La túnica inconsútil: La túnica sagrada de Cristo


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Según la costumbre hebraica, tres habrían sido las prendas llevadas por Jesús: una túnica interior (interula, subucula) más corta en el caso de personas humildes y en el caso de los ricos larga hasta los tobillos, con mangas cortas o medias mangas; una túnica larga (tunica), sujeta por la cintura, y que llegaba hasta los pies y una capa (pallium, toga) que se utilizaba en la estación fría y no en casa. La túnica podía ser de lana, tejida de una sola pieza de arriba abajo. En algunas fuentes se menciona que la de Cristo pudo haber sido tejida por la Virgen María.

La túnica sagrada de Tréveris

Una de estas túnicas fue la que echaron a suertes los soldados porque, siendo inconsútil, es decir sin costuras, no se podía dividir. Ésta, además, es la única que se cita en la pasión. No está muy claro si se trata de la interior o la exterior. Probablemente la interior, con la que llegó al Calvario, ya que le habrían ya quitado la exterior.

“Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: ‘No la rompamos; sino echamos a suerte a ver a quién le toca’. Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados”.

– (Jn 19, 23-24)

Además de este pasaje del Evangelio de Juan, en los evangelios encontramos otras referencias a estas prendas, incluido el manto ‘escarlata’, ‘púrpura’ según Marcos, que los soldados de Herodes le pusieron a Jesús para burlarse de él, devolviéndole después a Pilato.

Del manto púrpura o escarlata no se sabe nada, salvo que hace tiempo muchas iglesias decían poseer un trozo. En el caso de la túnica, en cambio, la historia es otra.

Catedral de Tréveris

En la actualidad existen dos túnicas, una en Tréveris (Alemania) y la otra en Argenteuil (Francia): ambas reivindican ser la túnica inconsútil. Tienen características diferentes y en ambos casos su autenticidad es difícil de demostrar, es más, es muy dudosa, aunque paradójicamente las dos podrían ser auténticas. Además, hay otros lugares en los que se afirma (o afirmaba) poseer esta túnica, como por ejemplo Mskheta en Georgia o Constantinopla, sin hablar de pequeños trozos supuestamente presentes en muchas partes del mundo.

La Túnica Sagrada de Tréveris es tal vez la más famosa y en 2012 tuvo lugar su última ostensión, en el quinto centenario de la primera. ¿Cómo llegó a Tréveris? Tratándose de una reliquia de la pasión, considerar a Santa Elena como la portadora de la misma siempre fue el primer recurso de todos los historiadores de la Iglesia, sobre todo tratándose de Tréveris, que durante un tiempo fue la capital del Imperio de Occidente y donde vivió la misma Elena con su hijo Constantino.

La catedral de Tréveris, en la que se conserva actualmente, está construida sobre la antigua residencia real. Santa Elena habría entregado la túnica al obispo Agricio de Tréveris. Hasta ese momento, la túnica habría permanecido en Jerusalén y luego se la habría llevado la emperatriz junto con otras reliquias de la pasión. Pero esta hipótesis es altamente improbable. Si así fuera, tratándose de una reliquia tan importante, fuentes eminentes del siglo IV, como San Ambrosio, la habrían mencionado, por ejemplo en la homilía que pronunció en el funeral de Teodosio, en la que habló del clavo de Cristo.

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Última ostensión de la Sagrada Túnica, 2012. Catedral de Tréveris.

Por otro lado, si la túnica fue echada a suerte es probable que alguno de los discípulos la hubiera recomprado a su nuevo propietario. Luego se perdió su rastro hasta el siglo VI, cuando Gregorio de Tours menciona su existencia, diciendo que era venerada en Gálata, cerca de Constantinopla. Su conterráneo Fredegario escribía, en cambio, que fue hallada en el 590 en Zafad, Palestina, y luego llevada a Jerusalén.

No sabemos cómo llegó a Tréveris, pero sabemos que ya desde el siglo XI en la catedral de esta ciudad se veneraba un cofre con reliquias que se suponía pudiera contener la túnica del Señor.

Su autenticidad

Las fuentes escritas, que reportan antiguas tradiciones, consideran como auténtica esta reliquia; pero no son anteriores al siglo XII. En 1196, en el curso de algunas obras dentro de la catedral, se descubrió el cofre con la túnica, que permaneció bajo el altar mayor hasta 1512, fecha en la que el emperador Maximiliano de Habsburgo mandó levantar el pavimento para verificar la presencia de la reliquia.

En aquella ocasión encontraron tres cajas, una dentro de otra, todas selladas, y en la última se hallaba la túnica doblada en dos en el sentido de su longitud, envuelta en un paño de algodón y tres de seda, uno azul, uno rojo y el otro blanco. Pero la túnica estaba hecha trizas y por este motivo decidieron reconstruirla. Los trozos se fijaron sobre una túnica litúrgica y de esta manera la reliquia pudo ser expuesta, colgada de un bastón que entraba por una manga y salía por la otra.

 

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Medalla conmemorativa de la exposición de 1891 de la Sagrada Túnica. En una de las caras la túnica está sostenida por Santa Elena.

 

La afluencia de peregrinos fue tal que la ciudad de Tréveris se enriqueció en poco tiempo y el fenómenos hizo aumentar la búsqueda y exposición, por parte de monasterios cercanos a Tréveris, de otras reliquias (incluso falsas). Tréveris obtuvo del Vaticano las mismas indulgencias para los peregrinos que la visitaban que las que se concedían por la visita de la tumba de San Pedro.

A partir de la revuelta luterana (las famosas 95 tesis contra las indulgencias) la reliquia se expuso solo cada 7 años, coincidiendo con la exposición de las de Aquisgrán. Luego, a partir del siglo XVII en adelante, las exposiciones fueron más esporádicas.

En la de 1810 hubo una afluencia de unos 220.000 peregrinos. En la de 1844 la reliquia fue visitada por un millón de peregrinos, pero el acto dio lugar a encendidos debates públicos de corte anticlerical y satírico contra la que llamaban ‘idolatría’ que llevaba a la adoración de reliquias. No obstante, en la siguiente exposición de 1891, la última del siglo XIX, el número de los peregrinos fue de unos dos millones, y así también en 1933.

Su conservación

La actual túnica está formada por siete capas de tejidos destinados a proteger la túnica original que se encuentra en su interior, cinco del año 1512 y dos de finales del siglo XIX (1890), según comprobó la famosa arqueóloga M. Flury-Lemberg en 1973-74.

Estos tejidos se mantienen juntos por una cola gomosa que fue aplicada en 1891. Con el pasar de los siglos y con el clima húmedo de Tréveris la parte original del tejido, de lino o algodón, se había disuelto casi completamente y los fragmentos se pulverizaban con el solo contacto. Por lo tanto su restauración con aguja e hilo era impensable. Además, el examen del tejido no permitió fechar exactamente la prenda, ni tampoco su origen, debido al pésimo estado de conservación de la misma.

De hecho, la diócesis de Tréveris, a través de su propio sitio oficial, declara:

“Los fragmentos de tela de la parte anterior de la túnica consisten hoy, vistos desde el interior hacia el exterior, de un satin sérico de un tul parduzco y de un tafetán gris. Este tafetán se añade a una capa de antiguos fragmentos de tela, unidos entre sí por un soporte elástico. La parte de la túnica consiste en un satin sérico rojo-pardo, tul pardo, finas garzas de seda, un fieltro, tafetán verde, otra capa de fieltro y garza de seda. Por lo tanto se deduce que las fibras de lana, que hoy constituyen el fieltro, en parte uniéndolo y en parte desgarrándolo, representan el núcleo del tejido, cuya edad no puede ser bien determinada”.

Y aquí las fuentes no se ponen de acuerdo sobre el tipo del tejido: algodón, o lino, algunas, y lana otras. Sobre los que queda de la túnica de Tréveris no se han encontrado manchas de sangre como en la que se considera su más directa rival, la de Argenteuil.

La túnica sagrada de Argenteuil

Si es verdad que toda la vestimenta de Cristo o incluso sus fragmentos están considerados como una reliquia importantísima, la túnica inconsútil, la que no está cosida, que los legionarios se jugaron a los dados porque no podían dividirla, mucho más. Los motivos son obvios: se cita en los Evangelios y forma parte de la pasión de Cristo.

La Túnica Sagrada de Argenteuil. túnica inconsútil

La Túnica Sagrada de Argenteuil. Ostensión de 1984

Por estos motivos, todos los hallazgos de tejidos que podían, de alguna manera, asociarse con Cristo querían ser identificados como pertenecientes a la túnica inconsútil, y no a otra prenda. La túnica sagrada de Tréveris, que dicho al inicio del artículo es, venerada como la túnica inconsútil. Pero su mayor competidora, la de Argenteuil, a diferencia de la de Tréveris, presenta manchas de sangre. Pero empecemos desde el principio.

¿Cómo llegó la túnica sagrada a Argenteuil?

En el siglo VI San Gregorio de Tours dijo que la túnica comprada por los fieles fue llevada a Gálata, en Asia Menor, a unas 150 millas de Constantinopla. Allí se custodió en una basílica, en un cofre de madera.

Desde esta ciudad fue llevada a Zaphat (Jaffa) para protegerla de los ataques de los persas que hicieron una incursión en Armenia en el año 290 destruyendo todas las iglesias. Más tarde, hacia el 594 fue trasladada solemnemente a Jerusalén por tres patriarcas: Gregorio de Antioquía, Tomás de Jerusalén y Juan de Constantinopla. Después de veinte años fue trasladada a Persia, junto con la Vera Cruz, por el rey de los persas Cosroe II (614). Heraclio consiguió rescatarla y fue transferida, en 627, a Constantinopla, luego a Jerusalén y más tarde de nuevo a Constantinopla.

Aunque con más detalles, la primera parte de la historia de esta reliquia se asemeja a la de la túnica sagrada de Tréveris. De hecho, una sola es la túnica inconsútil. Pero después, lógicamente, las historias se separan: desde Jerusalén (o Constantinopla) a Francia o desde Jerusalén a Alemania. Y esto manteniendo la hipótesis de que se trate de la verdadera túnica.

Si la llegada de la túnica sagrada a Tréveris desde Palestina, no habiendo otra explicación plausible ni conocida, se hace remontar a Santa Elena (en este caso no podía encontrarse en Gálata en el siglo VI), el viaje de la de Argenteuil es más conocido.

Encontrándose la reliquia en Constantinopla entre los tesoros de la corte bizantina, la emperatriz Irene la donó a Carlomagno, junto con otros importantes regalos porque, según algunos historiadores, quería casarse con él. Por lo menos esto es lo que cuenta una tradición. Otra dice que fue un regalo del papa León III a Carlomagno, porque en la lista de reliquias del palacio del Letrán figuraba una túnica, desaparecida después.

En este último caso habría que saber cómo llegó al Letrán. Pero digamos que, en cualquier caso, fue un regalo a Carlomagno. Pero, si así fuera, entonces ¿qué túnica fue la que se mostró en 1202 (es decir, antes de la IV Cruzada, cuando la ciudad fue saqueada) al arzobispo de Novgorod, Antonio, en el palacio real de Constantinopla, junto con otras reliquias de la pasión?.

Teodorada, hija de Carlomagno, manifestó el deseo de entrar en el monasterio de Argenteuil, muy cerca de París, que dependía de la famosa abadía de Saint Denis. El emperador, como no podía ser de otra forma, hizo que entrara como abadesa y regaló al monasterio la preciosa reliquia.

La Túnica Sagrada de Argenteuil. túnica inconsútil

Cartel pubblicitario para uso de los peregrinos realizado en ocasión de la 0stensión de 1934. Traducción del texto: “A través de Tu Santa Túnica sin costuras, líbranos Sen͂or! (50 días de indulgencias) (La invocación se repite tres veces el viernes después de cada Misa celebrada en el altar de la Santa Túnica en Argenteuil).” Se indica, además, una dirección donde se ruega comunicar los favores milagrosos obtenidos gracias a las oraciones hechas en honor de la Santa Túnica.

Contrariamente a la túnica sagrada de Tréveris, esta reliquia pasó por un montón de vicisitudes. En el 856 una invasión Normanda destruyó el monasterio y las religiosas tuvieron que huir, habiendo previamente escondido la sagrada túnica en un muro. Fue hallada en el 1156 por monjes benedictinos que se habían establecido en ese lugar, y la reliquia fue inmediatamente declarada auténtica por el arzobispo Hugo de Rouen en presencia del rey Luis VII.

En 1569 los Hugonotes incendiaron la iglesia, cogieron el reliquiario en la que estaba custodiada y dejaron la reliquia. Por este motivo fue guardada en un cofre de madera. En 1680 María de Lorena donó un magnífico relicario con piedras preciosas que desapareció en 1791, con la Revolución Francesa, cuando el monasterio fue saqueado.

La reliquia pudo ser salvada llevándola a la iglesia parroquial de Saint Denis y dos años más tarde, cuando también las iglesias empezaban a ser asaltadas, el párroco dividió la túnica en cuatro partes, con la esperanza de poder salvar por lo menos una de ellas. Una parte, la más grande, la enterró en el jardín y las otras las entregó en custodia a unos feligreses. Al final, lo que no hicieron los legionarios lo hizo el párroco de Saint Denis.

Los restos de la túnica sagrada de Argenteuil

En 1800 los restos hallados eran solo tres. En 1854, bajo petición del papa Pío IX, fue llevado a Roma un trozo pequeño de unos 15 cms. En 1891 fueron recompuestos y cosidos sobre otra túnica de satin blanco todos los trozos hallados.

Hasta el siglo XIV a la reliquia se la llamaba ‘hábito’ o ‘cappa salvatoris’. Después, poco a poco, se impuso el término ‘túnica’ y de esta manera entró en conflicto con la de Tréveris.

La descripción que de ella hacían los habitantes de Argenteuil, antes de que fuera dividida en partes, es que el tejido era de lana, su parte inferior tenía una especie de borde, es decir una parte más resistente, y que era de punto tejida de arriba abajo, sin costuras. La túnica podía llegar hasta debajo de la rodilla, con medias mangas. Las medidas: 1,45 de alto y 1,15 de ancho.

La examinación de la túnica sagrada de Argenteuil

En 1892 expertos franceses realizaron un examen de los restos hallados, entre los cuales unos químicos. El fragmento principal es de 1,22 x 1,10 m. y el segundo más grande de 68 x 43 cms. Falta la parte del cuello y una parte de la delantera; las mangas se han conservado en gran parte, pero están desgastadas en el borde inferior; se han conservado la parte del pecho y de los hombros.

Una vez examinada la prenda, decretaron que podía tratarse de la túnica interior de una persona adulta de sexo masculino. El tejido está compuesto por hilos trenzados de lana de oveja y no presenta costuras. Coincide con las muestras analizadas de tejidos antiguos coptos o hallados en tumbas cristianas de los siglos II y III. La técnica del tejido es oriental (urdimbre en forma de Z), y aún hoy en día existe. Además se han observado cambios de color en algunos puntos que revelarían manchas de sangre.

 

Manchas de sangre en la Túnica Sagrada de Argenteuil

Los análisis realizados en 1932 y 1934 encargados por el obispo de Versailles confirman que las manchas grandes, reconocibles a los rayos infrarrojos, son de sangre, como ya se observó en 1892.

Estudios más recientes (1998 y 2004) realizados por sindonólogos y científicos del Institut d’Optique de Orsay y del Institut de Génétique Moléculaire de París compararon las manchas de sangre con las de la Sábana Santa de Turín. Estas corresponden a las que se han hallado en la reliquia de Turín, teniendo presente que no se esparce de la misma manera la sangre de un cuerpo parado (como en la Sábana Santa) que la de un cuerpo en movimiento y con una carga en los hombros. Coincide también el grupo sanguíneo, AB, el ADN (fórmula cromosómica de un hombre semita árabe), y hay otras coincidencias.

Esto podría indicar que esta túnica en realidad podría ser la túnica interior que llevaba Cristo cuando subió al Calvario y que las manchas de sangre serían las provocadas por las heridas, causadas por la flagelación. En este caso, la Túnica Sagrada de Tréveris podría entonces ser la túnica exterior, aunque durante siglos ha sido siempre considerada como la inconsútil de la pasión y siempre ha sido la más famosa.

En el año 2003 dos laboratorios diferentes llevaron a cabo la prueba de carbono 14 sobre la túnica: el primero fechó la reliquia alrededor del 600 y el segundo, sobre otra muestra, alrededor del 775. En este caso se trataría de una falsificación medieval. También la Sábana Santa fue sometida a esta prueba que fechó la reliquia al 1300. Pero la prueba del carbono 14 por muchos no es considerada fiable sobre tejidos porque no tiene en cuenta muchos aspectos que podrían alterar el resultado, sobre todo por la contaminación de la muestra.

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Relicario donde se guarda la Sagrada Túnica, enrollada.

Cuando en 1983 se anunció la última ostensión, para 1984, y hasta estos últimos exámenes realizados, hubo un período en que la túnica levantó muchas polémicas sobre todo en la prensa francesa de inspiración socialista.

En diciembre de 1983 la reliquia fue ‘misteriosamente’ sustraída de su teca de la basílica de Saint Denis de Argenteuil pero después, debido a las protestas de los feligreses, en febrero de 1984, de nuevo ‘misteriosamente’, reapareció y la ostensión pudo tener lugar. En el 2000, año jubilar, tuvo lugar la última ostensión, pero la túnica no fue sacada de su pequeño relicario en la que normalmente se guarda enrollada. La próxima está prevista para 2034.

La túnica «Fantasma» o túnica de Mtskheta

Después de haber hablado sobre la sagrada túnica de Tréveris y de la de Argenteuil, ya  sean auténticas o no, por lo menos existen. Completaremos la trilogía con una túnica que podríamos llamar ‘virtual’, o fantasma: la túnica de Mtskheta.

Este nombre tan complicado de escribir y pronunciar designa una de las más antiguas ciudades del Cáucaso, que ya existía en época helenística y era la capital del reino de Iberia, la actual Georgia. Se encuentra a pocos kilómetros de la capital actual, Tblisi.

Este antiguo reino fue el segundo en convertirse al cristianismo, después del de Armenia. Y su cristianización se debe a una joven llamada Nino (o Ninó, siglo IV), que pronto se convertirá en Santa Nino. La evangelización del reino de Iberia y la historia de la santa túnica están íntimamente conectadas. Esta conexión llega a través de una leyenda medieval del siglo X, reflejada en el códice Schatberti, en el que se describe la ‘conexión de Kartlis’, es decir de Georgia.

Según esta fuente, cuando los soldados romanos echaron a suerte la túnica de Cristo, un súbdito del reino de Iberia, llamado Elioz, se encontraba en Jerusalén; consiguió hacerse con la sagrada túnica y la llevó a su país, en el Cáucaso. Cuando llegó a casa, su hermana Sidonia la cogió en sus manos y abrumada por la emoción murió en el acto. Inútiles fueron los esfuerzos de arrancar de las manos de Sidonia la sagrada reliquia, razón por la cual tuvieron que enterrarla junto con la fallecida sobre cuya tumba creció un cedro del Líbano.

Nino, una joven procedente de Capadocia, tuvo conocimiento de que la túnica había ido a parar a Mtskheta, capital del país que se encontraba al final del mundo conocido. Decidió, por tanto, ir a Iberia, pasando primero por Armenia, para ver la famosa túnica y ya de paso convertir al pueblo. Consiguió convertir al rey Mirian, a la reina Nana y a todo el pueblo, y a curar a muchos enfermos. No se olvidó de buscar la túnica de la que se dijo que estaba enterrada junto con la hermana de Elioz, debajo del cedro del Líbano que aún seguía vivo después de unos cuatro siglos.

Nino ordenó que en aquél lugar se construyera la primera iglesia de Georgia. Además mandó cortar el cedro para hacer una columna que se utilizaría para su construcción. Pero nadie era capaz de mover el tronco. Solo después de una noche entera de oración de Nino, la columna se elevó envuelta por una aureola. Del tronco empezó a salir una especie de ‘maná’ que curaba las enfermedades y desde aquél momento empezó a hacer milagros.

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La representación de aquel suceso.

Pero ¿quién era Nino? Se trata de un personaje real. Los historiadores de la iglesia católica de los siglos IV y V hablan de la cristianización de Iberia por parte de una prisionera, una esclava llevada a Georgia en contra de su voluntad, que gracias a la fuerza de su oración sanaba a los enfermos.

En cambio las fuentes hagiográficas ortodoxas nos cuentan que era la única hija de un general romano, emparentado con San Jorge. Siendo adolescente tuvo la visión de la Virgen quien le dijo que tenía que ir a Georgia a enseñar el Evangelio. Nino, después de atravesar Anatolia y Armenia llegó a Iberia. En cuanto a su origen, sin embargo, todas las fuentes están de acuerdo: Capadocia.

Sobre el primer templo mandado construir por Nino en el siglo XI se erigió una catedral cuya estructura aun se conserva a pesar de las reconstrucciones posteriores. Aun hoy, la famosa columna sobre la cual surgió la iglesia está presente en el interior de la misma, pero casi desde el primer momento fue cercada con un muro porque muchos peregrinos que se acercaban, con la escusa de besarla se llevaban algunos fragmentos con los dientes, como sucedía con la reliquia de la Vera Cruz de Jerusalén.

La iglesia se conoce con el nombre de Svetiskoveli, donde sveti significa ‘columna’ y tskhoveli ‘que vive’, es decir la columna que da la vida, aludiendo a las curaciones milagrosas y desde 1994 está incluida en los lugares patrimonio de la humanidad de la UNESCO, junto con los otros monumentos históricos de Mtskheta.

Volviendo a nuestra reliquia, a su historia se le han añadido otras. Asumiendo que fue ‘creada’ (la historia, no la túnica), como he dicho antes, en el siglo X, fue a partir del siglo XI cuando empezó a difundirse su fama. Tanto es así que cuando en el siglo XIV la iglesia quedó destruida por Tamerlán, se decía que la túnica había sido extraída del sepulcro de Sidonia y conservada en la cámara de los tesoros hasta su reconstrucción.

Más adelante, en 1526, Ursan Beg, enviado por el persa Shah Abbas, entregó al patriarca moscovita Filarete la ‘Santa Túnica de Georgia’, asegurando que su señor la había sustraído de la iglesia de Mtskheta. En Moscú, por tanto, se erigió en su honor el Monasterio de la Nueva Jerusalén de Istra, cuya iglesia era una copia de la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. En este lugar fue llevada la presunta reliquia, aunque parecía que se tratara más bien de un lienzo de lino de dos pulgadas cuadradas de color amarillento.

En Georgia se insistía que era una falsificación y que la verdadera reliquia continuaba hallándose debajo de la ‘columna que alimenta la vida’. Y allí sigue, aunque una cosa está clara: la túnica de Mtskheta nunca ha sido vista por nadie, por lo menos no existen documentos que prueban lo contrario.

 

Artículo publicado originalmente en:
https://reliquiosamente.com/2017/09/20/la-vestimenta-de-cristo-3-la-tunica-fantasma/
Cuyo autor(a) original es: Nicoletta De Matthaeis, publicado bajo licencia Creative Commons.

Transmisión en vivo desde el Santuario de Nuestra Señora de Fátima En Directo
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