Mes de Noviembre en sufragio de las benditas almas del purgatorio – Día Decimoquinto


Dispuesto por el canónigo Francesco Vitali, Arcipestre de Fermo, y publicado en Sevilla por la Imprenta y librería de D. Antonio Izquierdo en 1858. Reimpreso en Madrid en 1863.

En el nombre del Padre ✠, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.

Postrados en la presencia de Dios con el mayor fervor de espíritu, supliquémosle que nos asista en el ejercicio de esta sagrada devoción, diciendo:

Disponed, Señor, y confortad nuestras almas con la abundancia de vuestra gracia, para que penetrando en la penosa cárcel del Purgatorio, con afectos de fe, caridad y compasión podamos procurar a los fieles difuntos la mayor abundancia de sufragios que redunde en favor suyo, gloria vuestra y provecho de nuestras almas. Amén.

DÍA 15 DE NOVIEMBRE
MEDITACIÓN: MUTUA COMUNICACIÓN DE AUXILIOS ENTRE LAS TRES IGLESIAS.

PUNTO PRIMERO

La Iglesia cristiana es un cuerpo moral cuya cabeza es Jesucristo, y dividido en tres particulares Iglesias, como en otros tantos miembros que le componen: en la Iglesia triunfante, que reina en los cielos; en la purgante, que padece en el Purgatorio; y en la militante, que combate sobre la tierra. Hay entre estas Iglesias una mutua comunicación de caridad que se llama Comunión de los Santos, en virtud de la cual se ayudan mutuamente y se socorren. Por consiguiente, si Dios por la ley que se ha impuesto a Sí mismo no puede socorrer a las almas del Purgatorio, lo pueden no obstante las otras dos Iglesias; y en esto es digna de admiración la economía de la divina Providencia, la cual, mientras reserva para Sí las partes de la rigurosa justicia, infiere a otros las de la piadosa misericordia, en sufragio de las almas santas del Purgatorio. Demos pues rendidas gracias al Señor, y aprovechémonos debidamente de tan singular bondad.

 

PUNTO SEGUNDO

Los comprensores del Cielo en medio de su felicidad no se olvidan de las almas del Purgatorio, y si bien no les es dado merecer por sí mismos, pudiendo sin embargo rogar por nosotros, no cesan de implorar la divina clemencia en favor de ellas, movidos no menos por las gravísimas penas que afligen a aquellas infelices, que por la ardentísima caridad que a ellas los une y por la felicidad que con librarlas se aumenta en la gloria. Así el Cielo está en comunicación con el Purgatorio: y no con el tributo de las lágrimas como se acostumbra en la tierra, sino con los más santos y abrasados afectos hacia el Soberano Señor le ayuda y socorre. ¡Oh, qué grande ejemplo de emulación para nosotros! ¿Y quién no querrá imitarle?

 

PUNTO TERCERO

Nosotros también, aunque peregrinos todavía en la tierra, tenemos comunicación con el Purgatorio. En nuestras manos están las llaves de aquella cárcel profunda, y poseemos abundancia de aguas prodigiosas para apagar aquellas llamas tan ardientes. Como los ángeles y los santos, así también podemos los mortales librar aquellas almas benditas de sus atrocísimas penas; antes bien los ángeles y los santos lo pueden solamente con sus oraciones, mas nosotros míseros mortales con todo género de sufragios y de obras buenas. ¡Oh, qué vasto campo se abre a nuestra caridad para que la despleguemos en alivio de aquellas infelices! Apliquemos la hoz a tan rica mies, y hagamos que nuestras obras, hechas con el más ardoroso empeño, correspondan a la facultad de que nos vemos revestidos.

 

ORACIÓN

Vos Señor, que nos habéis dado la facultad de socorrer a las almas del Purgatorio, dadnos también el celo y el empeño para ponerla en práctica. No quede estéril la fuente de la beneficencia; produzca un don tan precioso fruto dignas de sí. Mas, ¿qué frutos puede producir una planta sino fuere regada y animada por vuestra gracia? Encienda pues vuestra gracia en nuestros corazones el amor a los fieles difuntos, riegúelos con sentimientos de tierna piedad y devoción, que entonces sabremos corresponder a vuestros rectísimos fines, y emulando a los ángeles y a los santos demostrarémos con las obras que la Iglesia militante no menos que la triunfante puede y sabe socorrer a la purgante, que a entrambas se encomienda con las instancias más fervorosas.

EJEMPLO: Era loable costumbre del monasterio de Santa Catalina en Nápoles el poner fin a las obras hechas en todo el día rezando las vísperas de difuntos, para implorar del Señor paz y descanso a las almas antes de dar reposo af propio cuerpo. Tan devota práctica complacía el Purgatorio no menos que al cielo: mas una noche por las extraordinarias ocupaciones del monasterio, prolongadas hasta deshora, se recogieron las monjas sin hacer el acostumbrado sufragio a los difuntos. En lo más dulce de su sueño bajó del cielo una multitud de ángeles, los cuales puestos en ordenado coro donde solían orar las religiosas, cantaban con melodía celestial las omitidas vísperas. La única que velaba en aquella hora era la venerable Sor Paula de Santa Teresa, la cual oído aquel canto salió presurosa de la celda para unirse a las que cantaban, creyendo fuesen sus hermanas. ¡Pero qué maravilla fue la suya cuando vio tantos ángeles cuantas eran las religiosas del monasterio hacer las veces de estas, para que no quedasen defraudadas de tanto bien las almas del Purgatorio! Inflamóle entonces la venerable sierva de Dios en la devoción a los fieles difuntos, a quienes se dignan socorrer los celestiales no menos que los terrestres ciudadanos; y referido el suceso a sus compañeras se resolvieron a no omitir jamás en adelante por circunstancia alguna el piadoso ejercicio en sufragio de las almas de los difuntos. Si tenemos nosotros alguna devota práctica en favor del Purgatorio, procuremos no omitirla día alguno; si no la tuviéremos abracémosla, pues mucho importa al Purgatorio, al Cielo y a la tierra que sean socorridas aquellas infelices (Vida de la Venerable Paula de Santa Teresa).

Rezaremos cinco Padre nuestros, Ave Marías y Réquiem en memoria de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo en sufragio de los fieles difuntos (y particularmente de N.), suplicando al Eterno Padre que se apiade de sus almas por la Sangre que derramó su divino Hijo, diciendo cinco veces:

JACULATORIA: Eterno Padre, por la preciosísima Sangre de Jesús, misericordia. Padre nuestro, Ave María y Réquiem….

SUFRAGIO: Ingredímini portas has, ut adorétis Dóminum…. templum Dómini, templum Dómini, templum Dómini est. (Jerem. 7, 2). Siendo la visita de las Iglesias muy eficaz medio para librar a las almas del Purgatorio, no dejemos de practicarla hoy en su sufragio.

Leonarda Colina de Dola, que había ya penado 17 años en el Purgatorio, rogó a su sobrina, llamada Ugueta Boi, que visitase tres veces en sufragio de su alma tres iglesias de la Santísima Virgen en Borgoña, y practicadas devotamente las tres visitas prescritas fue librada al punto de los tormentos del Purgatorio. También nosotros nos propondemos visitar hoy tres Iglesias en sufragio de las almas del Purgatorio, e imaginando que las tres mencionadas iglesias sean como una figura universal de Jesucristo, rogaremos en ellas por la recíproca comunión de los santos para que la triunfante, la purgante y la militante Iglesia, ayudándose mutuamente, pueda cada una obtener plenamente su intento de verse libre de los peligros, salva de las penas e introducida en la divina gloria. (P. Teófilo Raynaud, Espíritu heterocolpado, parte 2º, lección 3, punto 5º, cuestión 9).

Añadiremos un Padre nuestro y Ave María por los propagadores de esta devoción.

De profúndis clamávi ad te, Dómine: * Dómine, exáudi vocem meam:
Fiant aures tuæ intendéntes, * in vocem deprecatiónis meæ.
Si iniquitátes observáveris, Dómine: * Dómine, quis sustinébit?
Quia apud te propitiátio est: * et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
Sustínuit ánima mea in verbo ejus: * sperávit anima mea in Dómino.
A custódia matutína usque ad noctem: * speret Israel in Dómino.
Quia apud Dóminum misericórdia: * et copiósa apud eum redémptio.
Et ipse rédimet Israël, * ex ómnibus iniquitátibus ejus.
℣. Requiem ætérnam dona eis, Dómine.
℞. Et lux perpétua lúceat eis.
℣. A porta ínferi.
℞. Erue, Dómine, ánimas eórum.
℣. Requiéscant in pace.
℞. Amen.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℞. Et clamor meus ad te véniat.

ORACIÓN
Fidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémptor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum (Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras la remisión de todos sus pecados, al fin de que obtengan, por nuestras devotas oraciones, el perdón que siempre han deseado. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos). Amén.

℣. Requiem ætérnam dona eis, Dómine.
℞. Et lux perpétua lúceat eis.
℣. Requiéscant in pace.
℞. Amen.

***

Cuando se quieran hacer sufragios particulares por el alma de algún difunto se dirá algunas de las siguientes oraciones antes de la susodicha Fidélium Deus, con la cual se concluirá siempre.
Oración por un Sacerdote u Obispo: Deus, qui inter apostólicos Sacerdótes fámulos tuos pontificáli seu sacerdotáli fecísti dignitáte vigére: præsta, quǽsumus; ut eórum quoque perpétuo aggregéntur consórtio. Per Christum Dóminum nostrum (. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.

Por el Padre o por la Madre: Deus, qui nos patrem et matrem honoráre præcepísti: miserére cleménter animábus patris et matris meæ, eorúmque peccáta dimítte; meque eos in ætérnæ claritátis gáudio fac vidére (Oh Dios, que nos mandásteis honrar a padre y madre, compadecéos clemente de las almas de mi padre y de mi madre, perdonando sus pecados, y haced que pueda verlos en el gozo de la luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.

N. B. Si son muchos los que hacen este ejercicio, donde se dice Patris et Matris meæ; se sustituirá Paréntum nostrórum, y donde meque se dirá nosque: si se pide solamente por el Padre se dirá animæ Patris mei o nostri; si por la sola Madre, animæ, Matris meæ o nostræ.

Por los hermanos, y por otros parientes o bienhechores: Deus, véniæ largítor et humánæ salútis amátor: quǽsumus cleméntiam tuam; ut nostræ congregatiónis fratres, propínquos et benefactóres, qui ex hoc sǽculo transiérunt, beáta María semper Vírgine intercedénte cum ómnibus Sanctis tuis, ad perpétuæ beatitúdinis consórtium perveníre concédas (Oh Dios, que concedéis el perdón y sois amáis la salvación de los hombres, os suplicamos vuestra clemencia; para que le concedáis a nuestros hermanos de congregación, parientes y bienechores, que partieron de este siglo, por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen Santa María y con todos vuestros santos, llegar a ser consortes de la bienaventuranza perpetua. Por Jesucristo nuestro Señor).

Por un solo difunto: Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur: ut ánimam fámuli tui N., quam de hoc sǽculo migráre jussísti; in pacis ac lucis regióne constítuas, et Sanctórum tuórum júbeas esse consórtem.

Por una sola difunta: Quǽsumus, Dómine, pro tua pietáte miserére ánimæ fámulæ tuæ N.: et a contágiis mortalitátis exútam, in ætérnæ salvatiónis partem restítue. (Os rogamos, Señor, tengáis piedad por vuestra misericordia del alma de vuestra sierva N., y que desnuda del contagio de la mortalidad, le restituyáis su parte en la salvación eterna bienaventuranza. Por Jesucristo nuestro Señor).

Por dos o mas difuntos: Deus, cui próprium est miseréri semper et parcére, propitiáre animábus famulárum famularúmque tuárum, et ómnia, eórum peccáta dimítte: ut mortalitátis vínculis absolúta, transíre mereántur ad vitam (Dios, de quien es propio tener misericordia y perdonar siempre, os suplicamos por las almas de vuestros siervos y siervas, y perdonadles todos sus pecados, para que siendo liberados de las cadenas de la muerte, merezcan llegar a la vida).

En el nombre del Padre ✠, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.