El Nombre de Jesús como sello de la divinidad
«Nomen Iesu non est nomen hominis puri, sed Dei et hominis simul. In hoc nomine tota plenitudo divinitatis habitat corporaliter, et ideo in eo solo est virtus ad expellendas potestates aereas.»
«El nombre de Jesús no es el nombre de un hombre puro, sino de Dios y hombre al mismo tiempo. En este nombre habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y por eso solo en él hay virtud para expulsar las potestades del aire.»
San Cirilo de Alejandría, Comentario al Evangelio de San Juan, Lib. VI
Meditación
San Cirilo de Alejandría afirma que el poder del Nombre de Jesús emana de la unión de las dos naturalezas en la Persona del Verbo. No se trata de un nombre humano ordinario, se trata del apelativo del Dios encarnado. Por esta razón, su invocación tiene autoridad directa sobre el mundo espiritual y las fuerzas del mal.
Al pronunciar Jesús, confesamos la divinidad del Salvador y activamos el poder de aquel en quien reside toda la plenitud del ser divino.
Oración
Señor Jesús, que en la unidad del Padre y del Espíritu Santo vives y reinas, Dios, por todos los siglos; concédenos que la fuerza de tu Nombre nos libre de toda perturbación del espíritu. Amén.
