Oración al dulce nombre del Señor San José, la cual se podrá decir todos los días.
Patriarca felicísimo José, abogado fidelísimo de los mortales, José santo, José justo, José inocente. José bienaventurado, ¡Quién pudiera tener siempre en la boca tu nombre y no despedir un solo aliento, una respiración sino acompañada de tu nombre santísimo! ¡Quién pudiera nombrar siempre a José con aquel puro amor y con aquella gracia con que lo pronunciaba María Santísima su Esposa! Acuérdate, José mío de aquella prontitud con que acudías a ver a tu Esposa cuando te llamaba, y date prisa para acudir a mi mayor necesidad en la hora de la muerte, para que ahuyentando al demonio, despida yo el último aliento envuelto en tu nombre y en el nombre de Jesús y de María. Amén.
