Dolorosa21

Hoy inicia la Novena a nuestra Señora de los dolores

Publicado el 6 de septiembre de 2022

Actualizado el 18 de abril de 2025

Archivado en: Novenas, Septiembre: Mes de los Dolores de Nuestra Señora

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Novena a nuestra Señora de los dolores que corre del 6 al 14 de Septiembre, con introducción escrita por  de Fray Francisco Cepeda, publicada en la ciudad de la Habana, el año 1835 con permiso eclesial.

Novena a nuestra Señora de los dolores

Por la señal de la santa Cruz ♰ de nuestros enemigos ♰ líbranos, Señor, Dios nuestro ♰ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ♰ Amén.

Madre llena de dolores, haced que cuando espiremos, nuestras almas entreguemos en las manos del Señor.

Acto de contrición.

Hoy inicia la  Novena a nuestra Señora de los dolores

Afligidísima madre de Dios, Señora Nuestra y madre amantísima de los pecadores, aunque indigno, por mis graves y muchas culpas, de contarme entre tus esclavos; pero alentado con la recomendación que de mi te hizo tu hijo preciosísimo desde la cruz, en lo más vivo de sus penas, y fiado en tu suma piedad y misericordia, con que te inclinas a favorecer más desvalidos e indignos como yo:

Deseoso de agradarte, delante de tu santísimo hijo, de toda la Corte Celestial, proclamo de todo corazón, que me pesa de haberle ofendido, y aunque yo, mi Dios, sea el más desconocido de todos los que habéis criado lleno de beneficios y favores, de dones naturales y sobrenaturales, que por vuestra bondad me habéis hecho, correspondiendo yo tan mal, invoco Dios mio, los auxilios de vuestra Divina Gracia, para comenzar a estimar vuestra bondad y pensar en las misericordias que conmigo habéis usado, para amaros de todo mi corazón.

¡Me habéis creado y redimido, conservado y convidándome para la penitencia, favoreciendo con tantas inspiraciones santas, y yo las he malogrado! ¡Qué de veces he prometido enmendarme de mis culpas y hacer penitencia por mis pecados, y herido como una estatua insensible, que amenazando dar golpe, nunca lo llegué a hacer!¡Oh Señor, perdóname tantas culpas, por esa sangre que habéis derramado con tanta generosidad para remedios de mis dolencias.

Supla Señor y Padre amoroso, por el dolor que a mi me falta, el odio que tenéis al pecado y el amor que tenéis al pecador; aunque son muchas, es vuestra misericordia infinita, y aunque estáis fatigado en el cuerpo, que os falta el aliento y las fuerzas para tanto padecer; pero me consta que es tan desmedido el amor que me tenéis, que todas esas penas y dolores os parecen muy cortas a vuestro corazón y voluntad ardiente, que está deseando padecer más por mi remedio.

Confieso mis culpas y caídas, y que ellas son ocasión de las que vos, mi Jesús, habéis dado. De suerte caí que no hubiera parado hasta dar conmigo en los abismos del infierno, si vos con vuestra piadosa mano, no me hubieses detenido.

¡Oh Madre mía llena de dolor, cuanto me pesa haber ofendido a tu hijo, mi Dios, por ser quien es, y por ser hijo tuyo; así propongo con todas la veras de mi corazón, de nunca más pecar, y de no causarte a ti otra pesadumbre; y humildemente, te pido me alcances de tu bondad, las gracias suficientes para cumplirlo y el perdón que espero, mediante tu poderosísima intercesión.

Oración Inicial para todos los días de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Oh Virgen, la más dolorosa del mundo después de tu Hijo, a cuyos dolores estuviste perpetuamente asociada: te ruego que me alcances fortaleza para sufrir por mis pecados, como tú sufriste por los nuestros, a fin de que, crucificando mis pasiones y concupiscencias en la Cruz de Cristo, llevando la cruz de mi deber por el camino de mi vida, caminando en pos de mi Señor y perseverando constantemente a tu lado, oh Madre mía, al pie de la Cruz de tu Hijo, viva siempre y muera contigo, redimido y santificado por la sangre preciosísima de nuestro Redentor. También te pido, por tus dolores, que oigas mi petición en esta novena y, si conviene, me la concedas.

Día  Primero de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Primer día: MARÍA DA A LUZ A JESÚS EN UN PESEBRE

«José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue». (Lc. 2,4-7)

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Primer Día

Oh Virgen Dolorosa, siendo tú árbol florido y fructuoso, fuiste tan afligida, y yo árbol seco e inútil, quiero vivir regalado y soy impaciente de toda molestia y adversidad. Te ruego me concedas espíritu de penitencia, humildad y mortificación cristiana para imitarte a ti y a tu amado Hijo, crucificado por mí.

Día  Segundo de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Segundo día: MARÍA ESCUCHA AL ANCIANO SIMEÓN

«Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: ‘Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón’…» (Lc. 2,34-35).

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Segundo Día

Oh Virgen Dolorosa, por el dolor que sufriste cuando el anciano Simeón te profetizó las contradicciones con que el mundo había de perseguir a tu Hijo, te suplico no permitas que yo me encuentre entre los mundanos enemigos de tu Hijo, sino entre los que profesan dócilmente su doctrina y la reflejan en sus costumbres verdaderamente cristianas, para que sea también de aquellos a quienes Él será resurrección y vida.

Día  Tercero de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Tercer día: MARÍA HUYE A EGIPTO

«Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo’. José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes». (Mt, 2, 13-15)

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Tercer Día

Oh Virgen Dolorosa, por el dolor que tuviste cuando el soberbio y ambicioso Herodes quiso dar muerte a tu Hijo, que venía a darnos vida, líbrame de toda ambición y soberbia y haz que, en vez de arrojar de mi lado a tu Hijo, le llame a mi, y, pospuestos todos mis intereses, le haga reinar sobre mi, siendo yo su vasallo fiel y obediente, para reinar con él en la gloria.

Día  Cuarto de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Cuarto día: MARÍA BUSCA A JESÚS PERDIDO EN EL TEMPLO

«Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlos entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de Él.

Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo:

‘Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados’. Jesús les respondió: ‘¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?’. Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres». (Lc. 2,41-52)

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Cuarto Día

Oh Virgen Dolorosa, por el dolor que sufriste cuando perdiste a tu Hijo en Jerusalén y estuviste tres días buscándole, te suplico que nunca yo le pierda por el pecado y que, si le pierdo, le busque con arrepentimiento, y buscándole, le halle con la sincera confesión en el templo y le conserve con verdadera religión.

Día  Quinto de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Quinto día: MARÍA SUFRE PORQUE LOS PARIENTES DE JESÚS NO LO COMPRENDEN

«Se acercaba la fiesta judía de las Chozas, y sus hermanos le dijeron: ‘No te quedes aquí; ve a Judea, para que también tus discípulos de allí vean las obras que haces. Cuando uno quiere hacerse conocer, no actúa en secreto; ya que tú haces estas cosas, manifiéstate al mundo’.

Efectivamente, ni sus propios hermanos creían en Él. Jesús les dijo: ‘Mi tiempo no ha llegado todavía, mientras que para ustedes cualquier tiempo es bueno. El mundo no tiene por qué odiarlos a ustedes; me odia a mí, porque atestiguo contra él que sus obras son malas. Suban ustedes para la fiesta. Yo no subo a esa fiesta, porque mi tiempo no se ha cumplido aún’…» (Jn. 7,2-9)

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Quinto Día

Oh Virgen Dolorosa, por el dolor que tuviste cuando por la calle de la Amargura acompañaste a tu Hijo hasta el Calvario, haz que yo también le acompañe, llevando la cruz que su providencia me ha dado, con humilde paciencia y digna constancia, sufriendo bien todas las molestias que vengan de mis prójimos.

Día  Sexto de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Sexto día: MARÍA AL PIE DE LA CRUZ

«Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: ‘Mujer, aquí tienes a tu hijo’. Luego dijo al discípulo: ‘Aquí tienes a tu madre’. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa». (Jn. 19,25-27).

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Sexto Día

Oh Virgen Dolorosa, por el dolor que tuviste cuando viste a Jesús clavado en la cruz, concédeme que yo me aproveche de los frutos de su pasión, que sea un cristiano verdadero, crucificado con Cristo, y que considere como una honra el padecer y sufrir algo por ser cristiano y practicar las virtudes cristianas.

Día  Séptimo de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Séptimo día: MARÍA VE A JESÚS MORIR EN LA CRUZ

«Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: ‘¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!. Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con Él a Jerusalén». (Mc. 15,37-41).

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Séptimo Día

Oh Virgen Dolorosa, por el dolor que sufriste al recibir a tu Hijo muerto y bajado de la cruz, te suplico me alcances el perdón de mis culpas, que fueron la causa de su muerte, y que sus heridas se graben profundamente en mi memoria y mi corazón, como testimonio de su amor, para que le ame hasta la muerte.

Día  Octavo de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Octavo día: SEPULTURA DE JESÚS Y SOLEDAD DE MARÍA

«Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro». (Mt. 27,57-61).

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Octavo Día

Oh Virgen Dolorosa, por el dolor con que acompañaste a tu Hijo a la sepultura y allí le dejaste sepultado, concédeme que yo muera con los auxilios de la religión y sea sepultado entre los fieles cristianos con Cristo, para que, en el día del juicio, merezca resucitar con los verdaderos cristianos y ser llevado a la derecha de Cristo.

Día  Noveno de la Novena a Nuestra Señora de los dolores

Noveno día: EL DOLOR DE MARÍA SE CONVIERTE EN ALEGRÍA

«Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron como había sido sepultado. Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron el descanso que prescribía la Ley. El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del Señor Jesús.

Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: ‘¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que Él les decía cuando aún estaba en Galilea Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día’. Y las mujeres recordaron sus palabras». (Lc. 23,55; 24,1-8).

(Se hace la lectura correspondiente a cada día. Luego se medita brevemente el texto evangélico, tratando de descubrir los sentimientos de la Virgen de los Dolores y de llenarse de compasión. Se presentan al Señor, en profundo silencio, los propios sufrimientos y los del mundo entero, pidiendo la gracia de que ellos no nos aparten de él.)

Oración del Noveno Día

Oh Virgen Dolorosa, concédeme que así como tú, por tus dolores, recibes gran gloria en el cielo y triunfas allí como reina gloriosa de los mártires, así yo también, después de una vida mortificada con Cristo, merezca vivir eternamente en la gloria, dichoso con Cristo. Concédeme, oh Reina de los mártires, vivir en la cruz con paciencia, morir en la cruz con esperanza y reinar por la cruz con gloria.

Oración Final para todos los días

Junto a la cruz de su Hijo la Madre llorando se ve, el dolor la ha crucificado, el amor la tiene en pie.

Quédate de pie, de pie junto a Jesús, que tu Hijo sigue en la cruz.

Cruz del lecho de los enfermos, de los niños sin un hogar, cruz del extranjero en su patria, del que sufre en soledad.

Cruz de la injusticia y miseria de los marginados de hoy; cruz de tantas falsas promesas y de la desesperación.

Cruz del abandono de amigos, del olvido y de la traición; cruz de la amenaza y del miedo, la tortura y la prisión.

Cruz de los que sin esperanza sufren sin saber para qué; cruz de los enfermos del alma, de los que perdieron la fe.

– Ruega por nosotros, Virgen de los Dolores.
– Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor, Jesucristo.

Padre de todo consuelo, Dios de infinita misericordia y bondad, que nos diste a María como Madre y Modelo de cristiano, acrecienta nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y enciende nuestra caridad, de tal modo que seamos signo del gran amor que tienes para con todos. Tú conoces mejor que nadie nuestros sufrimientos y dolores, te pedimos que si es tu voluntad nos libres de ellos. Pero, sobre todo, queremos pedirte que ni ellos, ni nada, ni nadie puedan separarnos jamás de tu amor, ni quitarnos las ganas de vivir.

Te presentamos nuestra oración por medio de Jesucristo, Señor Nuestro, tu Hijo e Hijo de María, la Virgen Dolorosa, Él vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.