Sor María de San Pedro, Carmelita descalza en Tours, nacida como Marie-Josephine de l’Hoste vivió entre los años 1816 y 1848, y si bien es cierto su vida fue corta (32 años) tuvo la dicha de recibir de Jesús una hermosa oración dedicada a Su Santa Faz en 1843. En aquella misma oportunidad, recibiría la oración conocida como «la flecha de oro», con la que se reparan los pecados de blasfemia y de la profanación de los domingos.
Después de recitar esta oración, Sor María de San Pedro tuvo una visión del Sagrado Corazón de Jesús siendo herido deliciosamente; y siendo sanado al mismo tiempo por el amor de esas heridas causadas por profanaciones de su Santo Nombre. Vio, «que fluían desde el Sagrado Corazón de Jesús, torrentes de gracias para la conversión de los pecadores».
Sobre esta oración, es necesario aclarar que solo existe un pronunciamiento local, llevado a cabo por el Carmelo y obispo de Tours, pero no hay pronunciamiento universal ni oficial de la Santa Sede sobre la Flecha de Oro o la devoción del Santo Rostro. Si bien es cierto no se reconoce su origen sobrenatural, es considerada una devoción privada permitida, pues no se halla en ella nada que contradiga las enseñanzas de la Iglesia ni la doctrina Católica.
La oración de la Flecha de Oro
Que el más santo, más sagrado, más adorable, más incomprensible e inefable Nombre de Dios sea por siempre alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado en el cielo, en la tierra, y bajo la tierra por todas las criaturas de Dios y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.
