Quinto Domingo de Pascua


Muchos Cristianos habrían de comprender de memoria la epístola de hoy. Oyen muchos sermones, leen muchos libros buenos, reciben bien los avisos pero no se enmiendan. Es muy triste que muchos vayan a los sermones, pero no para oír la palabra sagrada ni para aprovecharse, sino, para oír al orador, al predicador de fama. Es decir, en una palabra, a un hombre que habla de Dios, pero no a Dios que habla por medio del hombre. El Jesús del Evangelio que hablaba de su Padre a sus discípulos, continua hablándonos ahora por medio de sus sacerdotes  y predicadores.

Epístola.

Lección de la Epístola del Ap. Santiago.

Carísimos: Sed obradores de la palabra, y no sólo oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque, si alguien es oidor de la palabra, y no obrador, este tal será comparado a un hombre que contempla en un espejo su rostro natural: se mira, y se va, y al punto se olvida de cómo es. Mas, el que contemplare la ley perfecta de la libertad, y perseverare en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de obra, este tal será bienaventurado en su acción. Y, si alguien cree que es religioso, no refrenando su lengua, sino engañando a su corazón, la religión de ese tal es vana. La religión pura e inmaculada ante Dios y el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos, y a las viudas, en su tribulación, y conservarse inmaculado de este mundo.

Evangelio

Continuación del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: En verdad, en verdad os digo: Si pidiereis algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no le habéis pedido nada: Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea pleno. Os he dicho estas cosas en proverbios. Ya llega la hora en que no os hablaré en proverbios, sino que os hablaré claramente del Padre. En aquel día pediréis en nombre mío: y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros: porque el mismo Padre os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí del Padre. Salí del Padre, y vine al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. Dijéronle sus discípulos: He aquí que ahora hablas claramente, y no dices ningún proverbio. Ahora sabemos que lo sabes todo, y no es preciso que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.

 

Proyecto Emaús