Novena de Navidad compuesta hacia 1770 por Fray Fernando de Jesús Larrea O.F.M.; y adaptada por Sor María Ignacia Samper Acosta O.S.C., hacia finales del siglo XIX. Deseando ante todo, que os preparéis dignamente para celebrar la Navidad, hagámoslo como corresponde a los verdaderos Católicos: con devociones aprobadas y acordes a la Doctrina.
En el Nombre del Padre ✠, del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.
Novena de Navidad | Día Primero | 16 de Diciembre
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de la Bienaventurada Virgen María, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.
En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente.
Amén.
(Rezar tres veces el Gloria)
ORACIONES PARA CADA DÍA DE LA NOVENA DE NAVIDAD
CONSIDERACIÓN: NECESIDAD Y CONVENIENCIA DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO DE DIOS PARA REDIMIR A LA HUMANIDAD CAÍDA
En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre en lo más alto de los cielos: allí era la causa, a la par que el modelo de toda creación. En esas profundidades de una incalculable eternidad permanecía el Niño de Belén. Allí es donde debemos datar la genealogía del Eterno que no tiene antepasados, y contemplar la vida de complacencia infinita que allí llevaba.
La vida del Verbo eterno en el seno de su Padre era una vida maravillosa; y sin embargo, ¡Misterio sublime!, busca otra morada. Una mansión creada. No era porque en su mansión eterna faltase algo a su infinita felicidad, sino porque su Misericordia infinita anhelaba la redención y la salvación del género humano, que sin Él no podría verificarse.
El pecado de Adán había ofendido a un Dios, y esa ofensa infinita no podía ser perdonada sino por los méritos del mismo Dios. La raza de Adán había desobedecido y merecido un castigo eterno; era, pues, necesario para salvarla y satisfacer su culpa, que Dios, sin dejar el Cielo, tomase la forma del hombre y con la obediencia a los designios de su Padre, expiase aquella desobediencia, ingratitud y rebeldía.
Era necesario en las miras de su amor que tomase la forma, las debilidades e ignorancia sistemática del hombre, que creciese para darle crecimiento espiritual; que sufriese, para morir a sus pasiones y a su orgullo. Por eso el Verbo eterno, ardiendo en deseos de salvar al hombre, resolvió hacerse hombre también, y así redimir al culpable.
– Concluir con la Oración a la Santísima Virgen María, Oración a San José, aspiraciones para el niños Jesús y Oración al Niño Jesús. –

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por Madre suya, os suplico que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma, y las de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.
¡Oh dulcísima Madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y de la divina ternura con la que le aguardasteis Vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad.
Amén.
(Rezar nueve veces el Ave María)
ORACIÓN A SAN JOSÉ
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios, y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le vea y goce en el Cielo.
Amén.
(Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria)
ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS
Dulce Jesús mío,
Mi niño adorado,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh sapiencia suma
Del Dios soberano,
Que al nivel de un niño
Te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño,
Ven para enseñarnos
La prudencia que hace
Verdaderos sabios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh, Adonái potente
Que, a Moisés hablando,
De Israel al pueblo
Disteis los mandatos!
¡Ah! Ven prontamente
Para rescatarnos,
Y que un niño débil
Muestre fuerte brazo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh raíz sagrada
De Jesé, que en lo alto
Presentas al orbe
Tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño,
Que has sido llamado
Lirio de los valles,
Bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Llave de David
Que abre al desterrado
Las cerradas puertas
Del regio palacio!
¡Sácanos, Oh Niño,
Con tu blanda mano,
De la cárcel triste
Que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Oh lumbre de Oriente
Sol de eternos rayos,
Que entre las tinieblas
Tu esplendor veamos!
¡Niño tan preciado,
Dicha del cristiano,
Luzca la sonrisa
De tus dulces labios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Espejo sin mancha,
Santo de los santos,
Sin igual imagen
Del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas,
Salva al desterrado
Y, en forma de Niño
Da al mísero amparo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Rey de las naciones,
Emmanuel preclaro,
De Israel anhelo,
Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas
Con suave cayado
Ya la oveja arisca,
Ya el cordero manso!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Ábranse los cielos
Y llueva de lo alto
Bienhechor rocío,
Como riego santo!
¡Ven hermoso Niño!
¡Ven Dios humanado!
Luce, hermosa estrella,
Brota flor del campo.
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Ven que ya María
Previene sus brazos,
De su niño vean
En tiempo cercano!
¡Ven, que ya José,
Con anhelo sacro,
Se dispone a hacerse
De tu amor sagrario!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Del débil auxilio,
Del doliente amparo,
Consuelo del triste,
Luz del desterrado!
¡Vida de mi vida,
Mi dueño adorado,
Mi constante amigo,
Mi divino hermano!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
¡Véante mis ojos,
De ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas,
Bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra
Te tiendo los brazos,
Y aún más que mis frases
Te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
Ven, Salvador nuestro,
Por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
ORACIÓN AL NIÑO JESÚS
Acordaos, ¡Oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado” (Pídase la gracia que se desea obtener).
Llenos de confianza en Vos, ¡Oh Jesús, que sois la misma Verdad!, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra Encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto (Repetir la gracia que se desea obtener).
Nos entregamos a Vos, ¡Oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de vuestra divina Promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén. (Rezar tres veces el Gloria).
En el Nombre del Padre ✠, del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.
Fin de la Novena de Navidad.
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