¿Por qué agosto está dedicado al Inmaculado Corazón de María?
Inmaculado Corazón de María, generado con IA e inspirado en el retablo de la iglesia de Santa Ágata de Schmerlenbach, Alemania. La imagen original fue fotografiada por zatletic.

¿Por qué agosto está dedicado al Inmaculado Corazón de María?

Publicado el 2 de agosto de 2026

Archivado en: Agosto: Mes del Inmaculado Corazón

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En numerosos calendarios y devocionarios católicos, agosto, aparece como el mes dedicado al Inmaculado Corazón de María. Pero ¿cuándo comenzó esta costumbre? ¿Fue establecida oficialmente por la Iglesia? ¿Por qué se escogió agosto y no otro mes?

Para responder correctamente, es necesario distinguir entre «la fiesta litúrgica del Inmaculado Corazón», establecida para toda la Iglesia, y «la dedicación devocional» de todo el mes de agosto.

Un poco de historia

La veneración del Corazón de María no comenzó ni en 1944 ni tampoco inició con las apariciones de Nuestra Señora en Fátima. Ya los Padres de la Iglesia y escritores eclesiásticos, habían meditado sobre el Corazón de María, especialmente a partir de las palabras de san Lucas en su evangelio:

«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón».

Lucas 2:19-21

Durante los siglos posteriores, numerosos santos profundizaron y comenzaron el desarrollo de esta devoción. Entre ellos sobresale san Juan Eudes, gran promotor del culto litúrgico a los Corazones de Jesús y María. Así pues, entre los siglos XVII y XVIII, las celebraciones propuestas por este santo, son recibidas con muy buenos ojos por diversas diócesis y congregaciones religiosas.

En aquellos días, ya se celebraba la fiesta del Purísimo Corazón de María que dicho en breves palabras, era la forma antigua de la actual fiesta del Inmaculado Corazón.

A comienzos del siglo XIX, Pío VII permitió celebrarla en las diócesis y comunidades religiosas que la solicitaran. Más tarde, bajo Pío IX, recibió Misa y Oficio propios.

Llegó a tal punto su divulgación, que sería el papa Pio IX quien daría al Inmaculado Corazón de María, su fiesta y oficio propios, aunque todavía no un lugar al calendario universal.

Sería 1917, el año en el que la devoción al Inmaculado Corazón de María, tomaría el impulso definitivo, gracias a las apariciones acaecidas en la Cova da Iria – Fátima, en las que nuestra Señora, revelaría la importancia de esta devoción para el final de los tiempos, especialmente en relación con la conversión, la reparación y la consagración. En cuanto a las apariciones en sí, no entraremos en mayores detalles, pues cuenta el blog con abundante material sobre este tema.

Es durante estas apariciones, que Nuestra Señora, pediría como requisito indispensable para obtener la paz (en aquellos días, la Rusia cristiana, estaba al borde del colapso, casi doblegada por el comunismo bolchevique y además, la Primera Guerra Mundial estaba en todo su apogeo), la consagración de Rusia, hecha por el Papa en unión con los obispos del mundo entero. Nuestra Señora, anunció además, que volvería para pedir esta consagración. Sería el 13 de junio de 1929, en Tuy, España, que la hermana Lucía, perteneciendo por aquel entonces a la orden de las Hermanas de Santa Dorotea, tuvo en la capilla del convento,  la visión en la que, según su testimonio, se le comunicó la petición de consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María, en unión con los obispos del mundo.

Es el día 31 de octubre de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, en que el papa Pío XII consagró la Iglesia y todo el género humano al Inmaculado Corazón de María, durante un radiomensaje dirigido a Portugal, con motivo de las celebraciones de Fátima. El Papa renovaría solemnemente esta consagración, el día 8 de diciembre de 1942, fiesta de la Inmaculada Concepción. Aquel acto preparó la extensión de la fiesta del Inmaculado Corazón a toda la Iglesia en 1944.

«A Vos, a vuestro Corazón Inmaculado, nos confiamos y nos consagramos».

Es necesario recalcar aquí, aunque brevemente, y entender, que este no fue un acto desligado de las calamidades de aquel tiempo. Tiene como contexto, a Europa y buena parte del mundo inmersos en una terrible guerra, tan grande en su extensión, como no se había visto nunca antes, el odio (promovido tras bastidores) entre los pueblos, la persecución de la Iglesia y la inexorable expansión de ideologías abiertamente anticristianas.

Si bien es cierto Pío XII pidió por la paz,  no se limitó a pedir el final de las armas. Rogó también por la conversión de los corazones, la libertad de la Iglesia, la derrota del neopaganismo, la pureza de los fieles y el retorno a una vida verdaderamente cristiana.

La institución de la fiesta universal

A fin de conservar la memoria de aquella consagración, Pío XII decide extender la fiesta del Inmaculado Corazón de María a toda la Iglesia. Así, por medio del decreto firmado por la Sagrada Congregación de Ritos el 4 de mayo de 1944, se ordenaba que la celebración tuviera Misa y Oficio propios y que se observara cada año el 22 de agosto, culminando, si podemos decir así, el trabajo de Pio IX.

El documento explica expresamente la razón de la nueva fiesta:

«Para que se conservara la memoria de aquella consagración».

La celebración ya no quedaba limitada a determinadas diócesis, comunidades religiosas o naciones. Desde entonces pertenecía al calendario de la Iglesia universal.

 

El mes de agosto dedicado al Inmaculado Corazón de María

En el calendario romano de entonces, es decir, el calendario previo al Concilio Vaticano II, el 22 de agosto era el día de la octava de la Asunción de la Santísima Virgen. La nueva fiesta fue colocada intencionalmente en ese lugar, pues además de sustituir a la fiesta del Purísimo Corazón de María, permitía a los fieles devotos, contemplar de manera unida dos realidades: En la Asunción, la Iglesia celebra la glorificación de María en cuerpo y alma. En la fiesta de su Corazón Inmaculado, contempla su santidad interior, su amor a Dios, su unión con Jesucristo y su solicitud maternal por el género humano.

Así, la colocación de la fiesta en el 22 de agosto hizo que todo el mes adquiriera, en la piedad popular, una relación especial con el Inmaculado Corazón. De ahí procede principalmente la costumbre de dedicarle todo el mes de agosto.

El cambio de fecha en el calendario actual

Después de la reforma del calendario romano, la memoria del Inmaculado Corazón dejó de celebrarse el 22 de agosto. Actualmente se celebra el sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. El cambio de fecha litúrgica no hizo desaparecer, sin embargo, la antigua costumbre de dedicar agosto al Inmaculado Corazón. Esta permaneció en numerosos devocionarios, parroquias y hogares católicos, alimentada por la memoria de la antigua fiesta del 22 de agosto.

Fuentes:

**Fuentes principales:** Sagrada Congregación de Ritos, decreto sobre la fiesta del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, 4 de mayo de 1944, en *Acta Apostolicae Sedis*, vol. 37, 1945, pp. 49-51; Pío XII, radiomensaje y consagración de la Iglesia y del género humano al Inmaculado Corazón de María, 31 de octubre de 1942; Pío XII, renovación de la consagración, 8 de diciembre de 1942; Congregación para el Culto Divino, *Directorio sobre la piedad popular y la liturgia*, n. 174.

Anagrama

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