Novena de Navidad compuesta hacia 1770 por Fray Fernando de Jesús Larrea O.F.M.; y adaptada por Sor María Ignacia Samper Acosta O.S.C., hacia finales del siglo XIX. Deseando ante todo, que os preparéis dignamente para celebrar la Navidad, hagámoslo como corresponde a los verdaderos Católicos: con devociones aprobadas y acordes a la Doctrina.
En el Nombre del Padre ✠, del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.
Novena de Navidad | Día Cuarto | 19 de Diciembre
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de la Bienaventurada Virgen María, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.
En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente.
Amén.
(Rezar tres veces el Gloria)
ORACIONES PARA CADA DÍA DE LA NOVENA DE NAVIDAD
CONSIDERACIÓN: LA ORACIÓN PERFECTA Y SUMA OBEDIENCIA DEL NIÑO JESÚS A DIOS PADRE
Desde el seno de su Madre comenzó el Niño Jesús a poner en práctica su entera sumisión a Dios, que continuó sin la menor interrupción durante toda su vida. Adoraba a su Eterno Padre, le amaba, se sometía a su Voluntad; aceptaba con resignación el estado en que se hallaba conociendo toda su debilidad, toda su humillación, todas sus incomodidades.
¿Quién de nosotros quisiera retroceder a un estado semejante con el pleno goce de la razón y de la reflexión? ¿Quién pudiera sostener a sabiendas un martirio tan prolongado, tan penoso de todas maneras? Por ahí entró el Divino Niño en su dolorosa y humilde carrera; así empezó a anonadarse delante de su Padre, a enseñarnos lo que Dios merece por parte de su criatura, a expiar nuestro orgullo, origen de todos nuestros pecados; y hacernos sentir toda la criminalidad y desórdenes del orgullo.
¿Deseamos hacer una verdadera oración? Empecemos por formarnos de ella una exacta idea contemplando al Niño en el seno de su Madre. El Divino Niño ora y ora del modo más excelente. No habla, no medita ni se deshace en tiernos afectos. Su mismo estado, aceptado con la intención de honrar a Dios, es su oración; y ese estado expresa altamente todo lo que Dios merece y de qué modo quiere ser adorado de nosotros.
Unámonos a las oraciones del Niño Dios en el seno de María; unámonos al profundo abatimiento y sea este el primer efecto de nuestro sacrificio a Dios. Démonos a Dios, no para ser algo como lo pretende continuamente nuestra vanidad, sino para ser nada, para quedar enteramente consumidos y anonadados, para renunciar a la estimación de nosotros mismos, a todo cuidado de nuestra grandeza aunque sea espiritual, a todo movimiento de vanagloria. Desaparezcamos a nuestros propios ojos y que sólo Dios sea todo para nosotros.
– Concluir con la Oración a la Santísima Virgen María, Oración a San José, aspiraciones para el niños Jesús y Oración al Niño Jesús. –

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por Madre suya, os suplico que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma, y las de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.
¡Oh dulcísima Madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y de la divina ternura con la que le aguardasteis Vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad.
Amén.
(Rezar nueve veces el Ave María)
ORACIÓN A SAN JOSÉ
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios, y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le vea y goce en el Cielo.
Amén.
(Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria)
ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS
Dulce Jesús mío,
Mi niño adorado,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh sapiencia suma
Del Dios soberano,
Que al nivel de un niño
Te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño,
Ven para enseñarnos
La prudencia que hace
Verdaderos sabios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh, Adonái potente
Que, a Moisés hablando,
De Israel al pueblo
Disteis los mandatos!
¡Ah! Ven prontamente
Para rescatarnos,
Y que un niño débil
Muestre fuerte brazo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh raíz sagrada
De Jesé, que en lo alto
Presentas al orbe
Tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño,
Que has sido llamado
Lirio de los valles,
Bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Llave de David
Que abre al desterrado
Las cerradas puertas
Del regio palacio!
¡Sácanos, Oh Niño,
Con tu blanda mano,
De la cárcel triste
Que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh lumbre de Oriente
Sol de eternos rayos,
Que entre las tinieblas
Tu esplendor veamos!
¡Niño tan preciado,
Dicha del cristiano,
Luzca la sonrisa
De tus dulces labios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Espejo sin mancha,
Santo de los santos,
Sin igual imagen
Del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas,
Salva al desterrado
Y, en forma de Niño
Da al mísero amparo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Rey de las naciones,
Emmanuel preclaro,
De Israel anhelo,
Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas
Con suave cayado
Ya la oveja arisca,
Ya el cordero manso!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Ábranse los cielos
Y llueva de lo alto
Bienhechor rocío,
Como riego santo!
¡Ven hermoso Niño!
¡Ven Dios humanado!
Luce, hermosa estrella,
Brota flor del campo.
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Ven que ya María
Previene sus brazos,
De su niño vean
En tiempo cercano!
¡Ven, que ya José,
Con anhelo sacro,
Se dispone a hacerse
De tu amor sagrario!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Del débil auxilio,
Del doliente amparo,
Consuelo del triste,
Luz del desterrado!
¡Vida de mi vida,
Mi dueño adorado,
Mi constante amigo,
Mi divino hermano!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Véante mis ojos,
De ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas,
Bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra
Te tiendo los brazos,
Y aún más que mis frases
Te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
Ven, Salvador nuestro,
Por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
ORACIÓN AL NIÑO JESÚS
Acordaos, ¡Oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado” (Pídase la gracia que se desea obtener).
Llenos de confianza en Vos, ¡Oh Jesús, que sois la misma Verdad!, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra Encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto (Repetir la gracia que se desea obtener).
Nos entregamos a Vos, ¡Oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de vuestra divina Promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén. (Rezar tres veces el Gloria).
En el Nombre del Padre ✠, del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.
Fin de la Novena de Navidad.
![]()