, para darnos la vida, ¿y a quién admira ver al Señor obediente?

Lo segundo, mira cuánta fue la obediencia de la Señora, que dijo que era Esclava la que era Reina, porque es propia virtud de los Esclavos el ser obedientes, y cuánto agradó al Señor la obediencia de la Señora, pues luego que obedeció, encarnó el Verbo Divino en sus Purísimas Entrañas.

Lo tercero, procura imitar a JESÚS y MARÍA en ser obediente, si quieres que MARÍA te tenga por hijo y JESÚS por hermano, pues qué mayor honra ni qué mayor grandeza que lograr por obediente el ser hermano de JESÚS e hijo de MARÍA. Pondéralo bien, y dice:

Mi JESÚS, hazme obediente
Para evitar con tu gracia
No caer en la desgracia
Que introdujo la Serpiente.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

Este día, y los siguientes, te digo lo mismo que el antecedente, en lo que mira a las Comuniones y mortificaciones. Y que hagas muchos propósitos de obedecer a las Divinas Leyes y a las de tu estado, pues cumpliendo con ellas agradarás a Dios, y en todos ellos ha habido muchos Santos, y así no tienes disculpa para no serlo tú; y si te parece que en otro estado fueras santa, sabe que en el que tienes puedes serlo.

DÍA QUINTO – 20 DE MARZO

Medita la Humildad de la Señora:

Lo primero, considera lo que Dios ama a los humildes, y lo que aborrece a los soberbios: Míralo en los Ángeles, pues a los humildes les dio una eterna Gloria, y a los soberbios echó a un eterno Infierno. Y así dice el Señor se humilló, como dice San Pablo, bajando del Cielo a la tierra a tomar nuestra bajísima naturaleza.

Lo segundo, mira cuánta fue la humildad de la Altísima Reina; y óyeselo a la misma Señora, que después de haber encarnado el Divino Verbo en su Purísimo Seno, dijo en su Cántico que porque vio el Señor la humildad de su Sierva, hizo el brazo Omnipotente cosas grandes en ella.

Lo tercero, procura ser humilde, pues a los humildes da Dios su gracia, y a los soberbios resiste; y si eres humilde, imitarás a JESÚS y MARÍA, y si eres soberbia, tendrías al demonio por dechado. Escoge, pues, de estas dos cosas, y dile al Señor:

Mi JESÚS, pues que te agrada
La Humildad, hazme de modo
Humilde, que lo sea en todo,
Conociendo que soy nada.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

Hoy revuelve en tu imaginación «¿Qué fuiste», «¿Qué serás?», y «¿Qué eres?», y verás que fuiste nada, concebida en culpa, nacida en miseria. Serás polvo, pobre y nada. Y eres ahora poco menos que nada, un saco de maldades en el alma y un costal de males en el cuerpo, y así te humillarás.

DÍA SEXTO – 21 DE MARZO

Medita la Mansedumbre de la Señora:

Lo primero, considera la mansedumbre del Señor, pues dicen los Profetas que cuando encarnó bajó al suelo como un Cordero, y qué agradable virtud será esta a sus Divinos ojos, pues escogió por Madre a una Señora tan mansa, que la llama su Paloma.

Lo segundo, mira cuán sin hiel es esta Divina Paloma, toda dulzuras y suavidades para con sus hijos, pues aun los más pecadores hallan en la Señora mansedumbre, piedad, favor y consuelo.
Lo tercero, procura ser mansa de corazón, pues JESÚS y MARÍA se pusieron por ejemplares para que los imitemos. Y mira cuán dulce virtud es esta, cuán amable y cuán hermosa, pues aun a los que no tienen mansedumbre les parece bien, pues ¿tú cuántas veces has envidiado a los mansos?; y si quieres serlo, haz de tu parte y dile:

Dame, Dios mío, Mansedumbre,
Porque ya deseo imitarte,
Y con ella gusto darte,
Y al demonio pesadumbre.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

Este día procura pacificar tu corazón haciendo propósitos de no enojarte, y ten para ello a la vista alguna Imagen de JESÚS, o Niño o padeciendo, para que al verla, mires su mansedumbre y la imites.

DÍA SÉPTIMO – 22 DE MARZO

Medita el Silencio de la Señora:

Lo primero, considera los bienes del silencio, pues de callar jamás resultó mal. Y si Eva no se hubiera puesto a pláticas con la Serpiente, no nos hubiera perdido a todos.

Lo segundo, mira a la Señora, que callada, pues, en todos los Evangelios, no se oye plática larga suya, y muy pocas veces que habló, fueron pocas palabras, y sabiendo la Divina Reina más que todos los Querubines, no despegaba silenciosa sus sapientísimos labios.

Lo tercero, procura imitar a la Señora, y evitarás muchos males a tu Alma, pues de las conversaciones no se saca más que abrojos para el Alma, y aun espinas para el cuerpo; y si te pareciere vida pesada el silencio, es verdad que es pesada, pero sin pesadumbres. Y di al Señor:

Pon a mi boca, Señor,
Guarda, y a mis labios puerta,
Para que solo esté abierta
A darte gloria y honor.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

En este día huye pláticas ociosas, acostúmbrate a callar, y hablarás con la voz baja, sin gritos ni ademanes, pero sea huyendo la nota de que callas, y para ello, hoy y siempre, evita las ocasiones.

DÍA OCTAVO – 23 DE MARZO

Medita el Retiro de la Señora:

Lo primero, considera que en el retiro es a donde Dios favorece a las Almas, pues a su Esposa le dijo que la llevaría a la soledad, y allí le hablaría al corazón; y así no hay duda que el retiro es cosa agradable al Señor.

Lo segundo, mira cuánto le agradó a la Señora, pues observó tan grande encerramiento, y así cuando el Ángel le anunció la ENCARNACIÓN del Verbo Divino, la halló sola, retirada y encerrada; porque como el bullicio sea tan contrario a la quietud, es preciso para que haya quietud, huir del bullicio.

Lo tercero, procura imitarla, y hallarás a Dios, y con su Majestad, todos los recreos y gozos que no se hallan en las criaturas, pues con ellas no tendremos sino disgustos y amarguras, y si no, consulta a tus experiencias, y verás esta gran verdad. Y di al Señor:

Si en la Soledad me miro
Con mi Dios acompañada,
Quiero vivir retirada
Por no llorar su retiro.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

Este día procura estar recogida, sin salir sino a lo preciso, y para que no se te haga pesada la soledad y encerramiento, acompáñate de la presencia de Dios, que está en todo lugar por esencia, presencia y potencia; y así ahí lo hallarás, y a tu Ángel Santo, que no se aparta de ti.

DÍA NOVENO – 24 DE MARZO

Medita la Templanza de la Señora:

Lo primero, considera que la gula ha sido ocasión de innumerables daños, y el primero y causa de todos fue la culpa de nuestros primeros padres, la cual fue comer un solo bocado. ¡Oh, qué desgracia tan grande: que el no mortificarse nuestra madre perdiera al mundo!

Lo segundo, mira la templanza admirable de la Señora, pues solo frutas y algún pececillo era su sustento, porque como vino a reparar el daño de Eva, que provino de comer, convenía que el remedio fuese la abstinencia. Y aunque la Virtud de la Templanza modera nuestras acciones, especialmente se refrena el apetito en comer y beber.

Lo tercero, mira cuánto se agradará el Señor de esta Virtud, pues la observó, y el Evangelio nos refiere que ayunó cuarenta días. Y al Banquete que te convida es el de su Santísimo Cuerpo, y así dile:

Señor, tu Cuerpo Sagrado
Quiero que sea mi sustento,
Pues solo este Sacramento
Sustenta con un bocado.

Nueve Ave Marías y la Oración a la Santísima Virgen María. Una hora o media de Oración mental, meditando en esta virtud.

Hoy ayuna si tienes salud y fuerzas; y si te da licencia tu Director, comulga, y procura disponerte con las Virtudes que has meditado, de suerte que puedas frecuentar mucho las Comuniones, pues si con buena disposición comulgas, buen camino llevas para llegar a la perfección; y deja hoy la fruta, el dulce y sainetes en la comida, que sustentan no al hambre, sino a la gula.

DEPRECACIÓN PARA ALCANZAR POR MEDIO DE MARÍA SANTÍSIMA EL AMAR A JESÚS

Sacratísima Virgen MARÍA, Templo de la Santísima TRINIDAD, portadora del fuego del amor Eterno, Administradora de la misericordia, mar pacífico, tierra fructífera. Carro Seráfico del amoroso Divino Incendio, que enclaustraste en tus Castísimas y Purísimas Entrañas; dulcísimo amor mío, a ti recurro, rogándote que a mi corazón y al de todos los Fieles conviertas en este Santísimo Fuego, para que encendidos con llamas de caridad por ti, oh dulcísima Madre del Hijo de Dios, Erario opulentísimo de los Divinos Dones, Arca afluentísima de Celestial suavidad, manantial perenne de dulzuras, nos ejercitemos en obras de piedad y misericordia, en reverencia del Inefable Misterio de la Santísima ENCARNACIÓN, y dedicados todos a venerar tan desmedida fineza, sea nuestra ocupación el consuelo de los miserables, el alivio de los afligidos, la compasión de los atribulados, la dirección de los errados, la luz de los ignorantes; recibamos y socorramos con benignidad a los pobres, abracemos en el seno de la caridad de CRISTO a los Gentiles y a todos los que están fuera del gremio de la Iglesia; levantemos a los caídos, perdonemos y amemos a los enemigos, y roguemos por ellos con Oración ferviente, que a tanto nos obliga tan asombrosa fineza.

¡Oh Madre amantísima de JESÚS! Inclina a mí tus oídos, vuelve a mí tus ojos amorosos, y enséñame a amar a este Señor, que por mi amor en tus Purísimas Entrañas se vistió el grosero sayal de nuestra naturaleza. ¡Ay de mí, que tantas veces olvidado de estos asombrosos beneficios, a mi JESÚS perdí!

Loco es quien no le ama, siendo tan poderosos los motivos de amarlo. JESÚS es el Verbo de Dios, el más hermoso de los hombres, sin dejar de ser Dios. Su Divinidad es un piélago sin fondo de perfecciones infinitas, su Humanidad es Fruto de tu vientre preciosísimo, y esto bastaba para obligar a mi amor.

Vive en JESÚS un amor ardiente y eterno al hombre, por cuya causa se hizo Hombre, para colocar al hombre entre los hijos de Dios, redimió al hombre a costa de su vida temporal, para dar al hombre vida eterna; padeció tormentos imponderables por librar al hombre de penas eternas; no descansó en este mundo porque el hombre descanse en el Cielo.

¡Oh MARÍA!, pues por ti tiene el hombre a Dios hecho Hombre, enséñame a amarlo, inflama mi corazón hiere mi pecho, llévame, Señora, a JESÚS, por el gozo que tuviste cuando JESÚS como Verbo que procede del corazón del Padre, vino a tu virginal vientre. ¡Oh MARÍA!, no sea yo ingrato con JESÚS.

¡Oh JESÚS!, no sea yo ingrato con MARÍA, agradezca la inefable Caridad de JESÚS y MARÍA; y JESÚS y MARÍA, puestos sobre mi corazón y mis brazos como sello, sea marca para que me reconozcan JESÚS y MARÍA como Esclavo suyo en la Gloria. Amén.

El fin de la Encarnación del Divino Verbo fue redimir al mundo de la esclavitud del pecado con su Pasión y Muerte de Cruz; y habiéndose obrado aquel Misterio en el mismo día en que se ofreció el cruento Sacrificio del Calvario, no será fuera de propósito poner aquí puntos de Meditación de la Sagrada Muerte y Pasión del Señor, para que si las Almas, movidas de la Exhortación antecedente, quisieren tener Oración, tengan materia para ella, y no se diga que Música in planctu importúna narrátio, pues desde que encarnó el Señor tuvo presente su Pasión, como escribe la Venerable Abadesa María de Jesús de Ágreda.

LUNES – LA ORACIÓN DEL HUERTO
Mira, Alma, a JESÚS orando a su Eterno Padre, y que allí con viva representación tuvo presentes todos los tormentos que había de padecer, los cordeles, las bofetadas, las mofas, las salivas, los azotes, las espinas, la Cruz, los clavos y la lanza, y todo esto junto le atormentaba; y mucho más el conocer que todos estos tormentos los habían de olvidar muchísimos Cristianos, pues son pocos los que los meditan y se duelen de la Pasión del Señor, y este conocimiento junto con aquella representación de su padecer lo acongojó y entristeció de suerte que sudó sangre. Medita despacio qué tal sería la congoja que tuvo JESÚS y qué tal sería su pena, teniéndote allí presente mirando tu descuido e ingratitud, míralo tú y duélete de su Pasión.

MARTES – LA PRISIÓN DE JESÚS
Medita a tu Señor preso y maniatado con grande aprieto, porque no se fuera de entre sus manos, y así apretaron tanto los cordeles que le reventó sangre de las manos, y mira con qué gritería y algazara lo llevaban por las calles de Jerusalén, y con qué tropel y prisa que a veces lo tiraban al suelo y lo arrastraban. Míralo cómo lo llevan de Tribunal en Tribunal, y en el de Anás considera su rostro abofeteado con una manopla de hierro, en el de Herodes atiéndelo tratado como a loco, y en cada uno lo verás calumniado, afrentado, injuriado y padeciendo por ti, y así despacio recorre estas cosas, para que te duelas de su Pasión y de tus culpas.

MIÉRCOLES – LOS AZOTES QUE DIERON AL SEÑOR
Medita a JESÚS, con qué humildad se quitó Él mismo sus vestiduras para que lo azotaran, porque así se lo mandaron aquellos crueles Verdugos, y ya desnudo, y puesto a la vergüenza, mira cómo lo ataron fuertemente a una columna, y empezaron a descargar con rigor azotes con látigos, cadenas, abrojos, y con tanta furia y fuerza que se cansaban los Verdugos, y fueron tantos los que le dieron que pasaron de cinco mil, y con tanta impiedad que llegó tres veces al tránsito de la muerte; contempla todo su Cuerpo herido, despedazado, corriendo arroyos de sangre que inundaban la tierra, de que quedó desmayado y sin aliento: Humíllate al ver a JESÚS azotado, y ten paciencia y sufrimiento en tus trabajos.

JUEVES – LA CORONACIÓN DE ESPINAS
Medita cómo después de los azotes, sentaron a JESÚS sobre una piedra y lo coronaron con un cerco de agudas y duras espinas, que le atravesaban su Divina y tiernísima Cabeza, de donde salían ríos de sangre que le inundaban el Rostro y le cegaban los ojos, y después por mofa le pusieron una caña por cetro y una púrpura rota y sucia por manto, y de esta suerte lo saludaban como a Rey de burlas, y así lo mostró Pilato al pueblo, diciendo ECCE HOMO. Haz de cuenta que te lo muestra a ti, míralo despacio, y oye lo que dijo aquel pueblo ingrato al verlo: ¡Crucifícalo, crucifícalo! No seas tú tan ingrata que lo vuelvas a crucificar con tus culpas.

VIERNES – LA CRUZ A CUESTAS
Medita a JESÚS cómo después de coronado de espinas, se la quitaron para ponerle sus vestiduras y se la volvieron a poner, renovándole las heridas, y le cargaron la Cruz pesada sobre sus hombros. Míralo caminar, cayendo y levantando, y cómo lo encontró de esta suerte su afligida Madre: ¡Qué dolor tendrá! Y cuál sería el de JESÚS al verla, e iba tal el Señor que aún las mujeres extrañas lloraban al verlo tan lastimado, viendo su Rostro pálido, escupido, ensangrentado, acardenalado y oscurecido por el polvo, pues una mujer de lástima le limpió el Rostro con sus tocas. Y tú en cada cosa de estas puedes detenerte compasiva, doliéndote de que tus culpas pusieron así a JESÚS.

SÁBADO – LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS
Medita cómo habiendo llegado JESÚS al Calvario, le quitaron sus vestiduras con crueldad, renovándole sus Llagas, y para ello le arrancaron la Corona y se la volvieron a poner, y desnudo le mandaron que se tendiera en la Cruz, lo cual obedeció el Señor con humildad, poniendo sus manos para que las clavaran en ella, y habiéndole clavado la una, no alcanzando la otra al taladro, tiraron tan fuertemente del brazo que se lo desencajaron, y después le clavaron los pies con fiereza; y al oír la Señora los golpes de los martillos, considerando el dolor de su Hijo, fue indecible el de su corazón. Y de esta suerte estuvo el Señor tres horas afrentado, dolorido, sediento, desamparado, y por fin murió por ti. Oh, ¡qué pena y qué confusión el ver que huyes de la Cruz!

DOMINGO – EL DESCENDIMIENTO DEL SEÑOR DE LA CRUZ
Medita a JESÚS muerto en la Cruz por ti, y mira a su Madre traspasada de dolor y sin tener con qué amortajarlo ni quién lo bajara de la Cruz, ni en dónde sepultarlo. Considera en estas necesidades cómo estaría su tierno corazón, y por último habiéndole bajado del Patíbulo el difunto Cuerpo de JESÚS despedazado y muerto con afrenta, se lo pusieron en sus brazos, y al verlo herido, lo adoró, y con dolor lo dio para que lo pusieran en el Sepulcro. Vete con la Señora a acompañarla y a darle el pésame, y procura que con verdad te pese de ver a Dios Hombre muerto por tus pecados, y así aborrécelos; y agradecida ama a JESÚS.

Vive, Alma, agradecida
A quien te ama de tal suerte
Que así se entregó a la muerte
Para darte a ti la vida.

Por fin de este cuadernito, quiero poner las palabras de Jeremías, que habiendo profetizado en el capítulo 11 los amargos tormentos que toleró Jesús en su afrentosa Pasión, en el siguiente capítulo se lamenta de que habiendo muerto Dios Hombre, no hay quien piense en su corazón su Pasión, de que resulta que esté la tierra como con sentimiento lloramos: Desolatióne, desoláta est omnis terra, quia nullus est qui recógitet corde (Jeremías, cap. 12, v. 11).

Desolada está la tierra
De bondad, pues la malicia
A todo lo bueno vicia
Y a toda Virtud destierra.

Y como al vicio hace guerra
La pía meditación;
Estando tu corazón
Sin meditar, nada tienes
Bueno, pues todos los bienes
Se alcanzan por la Oración.

Transmisión en vivo desde el Santuario de Nuestra Señora de Fátima En Directo
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