Dulcísima María, Madre de Dios y Madre nuestra; por gracia que me ha querido conceder tu Santísimo Hijo, he venido a este santo templo; en él he logrado asistir al santo sacrificio de la Misa; yo te suplico Madre mía, ofrezcas por mí a tu Eterno Padre esta Santa Misa que acabo de oír, pidiéndole por tu santísimo hijo remedie las necesidades de la Santa Iglesia, dé la paz entre los cristianos, la obediencia a nuestros superiores y a éstos, el acierto en su gobierno. Las indulgencias que hago intención de ganar sean para alivio de las benditas almas del Purgatorio, principalmente por aquellas por quienes tengo obligación de pedir. Amén.
