«El testimonio de tres siglos confirma el hecho, como señaló puntualmente el erudito cardenal Newman, que “los católicos que han honrado a la Madre todavía adoran al Hijo; mientras que aquellos que han cesado de confesar al Hijo, comenzaron por burlarse de la Madre”
(Cf. Discursos dirigidos a las Congregaciones mixtas, Discurso XVII: “Las Glorias de María por causa de su Hijo”)» (PÍO XII, Radiomensaje al I Congreso Mariano de la Unión Sudafricana, 4 de Mayo de 1952).
«Si María es la Madre de Dios, Cristo debe ser literalmente Emmanuel, Dios con nosotros. De ahí que, al pasar el tiempo, y los malos espíritus y falsos profetas se hicieron más fuertes y temerarios, y encontraron un camino hacia el mismo cuerpo católico, entonces la Iglesia no pudo hallar un modo más efectivo y seguro que el de usar esta palabra Deípara (Madre de Dios) contra ellos; y, por otra parte, cuando ellos emergieron nuevamente del reino de las tinieblas, y tramaron la total subversión de la fe cristiana en el siglo XVI, entonces no pudieron hallar modo en verdad más expediente para su odioso propósito que envilecer y blasfemar de las prerrogativas de María, porque ellos sabían muy bien que, si podían conseguir de una vez que el mundo deshonrase a la Madre, le seguiría de cerca el deshonor del Hijo. La Iglesia y satanás coinciden en esto, que el Hijo y la Madre iban juntos; y la experiencia de tres siglos ha confirmado su testimonio, porque los católicos que han honrado a la Madre todavía adoran al Hijo, mientras que los protestantes, que ahora han cesado de confesar al Hijo, comenzaron por burlarse de la Madre»
(Card. JOHN HENRY NEWMAN, Discursos dirigidos a las Congregaciones mixtas, Discurso XVII: “Las Glorias de María por causa de su Hijo”. Londres, Nueva York y Bombay, Longmans, Green & Co., 1906, pág. 347)
Fuentes: