La tradición litúrgica católica interpretó históricamente que las calamidades naturales están siempre dentro de un marco moral y providencial; es decir, que son consecuencia de nuestras propias culpas, de nuestros propios pecados, que demandan del Cielo la debida penitencia —para obtener por medio de ella la misericordia— o, en su defecto, tener que padecer la Justicia Divina.
Así tenemos, que en el antiguo Misal Romano (en el vigente este sentido se ve grandemente diluido) figura la misa de Tempore terraemotus, es decir «La misa en tiempo de terremoto», que aparecía dentro de las Orationes diversae u «Oraciones diversas» junto a otras oraciones como la Tempore famis (“En tiempo de hambre”) o Ad petendam pluviam (“Para pedir lluvia”).
En las Letanías de los Santos, tenemos también una secuencia tradicional que es muy significativa: «Ab omni peccato», «Ab ira tua», «A fulgure et tempestate», «A flagello terraemotus». Es decir, se pide a los Santos que intercedan por nosotros, para que por medio de la Misericordia Divina (que demanda de nosotros en primer lugar la penitencia), nos alcancen el vernos libres de todo tipo de calamidades, entre las que específicamente se mencionan los terremotos.
Entre los doctores de la Iglesia, tenemos al granSanto Tomás de Aquino, quien en su Summa Theologiae, I-II, cuestión 87 enseña que el pecado perturba el orden de la justicia divina y por ello comporta pena. Los artículos 7 y 8 introducen además una distinción decisiva: no todo sufrimiento significa que quien lo padece, haya cometido personalmente una culpa proporcional; existen también males o penas de carácter medicinal, dirigidos por la Providencia al bien espiritual del que sufre o de otros. Por ello, no podemos decir de alguien «murió en el terremoto porque era más pecador». Cristo lo sostiene así cuando habló sobre los dieciocho que murieron al caer sobre ellos la torre de Siloé. Y pregunta si aquellos muertos eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén. Su respuesta es tajante: no. Luego de lo cual, añade inmediatamente una llamada universal a la penitencia: si los demás no se convierten, también perecerán.
Latín
Oraciones de la Iglesia en tiempo de terremoto
Responsorio del Oficio monacal hispánico
℟. Qui réspicis in terram, et facis eam trémere, * miserére nobis, Dómine.
℣. Ad te levámus óculos nostros, qui hábitas in cœlis.
℣. Peccávimus cum pátribus nostris, injúste égimus, iniquitátes fécimus.
℟. Miserére nobis, Dómine.
Antífona
Propter peccáta nostra, Deus, commovísti terram et conturbásti eam. Sana, Dómine, contritiónes ejus, quóniam motus est.
Tempore terraemotus
Oraciones votivas para la Misa en tiempo de terremoto.
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui réspicis terram, et facis eam trémere: parce metuéntibus, propitiáre supplícibus; ut cujus iram terræ fundaménta concutiéntem expávimus, cleméntiam contritiónes ejus sanántem júgiter sentiámus. Per Dóminum.
SECRETA
Deus, qui fundásti terram super stabilitátem suam, súscipe oblatiónes et preces pópuli tui: ac treméntis terræ perículis pénitus amótis, divínæ tuæ iracúndiæ terróres, in humánæ salútis remédia convérte; ut, qui de terra sunt, et in terram reverténtur, gáudeant se fíeri sancta conversatióne cœléstes. Per Dóminum.
POSTCOMMUNIO
Tuére nos, Dómine, quǽsumus, tua sancta suméntes: et terram, quam vídimus nostris iniquitátibus treméntem, supérno múnere firma: ut mortálium corda cognóscant, et te indignánte tália flagélla prodíre munéribus: et te miseránte cessáre. Per Dóminum.
Benedictio Seismograph
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cœlum et terram.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Orémus.
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui réspicis terram et facis eam trémere, hoc seismógraphon tua bene ✠ dictióne perfúnde: et præsta, ut signa terræ treméntis in ipso congruénter adnoténtur, et ad utilitátem plebis tuæ átque ad majórem tui nóminis glóriam promovéndam recte intelligántur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
Virgo María Dolorosíssima, esto nobis propítia et intercéde pro nobis. Sancte Emígdi, ora pro nobis, et in nómine Jesu Christi Nazaréni defénde nos, et hoc seismógraphon ab ímpetu terræmótus.
Se asperja el sismógrafo con agua bendita.
Oración del Misal Romano reformado
Deus, qui fundásti terram super stabilitátem suam, parce metuéntibus, propitiáre supplícibus, ut, treméntis terræ perículis pénitus amótis, cleméntiam tuam iúgiter sentiámus, et, tua protectióne secúri, tibi serviámus gratánter. Per Dóminum.
Responsorio del Breviario Gótico
℟. Dómine, omnis consciéntia nostra rea est ante te: * Sed tu, Deus, potens es, mundáre nos a peccátis nostris; quía delícta nostra a te non sunt abscóndita.
℣. Peccávimus cum Pátribus nostris, injúste égimus, iniquitátes fécimus.
℟. Sed tu, Deus, potens es, mundáre nos a peccátis nostris; quía delícta nostra a te non sunt abscóndita.
℣. Glória, et honor Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto, in sǽcula sæculórum. Amen.
℟. Dómine, omnis consciéntia nostra rea est ante te: * Sed tu, Deus, potens es, mundáre nos a peccátis nostris; quía delícta nostra a te non sunt abscóndita.
Catellano
Oraciones de la Iglesia en tiempo de terremoto
Responsorio del Oficio monacal hispánico
℟. Tú que miras la tierra y la haces temblar, * ten piedad de nosotros, Señor.
℣. A Ti levantamos nuestros ojos, a Ti que habitas en los cielos.
℣. Hemos pecado como nuestros padres; hemos obrado injustamente, hemos cometido iniquidades.
℟. Ten piedad de nosotros, Señor.
Antífona
Por nuestros pecados, oh Dios, conmoviste la tierra y la llenaste de turbación. Sana, Señor, sus quebrantos, porque ha sido sacudida.
En tiempo de terremoto
Oraciones votivas para la Misa en tiempo de terremoto.
ORACIÓN
Dios omnipotente y eterno, que miras la tierra y la haces temblar: perdona a los que te temen y muéstrate propicio a quienes te suplican; para que, después de haber temido tu ira, que sacude los fundamentos de la tierra, experimentemos continuamente tu clemencia, que sana sus quebrantos. Por nuestro Señor Jesucristo.
SECRETA
Oh Dios, que asentaste la tierra sobre sus fundamentos, recibe las ofrendas y las súplicas de tu pueblo; y, alejados enteramente los peligros de la tierra temblorosa, convierte los terrores de tu divina indignación en remedios para la salvación de los hombres; para que quienes proceden de la tierra y a la tierra han de volver se alegren de llegar a ser, por una vida santa, ciudadanos del Cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
POSTCOMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que protejas a quienes hemos recibido tus dones santos; y afirma con tu auxilio celestial la tierra que hemos visto temblar por nuestras iniquidades, para que los corazones de los mortales reconozcan que semejantes azotes sobrevienen cuando Tú estás indignado y cesan cuando Tú te apiadas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Bendición de un sismógrafo
℣. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
℟. Que hizo el cielo y la tierra.
℣. El Señor esté con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
Oremos.
ORACIÓN
Dios omnipotente y eterno, que miras la tierra y la haces temblar, derrama tu ben ✠ dición sobre este sismógrafo; y concede que las señales de la tierra temblorosa sean debidamente registradas en él y correctamente interpretadas, para utilidad de tu pueblo y para promover la mayor gloria de tu Nombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Virgen María Dolorosísima, sénos propicia e intercede por nosotros. San Emigdio, ruega por nosotros y, en el nombre de Jesucristo Nazareno, defiéndenos a nosotros y a este sismógrafo del ímpetu de los terremotos.
Se asperja el sismógrafo con agua bendita.
Oración del Misal Romano reformado
Oh Dios, que asentaste la tierra sobre sus fundamentos: perdona a los que temen y atiende propicio a quienes te suplican, para que, alejados enteramente los peligros de la tierra temblorosa, experimentemos continuamente tu clemencia y, seguros bajo tu protección, te sirvamos con gratitud. Por nuestro Señor Jesucristo.
Responsorio del Breviario Gótico
℟. Señor, toda nuestra conciencia es culpable ante Ti; * pero Tú, oh Dios, eres poderoso para limpiarnos de nuestros pecados, porque nuestros delitos no están ocultos ante Ti.
℣. Hemos pecado como nuestros padres; hemos obrado injustamente, hemos cometido iniquidades.
℟. Pero Tú, oh Dios, eres poderoso para limpiarnos de nuestros pecados, porque nuestros delitos no están ocultos ante Ti.
℣. Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
℟. Señor, toda nuestra conciencia es culpable ante Ti; * pero Tú, oh Dios, eres poderoso para limpiarnos de nuestros pecados, porque nuestros delitos no están ocultos ante Ti.



