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Novena de Navidad o aguinaldos | Día segundo

Publicado el 17 de diciembre de 2024

Actualizado el 17 de diciembre de 2025

Archivado en: Navidad, Novenas

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Novena de Navidad compuesta hacia 1770 por Fray Fernando de Jesús Larrea O.F.M.; y adaptada por Sor María Ignacia Samper Acosta O.S.C., hacia finales del siglo XIX. Deseando ante todo, que os preparéis dignamente para celebrar la Navidad, hagámoslo como corresponde a los verdaderos Católicos: con devociones aprobadas y acordes a la Doctrina.


En el Nombre del Padre ✠, del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.

Novena de Navidad | Día Segundo | 17 de Diciembre

Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de la Bienaventurada Virgen María, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente.

Amén.

(Rezar tres veces el Gloria)


ORACIONES PARA CADA DÍA DE LA NOVENA DE NAVIDAD

CONSIDERACIÓN: LA ENCARNACIÓN DEL VERBO DE DIOS EN EL SENO VIRGINAL DE MARÍA SANTÍSIMA, LUEGO DEL ANUNCIO DEL ARCÁNGEL SAN GABRIEL

El Verbo eterno se halla a punto de tomar su naturaleza creada en la santa Casa de Nazaret, en donde moraban María y José. Cuando la sombra del decreto divino vino a deslizarse sobre ella, María estaba sola y engolfada en la oración.

Pasaba las silenciosas horas de la noche en la unión más estrecha con Dios; y mientras oraba, el Verbo tomó posesión de su morada creada. Sin embargo, no llegó inopinadamente: antes de presentarse envió a un mensajero, que fue el Arcángel San Gabriel para pedir a María de parte de Dios su consentimiento para la Encarnación. El Creador no quiso efectuar ese gran misterio sin la aquiescencia de su criatura.

Aquel momento fue muy solemne. Era potestativo en María rehusar… ¡Con qué adorables delicias, con qué inefable complacencia aguardaría la Santísima Trinidad a que María abriese los labios y pronunciase el “sí” que debió ser suave melodía para sus oídos, y con el cual se conformaba su profunda humildad a la omnipotente voluntad divina! La Virgen Inmaculada ha dado su asentimiento. El arcángel ha desaparecido.

Dios se ha revestido de una naturaleza creada; la voluntad eterna está cumplida y la creación completa. En las regiones del mundo angélico estalla el júbilo inmenso, pero la Virgen María ni le oía ni le hubiese prestado atención a él. Tenía inclinada la cabeza y su alma estaba sumida en el silencio que se asemejaba al de Dios. El Verbo se había hecho carne, y aunque todavía invisible para el mundo, habitaba ya entre los hombres que su inmenso amor había venido a rescatar.

No era ya sólo el Verbo eterno; era el Niño Jesús revestido de la apariencia humana, y justificando ya el elogio que de Él han hecho todas las generaciones en llamarle “el más hermoso de los hijos de los hombres”.

– Concluir con la Oración a la Santísima Virgen María, Oración a San José, aspiraciones para el niños Jesús y Oración al Niño Jesús. –

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ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por Madre suya, os suplico que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma, y las de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.

¡Oh dulcísima Madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y de la divina ternura con la que le aguardasteis Vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad.

Amén.

(Rezar nueve veces el Ave María)


ORACIÓN A SAN JOSÉ

¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios, y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le vea y goce en el Cielo.

Amén.

(Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria)


ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS

Dulce Jesús mío,
Mi niño adorado,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Oh sapiencia suma
Del Dios soberano,
Que al nivel de un niño
Te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño,
Ven para enseñarnos
La prudencia que hace
Verdaderos sabios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Oh, Adonái potente
Que, a Moisés hablando,
De Israel al pueblo
Disteis los mandatos!
¡Ah! Ven prontamente
Para rescatarnos,
Y que un niño débil
Muestre fuerte brazo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Oh raíz sagrada
De Jesé, que en lo alto
Presentas al orbe
Tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño,
Que has sido llamado
Lirio de los valles,
Bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Llave de David
Que abre al desterrado
Las cerradas puertas
Del regio palacio!
¡Sácanos, Oh Niño,
Con tu blanda mano,
De la cárcel triste
Que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Oh lumbre de Oriente
Sol de eternos rayos,
Que entre las tinieblas
Tu esplendor veamos!
¡Niño tan preciado,
Dicha del cristiano,
Luzca la sonrisa
De tus dulces labios!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Espejo sin mancha,
Santo de los santos,
Sin igual imagen
Del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas,
Salva al desterrado
Y, en forma de Niño
Da al mísero amparo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Rey de las naciones,
Emmanuel preclaro,
De Israel anhelo,
Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas
Con suave cayado
Ya la oveja arisca,
Ya el cordero manso!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Ábranse los cielos
Y llueva de lo alto
Bienhechor rocío,
Como riego santo!
¡Ven hermoso Niño!
¡Ven Dios humanado!
Luce, hermosa estrella,
Brota flor del campo.
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Ven que ya María
Previene sus brazos,
De su niño vean
En tiempo cercano!
¡Ven, que ya José,
Con anhelo sacro,
Se dispone a hacerse
De tu amor sagrario!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Del débil auxilio,
Del doliente amparo,
Consuelo del triste,
Luz del desterrado!
¡Vida de mi vida,
Mi dueño adorado,
Mi constante amigo,
Mi divino hermano!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Véante mis ojos,
De ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas,
Bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra
Te tiendo los brazos,
Y aún más que mis frases
Te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

Ven, Salvador nuestro,
Por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!


ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Acordaos, ¡Oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado” (Pídase la gracia que se desea obtener).

Llenos de confianza en Vos, ¡Oh Jesús, que sois la misma Verdad!, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra Encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto (Repetir la gracia que se desea obtener).

Nos entregamos a Vos, ¡Oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de vuestra divina Promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén. (Rezar tres veces el Gloria).

En el Nombre del Padre ✠, del Hijo ✠, y del Espíritu Santo ✠. Amén.

Fin de la Novena de Navidad.

Anagrama

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.