Salve sancta Christi parens / Himno a Nuestra Señora por la Navidad


El himno aparece en una obra titulada «Códice de las huelgas» del Monasterio de Las Huelgas. El códice es de principios del s. XIV, y las obras que contiene abarcan desde mediados del siglo XII a mediados del XIV.

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Latín

Salve, sancta Christi parens,
salve, virgo labe carens,
salve, decus virginum.

Salve, virgo singularis;
Salvatorem salva paris
et ancilla Dominum.

Concepisti, virgo, Deum
paris, lactas, nutris eum
pio prebens studio

Tu nature contra ri[t]um
ex angusto infinitum
ventre prof[e]rs, parvula,

Homo Deum, stella solem,
nata Patrem, virgo prolem,
antiquum iuvencula.

Cibum pani, potum fonti,
victum vite, cunas monti
bovis in presepio.

[T]uo sinu fovens agnum
et leonem, parvum, magnum,
genitorem filium,

[m]oriturum eternumque,
idem enim est utrumque
finis et principium.

Ortus clausus, fons signatus,
terra de qua fructus natus
cibus est fidelium.

Virga Iesse, promens florem
cuius currit in odorem
sanctorum collegium.

O Maria, stella maris,
spes et portus salutaris
in mundi naufragio. Amen.

Tu, que paris [ex]pers paris,
que fis mater salutaris,
nos comenda filio. Amen.

 

Castellano

Salve, santa madre de Cristo,
salve, Virgen libre de mancha,
salve, esplendor de las vírgenes.

Salve, Virgen singular;
como salvada, pares al Salvador
y como esclava pares al Señor.

Virgen, concebiste a Dios,
lo pares, lo amamantas, lo nutres
ofreciéndole con piadoso esmero
el alimento del pan, el agua de la fuente,
como sustento de la vida, la cuna del monte
en el pesebre del buey.

Contra las leyes de la naturaleza,
tú, muy pequeña, de un vientre reducido,
alumbras al Infinito.

El hombre a Dios, la estrella al sol,
la hija al Padre, la virgen a la prole,
la jovencita al anciano.

Abrigando con tu seno al cordero
y al león, al pequeño y al grande,
al Padre y al Hijo,
al que es mortal y eterno,
pues Él mismo es las dos cosas
principio y fin.

Huerto cerrado, fuente sellada,
tierra de la que el fruto nacido
es el alimento de los fieles.

Vástago de Jesé, que muestra la flor
hacia cuyo perfume acude
la asamblea de los santos.

¡Oh! María, estrella del mar,
esperanza y puerto saludable
en el naufragio del mundo.

Tú, que engendras sin conocer varón,
que has sido hecha madre salvadora,
encomiéndanos a tu Hijo. Amén.

 

Transmisión en vivo desde el Santuario de Nuestra Señora de Fátima En Directo
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