Lasalete

La Salette: Las Profecías reveladas y reconocidas oficialmente

Publicado el 19 de septiembre de 2025

Archivado en: Artículos

8 Minutos de lectura

Este artículo se publicó originalmente en el sitio Tradition in action y su autora original es Margaret C. Galitzin.

Recientemente, Tradition in action recibió una fuerte queja respecto de un artículo publicado sobre el tema de las profecías de Nuestra Señora de La Salette reveladas a los dos niños Mélanie Calvat y Maximin Giraud, en La Salette-Fallavaux, Francia. El lector afirma que no existen pruebas sólidas de las “supuestas” palabras de la Virgen diciendo: «Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo», y que, por lo tanto, dichas profecías no debían publicarse en un artículo del sitio de Tradition in action.

Además, el objetor sostiene que el Papa León XIII prohibió a Mélanie seguir escribiendo y difundiendo el «supuesto Secreto» y que el Papa Pío XI lo condenó. La vidente Mélanie mostró comportamientos extraños y erráticos, y habría inventado el «secreto» que incluía la profecía sobre los sacerdotes convertidos en cloacas de impureza y Roma perdiendo la fe. Asimismo, el hecho de que escribiera seis versiones distintas del secreto, algunas largas y otras cortas, sería evidencia de duplicidad y de que nadie puede estar seguro de qué creer.

«Incluso sacerdotes independientes y tradicionalistas sostienen esto», insistió el lector, como única «prueba» de su postura. Es irónico: el crítico acusa a Tradition in Action de no tener evidencias, y luego solo ofrece acusaciones oídas de sitios anónimos y sacerdotes como sustento de sus afirmaciones.

En realidad, hasta hace poco era difícil hablar con autoridad sobre el secreto de La Salette precisamente porque ese tema fue silenciado por los cardenales y obispos corruptos de Francia de aquella época, a finales del siglo XIX. Aquellas altas autoridades en Francia y Roma hicieron todo lo posible —y era mucho— por impedir que el Secreto fuera conocido y creído. No convenía a sus intereses difundir una profecía que advertía: «Los sacerdotes se han convertido en cloacas de impureza. Sí, los pecados de los sacerdotes claman venganza, y la venganza pende sobre sus cabezas».

En 1915, once años después de la muerte de Mélanie, los cardenales franceses lograron que el Santo Oficio promulgara un decreto (de manera muy irregular, cabe señalar) que no declaraba falso el mensaje, sino que prohibía a los fieles de todo el mundo comentar o discutir públicamente el mensaje. (1) Esta es una de las principales razones por las que tantos rumores y dudas han circulado en torno a los mensajes escritos por Mélanie y Maximin.

El Descubrimiento del Secreto de La Salette

Hace algunos meses escuché hablar de un libro: El Descubrimiento del Secreto de La Salette de los P. René Laurentin y Michel Corteville, traducido y publicado en francés en 2002 y lanzado en inglés en 2024. El libro es en realidad un resumen de la primera parte de la monumental tesis doctoral de 5,000 páginas del P. Corteville, quien obtuvo acceso a los archivos de La Salette en el Vaticano, hasta entonces herméticamente cerrados.

El coautor es el P. René Laurentin, un progresista y uno de los últimos periti vivos del Vaticano II (murió en 2017 a los 99 años). Bien conocido como estudioso moderno de la mariología, él mismo reconoce que se apresuró a intervenir en la presentación de los descubrimientos del P. Corteville debido a las dudas que podrían surgir. También se excusó diciendo que temía que partes del estudio «le fueran robadas por una empresa mediática». (2)

Sospecho que su propósito al revisar el libro fue dar un tono progresista a sus interpretaciones y suavizar las partes más ásperas del Secreto, especialmente en lo referente a los recién revelados pasajes sobre los Apóstoles de los Últimos Tiempos y su papel en el Castigo venidero. De hecho, esa parte del Secreto solo es resumida por los autores en sus propias palabras: no se nos da acceso directo a las palabras exactas de Mélanie.

No obstante, se afirma la autenticidad de los ocho mensajes descubiertos en los archivos del Vaticano (seis de Mélanie y dos de Maximin), que se presentan debidamente. (3)

Los autores también aportan abundantes cartas y documentación que muestran que el mensaje y el secreto de La Salette recibieron la aprobación de Papas (Pío IX, León XIII y San Pío X), santos (San Pedro Eymard, San Juan Bosco, el Cura de Ars) y muchos altos prelados. (4)

El Secreto queda liberado para discusión

Lo más importante, especialmente para quienes desean comentar públicamente sobre el tema del Secreto de La Salette, es que Laurentin y Corteville anuncian que el mensaje de La Salette queda oficialmente «liberado» del extraño silencio impuesto sobre él hace más de un siglo. La prohibición anterior contra todo comentario fue levantada porque el propio Vaticano, ya que permitió al P. Corteville investigar en sus archivos, defender públicamente su tesis y publicar parte de ella.

Como anotan los autores: La apertura de los archivos de la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe marcó de facto el fin de este silencio forzado. (5) Así que el Secreto de La Salette puede ser leído y comentado ahora por todos los católicos.

Este libro también rehabilita a los videntes Mélanie Calvat y Maximin Giraud, presentándolos como mensajeros perseguidos de la Virgen que fueron fieles hasta el final. Una vez más, se nos da nueva información que ayuda a explicar la insistencia de Mélanie y Maximin en dar a conocer el mensaje de Nuestra Señora conforme pasaba el tiempo. Los autores explican que las últimas palabras de la Virgen a los niños aquel 19 de septiembre de 1846 fueron: «Hijos míos, transmitiréis esto a todo mi pueblo». (6)

Por tanto, ellos no hacían más que cumplir su orden, y siguieron obedeciendo a la Reina del Cielo —pese a la más fuerte oposición— hasta su muerte: en 1874 (Maximin) y en 1904 (Mélanie). Ambos resistieron las órdenes de altos funcionarios de la Iglesia para llevar a cabo el mandato celestial y ser fieles a la misión que la Virgen les confió.

En el próximo artículo, se publicará íntegro el Secreto de 1878, con la aprobación del Vaticano, dando así plena libertad para comentar y discutir el tema.

*Continuará*

1.- Se promulgó un decreto el 21 de diciembre de 1915 que ordenaba ‘a los fieles de todos los países abstenerse de tratar o discutir esta cuestión bajo cualquier pretexto o forma, ya sea en libros, folletos o artículos firmados o anónimos, o de cualquier otra manera’. Aunque la acción quedó debidamente registrada en el Acta Apostolicae Sedis del 31 de diciembre de ese año, pronto se notaron ciertas irregularidades al respecto. Para comenzar, no lleva las firmas de ningún Cardenal ni de miembros de la Sagrada Congregación, sino únicamente la de su notario, Luigi Castellano. Tampoco hay mención de la fecha en la que el Santo Oficio supuestamente se reunió para votar sobre esta pieza legislativa, ni referencia alguna a que hubiera sido sometida al Papa Benedicto XV para su aprobación final. Aunque el decreto prohibía toda discusión sobre el Secreto y especificaba las penas que debían imponerse a los transgresores, no se adjunta ninguna censura al texto del propio Secreto, como cabría esperar en tales circunstancias. Ni siquiera hay una prohibición contra poseerlo, leerlo o distribuirlo.”

2.- — René Laurentin & Michel Corteville, The Discovery of the Secret of La Salette, Holy Water Books, 2024, p. 394. Laurentin sirvió como consultor de la Comisión Teológica Preparatória del Concilio Vaticano II en las partes de la doctrina mariana de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia. Fue un fuerte promotor de las supuestas apariciones marianas de Medjugorje y de Vassula Rydén, una griega cismática casada dos veces que afirmaba recibir mensajes celestiales.

3.- Laurentin & Corteville, The Discovery of the Secret of La Salette, “Capítulo 4, Las ocho versiones preservadas del Secreto”, pp. 59ss.

4.- Íbid., “Capítulo 6: Importantes testimonios inesperados de escritores, personas espirituales, santos, obispos y papas”, pp. 181ss.

5.- Íbid., “Conclusión”, p. 286.

6.- Esta instrucción es subrayada por Corteville y Laurentin, quienes la repiten siete veces en su obra. Íbid., pp. 7, 8, 91, 91, 274, 277, 285.

Cordero de Dios

 

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.

Comentarios que contengan enlaces, insultos o hagan uso y abuso de lenguaje soez, no serán publicados. Así mismo se invita a los comentaristas a opinar con responsabilidad.