Práctica de la meditación cristiana, extraído del Devocionario en favor de las benditas animas del purgatorio por el R.P Antonio Donnadoni S.J.
Práctica de la
Meditación
Antes de la meditación
Preparación remota. –Evita la soberbia, sensualidad y disipación de ánimo. Adquiere las virtudes contrarias: mortificación, humildad y recogimiento interior.
Preparación próxima. –Léase la meditación el día antes. Cuando te despiertas, sea el primer pensamiento sobre lo que has de meditar. Procura ir con ánimo tranquilo. Fomenta afectos conforme a la meditación.
En la meditación
PRINCIPIO
Puesto en pie, piensa que tiene a Dios presente. –Adórale de rodillas. –Oración preparatoria.
Preludios. Piensa brevemente lo que vas a meditar. – Composición de lugar. –Pide a Dios la gracia especial de que te ilumine el entendimiento y te mueva la voluntad.
MEDIO
Memoria: Repasa en tu memoria la materia de la meditación.
Entendimiento: -1o. ¿Qué debes considerar? -2o. ¿Qué resoluciones debes inferir? -3o¿Por qué motivos? –Decente, útil, fácil, agradable, necesario. -4o¿Cómo lo has observado hasta ahora? -5o. ¿Qué debes hacer en adelante? -6o¿Qué medios escoger?
Voluntad: Durante la meditación, excita afectos más con el corazón que con la boca.
Haz propósitos: Al fin de cada materia práctica. –Prácticos. – Particulares. –Acomodados al presente estado. –Fundados en motivos sólidos. –Humildes. –Pidiendo el auxilio divino.
FIN
Resumen de los propósitos confirmándose en ellos. – Ramillete sacado de la Sagrada Escritura o de los Santos Padres, si fuese posible, con el cual se recuerde toda la materia meditada. –Coloquio a Jesucristo, a la Virgen María o a otro Santo.
Después de la meditación
Concluida, se examina: si hallas faltas, para enmendarlas; si no, para dar gracias a Dios y proseguir de la misma manera.
Las faltas pueden ser, entre otras, las siguientes:
Si no preparé u oí los puntos con atención. –Si no previne los preludios y el fruto que había de sacar. –Si antes de dormirme y al despertarme no recapacité los puntos brevemente (se entiende para la meditación de la mañana siguiente). –Si al empezar no adoré a Dios profundamente con un acto de fe. –Si no hice la oración preparatoria. –Si omití la composición de lugar. -Si la petición. –Si no estuve exteriormente con la debida compostura. –Si no ejercité el entendimiento discurriendo y reflexionando detenidamente. –Si no apliqué lo que meditaba a mi utilidad y ventaja. –Si no ejercité particularmente la voluntad excitándome a los afectos que el asunto requería o a que me sentí movido. –Si no descendí a resoluciones o propósitos particulares. –Si no hice uno o más coloquios. –Si estuve distraído, y por qué. –Si no me detuve cuando hallé devoción, o tuve ansia de pasar adelante. –Si no estuve con particular respeto en el tiempo de los afectos y coloquios. –Si he sentido desconsuelo, aridez o turbación, cuáles y de dónde procedieron. –Si no completé la hora o tiempo señalado, y si no gasté algo más por lo mismo que me sentía con pesadez y dificultad. En seguida se escriben brevemente los pensamientos, deseos y propósitos.



