Jesús mío dulcísimo que en vuestra infinita y dulcísima misericordia prometísteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos: acordaos de esta promesa, y a mí, indigno siervo vuestro, que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
Corazón de Jesús casa de Dios y puerta del cielo: ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico con todos los que os invocan: ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús: esperanza de los que mueren en vos: tened piedad de nosotros.
