El Evangelio de la Natividad de Nuestro Señor nos dice que “La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre” (Jn. 1, 9).
“Si el alma llegara a levantar los ojos hasta su cabeza, que es Cristo [. . . ], sería realmente feliz por la penetración de su visión, al poner sus ojos donde el mal no puede oscurecerlos” (S. Gregorio de Nisa, Homilía 5).
Deseo esa profunda y verdadera felicidad a todos los lectores del blog y a sus familias a lo largo de esta Navidad y en todo momento… ese siempre nuevo gozo que apareció en el mundo por medio de un indefenso bebé que nació en la mayor pobreza del mundo para ser nuestra mayor riqueza.
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“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Quien comiere de este pan, vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi misma carne para la vida del mundo.”(Jn 6,51-52.)
“Panis angelicus” por Sto. Tomás de Aquino
Panis angelicus / Fit panis hominum;
Dat panis coelicus / Figuris terminum:
O res mirabilis! / Manducan Dominum
Pauper, servus, et humilis.
Te trina Deitas / Unaque poscimus:
Sic nos tu visita, / Sicut te columus;
Per tuas semitas / Duc nos quo tendimus,
Ad lucem quam inhabitas. Amen.
Traducción de Wikipedia
Pan de los Ángeles / se convierte en pan de los hombres;
el Pan del cielo / termina con todas las prefiguraciones.
¡Oh cosa admirable! / Consume a tu Señor
el pobre, siervo y humilde.
Rogamos a Ti, / Dios, Uno en Tres,
que así vengas a nosotros, / como a ti te damos culto.
por tus caminos / guíanos adonde anhelamos,
a la luz en la que moras. Amén.