“Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará en el trono de su gloria. Serán reunidas delante de él todas las naciones, y los apartará los unos de los otros como aparta el pastor las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo; porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, estuve enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y me vino a mí.’
Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recibimos, o desnudo y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?» Y el Rey les responderá: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis. Entonces dirá a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles; porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me acogisteis, desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis .’
Entonces ellos también responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te servimos?’ Entonces él les responderá: ‘En verdad os digo vosotros, en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.» E irán ellos al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.
Pecador contempla el día final
en que han de dar cuenta los hijos de Adán.
En un verde valle que es de Josafat
envuelto en pavesas, el mundo verás.
Acabado el mundo, debes contemplar
que el cuerpo y el alma su unión buscarán.
Llamará Dios a Juicio a todo ser racional
para que den cuenta del modo de obrar.
Dime, pecador si en gracia no estás
cuando Dios te llama a su tribunal.
Tu seno de culpas allí se verá
y aun las más ocultas, patentes serán.
Tu ángel de la guarda, allí te acusará
y María Santísima no te amparará.
Allí el Juez severo gran cargo te hará
de tu mala vida, tú responderás.
No habrá allí disculpas, ni se admitirán
descargos a nadie de su mal obrar.
Dime, miserable, ¿de quién te valdrás
si allí al más justo, temblar le verás?
Llorad vuestras faltas gemid y clamad
que si grave es la culpa el infierno es más.
Es píldora amarga, dorado disfraz
que se vende como azúcar siendo rejalgar.
Es serpiente astuta, dragón infernal
basilisco que mata con solo mirar.
