El Nombre de Jesús como refugio del pecador
«Iesu, Iesu, propter hoc nomen tuum fac mihi secundum hoc nomen tuum. Iesu, Iesu, obliviscere superbum provocantem, respice miserum invocantem. Nomen dulce, nomen delectabile, nomen confortans peccatorem et beatae spei nomen.»
«Jesús, Jesús, por este tu nombre haz conmigo según este tu nombre. Jesús, Jesús, olvida al soberbio que te provoca y mira al miserable que te invoca. Nombre dulce, nombre deleitable, nombre que conforta al pecador y nombre de esperanza bienaventurada.»
San Anselmo de Canterbury, Meditatio II
Meditación
San Anselmo enseña que la esencia misma del Nombre de Jesús es la salvación, por lo cual invocarlo es apelar a la propia naturaleza del Verbo Encarnado. Este Nombre tiene la capacidad de transformar la miseria del hombre en esperanza, ofreciendo consuelo a quien se reconoce necesitado de su auxilio.
La dulzura de este Nombre es la seguridad de que Dios actúa conforme a lo que Su Nombre significa: Salvador.
Oración
Muestra, Señor, tu misericordia sobre nosotros e infunde en nuestros corazones la virtud de tu Santo Nombre; para que, invocándolo con devoción en los peligros de esta vida, merezcamos ser protegidos por su poder. Amén.
