Novena al Inmaculado Corazón de María – Día 4
Inmaculado Corazón de María, generado con IA e inspirado en el retablo de la iglesia de Santa Ágata de Schmerlenbach, Alemania. La imagen original fue fotografiada por zatletic.

Novena al Inmaculado Corazón de María – Día 4

Publicado el 16 de agosto de 2026

Actualizado el 16 de agosto de 2026

Archivado en: Destacado, Inmaculado Corazón, María, Novenas

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Novena compuesta para la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María en México e impresa en 1895, con aprobación eclesiástica.


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío amorosísimo, que por amor a los hombres bajásteis del seno de vuestro Eterno Padre para haceros hombre y redimirlos, escogiendo por Madre a la Purísima, Inmaculada y siempre Virgen María, disponiendo su Corazón con todo género de perfecciones, a fin de que de la sangre preciosa de tan Santísimo Corazón se formase esa Humanidad santísima, en que padecisteis la más afrentosa de las muertes, para librarnos de la servidumbre del demonio y del pecado; os amo, Dios mío, con todas mis fuerzas, sobre todas las cosas, por esta bondad que para con nosotros habéis mostrado; y me pesa una y mil veces de haberos ofendido, por ser Vos quien sois, bondad infinita, y también me pesa, por que me podéis castigar en el Infierno. Espero que, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre y por el Corazón sacratísimo de vuestra divina Madre, me concederéis la gracia que necesito para hacer bien esta novena, a fin de amaros y seros fiel hasta morir. Amén.

DÍA CUARTO – 16 DE AGOSTO

MEDITACIÓN: DEL FERVOR DEL CORAZÓN DE MARÍA

Consideremos cuán encendido fue el fervor del Corazón de María. El fervor es la misma llama de la caridad, es el hervor y agitación de ese divino fuego, que arde en el alma, el cual está como inquieto, y deseoso de romper los diques del pecho para manifestarse en las obras. El Corazón de María era un volcán de amor, porque en él se juntaban todos los títulos que una criatura puede tener para amar a Dios, el título de hija predilecta del Eterno Padre, de Madre tiernísima y natural del Divino Hijo, y de Esposa, única y escogida entre millares por el Espíritu Santo.

Y como el Corazón de María estaba tan bien acomplexionado y con maravillosa templanza y delicadeza de afectos, los predichos títulos de amor levantaban en él inmensas y bullidoras llamas, que le inflamaban el pecho, el semblante y todo el cuerpo virginal, porque no cabían dentro de él y anhelaban por manifestarse en excelentes obras del divino servicio. ¡Cuán grande, pues, era su fervor! ¡Ah! Bien se dejó conocer por los efectos. El corazón fervoroso no conoce tardanza en sus actos.

Ella no perdió ni un momento; conocida la voluntad de Dios, la cumplió al instante, sin que la arredrasen ni el rigor de la estación, ni lo intempestivo de la hora, ni las distancias, ni todos los sacrificios y peligros. ¡Qué Corazón tan fervoroso! Y nuestro corazón, ¿cómo anda en el divino servicio? ¿Anda tibio o fervoroso? ¡Ah! ¡Cuán diferente del de nuestra Madre! ¡Cuánto empereza en las obras santas! Meditemos el fervor del Corazón de María y resolvámonos a imitarla. (Pausa).

ORACIÓN

¡Amabilísima Madre! Vos obrásteis siempre con el mayor fervor; y Vos conocéis mi flojedad, pereza y apatía, con las cuales no puedo agradar a Dios, a quien produce náuseas la tibieza Yo acudo, Madre mía, a Vos, para que me saquéis de tan miserable estado. Así como comunicásteis vuestro fervor a Isabel y a Juan, dispensadme la misma gracia, mientras que para conseguirla os saludaremos, juntamente con los nueves coros angelicales, con nueve Ave Marías y las salutaciones siguientes:

SALUTACIONES AL SANTÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA, EN UNIÓN CON LOS NUEVE COROS DE LOS ÁNGELES

Os saludo, Corazón Santísimo de María, con el coro de los Serafines, y os suplico que me alcancéis un corazón verdaderamente grande para amar y servir a Dios, y para hacer bien a todos los hombres.
Ave María.

Os saludo, purísimo Corazón de María, con los Querubines, y os ruego me alcancéis la amabilidad.
Ave María.

Yo os saludo, perfectísimo Corazón de María, con el coro de los Tronos, confiando que me obtendréis la gracia de ser compasivo de corazón.
Ave María.

Os saludo, Corazón amantísimo de María, con el coro de las Dominaciones, suplicando me concedáis el verdadero fervor.
Ave María.

Yo os saludo, Corazón rectísimo de María, con el coro de las Virtudes, esperando me concederéis la limpieza de Corazón.
Ave María.

Yo os saludo, Corazón fidelísimo de María, con el coro de las Potestades, y os ruego que me alcancéis la mansedumbre.
Ave María.

Os saludo, Corazón clementísimo de María, con el coro de los Principados, esperando que me ayudaréis a ser humilde de corazón.
Ave María.

Os saludo, Corazón piadosísimo de María, con el coro de los Arcángeles, confiando que me alcanzaréis fortaleza para cumplir siempre la santa ley de Dios.
Ave María.

Os saludo, Corazón prudentísimo de María, con el coro de los Ángeles, suplicándoos me alcancéis la paciencia y resignación en los trabajos y padecimientos.
Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Santísimo e Inmaculado Corazón de María, fuente de la Humanidad de Jesús, adornado de todas las gracias, prerrogativas y excelencias para ser habitación del mismo Dios! ¡Oh Corazón riquísimo y trono del Altísimo, desde donde se dispensan todas las gracias al género humano! ¡Oh Corazón preciosísimo, sagrario de la Divinidad y centro del verdadero amor a Dios y a los hombres! ¡Oh Corazón dulcísimo, víctima del dolor por las penas de Jesús y por los pecados de los hombres! Aquí me presento, ¡oh Corazón suavísimo!; con toda confianza me acerco a ese trono de gracia y de misericordia.

¡Oh Corazón generoso y compasivo de María, Madre de Jesús y también mía! Sí; aquí me presento, esperando me concederéis el perdón de mis pecados, la perseverancia final y cuantas gracias Vos sabéis que necesito para servir a Dios y a Vos con toda fidelidad y amor.

También os pido por la conversión de los pobres pecadores: compadeceos, Señora, de su triste situación: iluminadlos con la luz que es vuestro Hijo: concededles la gracia de una verdadera contrición de sus pecados, y encended en sus pecho una hoguera de verdadera caridad.

Estas y demás gracias que Vos sabéis serme necesarias, las espero de vuestro maternal cariño con tal confianza que las reputo ya concedidas; porque Vos no olvidaréis que sois el Refugio de los pecadores, la salud de los enfermos, la Consoladora de los afligidos, el Auxilio de los cristianos y la Madre de la divina gracia: no habréis olvidado que al expirar Jesús, os hizo el encargo de que nos tomáseis por hijos; por lo mismo, pues, aunque indignos, hijos vuestros somos, y Vos nuestra Madre, y como a tal os invocaremos; y por ser yo el más miserable de todos, me juzgo con derecho para desde este valle de lágrimas saludaros, diciendo: Madre mía, he aquí vuestro hijo; Madre mía, he aquí vuestro hijo; Madre mía, he aquí vuestro hijo; confío que mis gemidos conmoverán vuestro compasivo Corazón.

GOZOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Ya que llenáis de favores
A todo el que en Vos confía,
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Ya que sois, Madre divina,
De todos corredentora,
De siglos restauradora,
De salvación rica mina,
Hallen en Vos medicina
Tantos prevaricadores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Del que va errado sois guía,
Áncora del naufragante;
En Vos halla el navegante
Sosiego, puerto, alegría:
Sin Vos, Madre, ¿qué sería
Del mundo, lleno de errores?
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Por el pecador mostrásteis
En el templo tal ternura,
Que por él la espada dura
De Simeón aceptasteis:
Así, Madre, consolásteis
Nuestros llantos y clamores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Jesús, puesto en agonía,
Rica prenda nos legó,
Pues por Madre nos dejó,
A Vos, ¡oh dulce MARÍA!
Sí, nacimos, Virgen pía,
Mas ¡ay! de vuestros dolores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Cuando su brazo irritado
Levanta el divino Asuero,
Y al pecador con su acero
Va a dejar exterminado,
Tierna Ester, a Vos es dado
Desarmarle en sus rigores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Si Abigaíl la prudente
A Nabal logró el perdón,
También Vos la remisión
Obtendréis del delincuente,
Pues vuestro pecho ferviente
A Dios da tiernos clamores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Acordaos, ¡oh MARÍA!
Que nadie jamás oyó,
Que sin consuelo volvió
Quien su cuita a Vos confía;
Defiéndannos, Madre pía,
De vuestro amor los ardores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Por el dolor vehemente
Que vuestro pecho oprimió,
Cuando el buen Jesús murió,
De amor víctima inocente,
Sienta el mismo impenitente
De su culpa los horrores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Los cofrades, que a millones
Junta la ARCHICOFRADÍA
Del CORAZÓN DE MARÍA,
Os hacen mil peticiones,
Demandando conversiones
Siempre más, siempre mayores:
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Herejes, moros, paganos,
Incrédulos y judíos,
Dejando sus desvaríos,
Que vengan a ser cristianos,
¡Qué dicha estar entre hermanos
Y cantar vuestros loores!
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

Vive libre de temores
El que dice cada día:
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.

℣. Quien me encuentra, encontrará la vida.
℞. Y hallará salvación del Señor.

ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que preparaste en el Corazón de Santa María Virgen una digna habitación para el Espíritu Santo, concédenos propicio que cuantos celebramos devotamente la festividad de su Inmaculado Corazón, podamos vivir en conformidad con su sacratísimo corazón. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Fuentes

Visto en el Blog de Miles Christi Resistens

Anagrama

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.