Inocentes

¿Qué es el Bautismo de sangre?

Publicado el 17 de septiembre de 2019

Actualizado el 24 de abril de 2025

Archivado en: Artículos, Fe

5 Minutos de lectura

El Bautismo de sangre es el bautismo que obtiene una persona por medio del martirio (cuando no ha recibido el Bautismo); es decir, el soportar pacientemente la muerte violenta por haber confesado la fe cristiana o practicado la virtud cristiana.

Jesús mismo dio testimonio de la virtud justificativa del martirio: “A todo aquel que me confesare delante de los hombres yo también le confesaré‚ delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt 10:32); “El que perdiere su vida por amor mío, la encontrará” (Mt 10:39).

Tal como afirman los Santos Padres, el martirio tiene fuerza para perdonar toda la culpa y toda pena, tanto en los adultos como en los niños; invocando para ello el privilegio que Cristo concedió al martirio de producir el mismo efecto de justificación que produce el Bautismo.

La Iglesia venera como mártir a Santa Emerenciana, que antes de ser bautizada fue martirizada sobre el sepulcro de su amiga Santa Inés, al que había ido a orar.

De Valentiniano II, que fue asesinado mientras se dirigía a Milán para recibir el Bautismo, dijo San Anselmo: “Su deseo lo ha purificado”.

Conforme al testimonio de la Tradición y la liturgia (por ejemplo, la festividad de los Santos Inocentes), también los niños que no han llegado al uso de razón pueden recibir el Bautismo de sangre.

Bautismodeurghencia
Los historiadores y expertos no se han puesto de acuerdo sobre el número de los Santos Inocentes.

El Catecismo y el Bautismo de Sangre

Y el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice:

“Desde siempre, la Iglesia posee la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo. Este Bautismo de sangre como el deseo del Bautismo, produce los frutos del Bautismo sin ser sacramento”.

(CEC, n. 1258).

Requerimiento para que haya martirio

Para que haya martirio se requiere:

Un tormento capaz de causar la muerte, aunque luego ésta no se siga por una gracia especial de Dios. Infligido al paciente en odio a la fe o virtudes cristianas. Y que sea pacientemente tolerado.

Tanto el Bautismo de deseo como el de sangre justifican, pues ambos incluyen de algún modo la caridad perfecta, que sabemos justifica. Ahora bien, ni el Bautismo de deseo ni el de sangre producen, sin embargo, todos los efectos que se derivan del Bautismo de agua. Son efectos comunes a los dos: el perdón de los pecados mortales, la infusión de la gracia, la filiación divina con el derecho a la vida eterna.

Todo acto de virtud es voluntario. Pero el martirio a veces no es voluntario, como está claro en el caso de los Inocentes muertos por Cristo, de los cuales comenta San Hilario en Super Mt. que fueron llevados al gozo de la eternidad por la gloria del martirio. Por tanto, el martirio no es acto de virtud.

Mártires y el Bautismo de Sangre

En el antiguo martirologio romano, podemos ver en las siguientes fechas:
Enero 23: en Roma, santa Emerenciana, virgen y mártir, fue apedreada por los paganos siendo todavía catecúmena al encontrarse orando en la tumba de santa Inés, de quien era hermanastra.

Abril 12: en Braga, Portugal, san Víctor, mártir, rehusó adorar un ídolo cuando todavía era catecúmeno, y confesó a Cristo Jesús con gran constancia; así, después de muchos tormentos y de ser decapitado,mereció ser bautizado en su propia sangre.

Del bautismo de agua, que es llamado de río (baptismus fluminis), procede el bautismo de espíritu (baptismus flaminis) y de sangre, los cuales pueden sustituir al bautismo real si éste fuera imposible. El primero es una conversión total a Dios por la contrición o caridad perfecta, en cuanto contiene un deseo explícito o al menos implícito de recibir el bautismo de agua…El bautismo de espíritu (flaminis) y el bautismo de sangre son llamados bautismo de deseo (Tractatus XII De Baptismo, capítulo I, 1926).

El catecismo y el martirio de Sangre

VI. La necesidad del Bautismo

1257 El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación (cf Jn 3,5). Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones (cf Mt 28, 19-20; cf DS 1618; LG 14; AG 5). El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cf Mc 16,16).

La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer «renacer del agua y del Espíritu» a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, sin embargo, Él no queda sometido a sus sacramentos.

1258 Desde siempre, la Iglesia posee la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo. Este Bautismo de sangre como el deseo del Bautismo, produce los frutos del Bautismo sin ser sacramento.

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.