San juan eudes

19 de Agosto: San Juan Eudes, confesor y fundador

Publicado el 19 de agosto de 2021

Actualizado el 19 de abril de 2025

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Día celebración: 19 de agosto.
Lugar de origen: Ri, Orne, Francia.
Fecha de nacimiento: 14 de noviembre de 1601.
Fecha de su muerte: 19 de agosto de 1680.
Santo Patrono de: Eudistas, Orden de las Hermanas de la Caridad de Nuestra Señora.


Contenido

– Introducción
– Abraza el sacerdocio
– Funda la Congregación de Jesús y de María
– Instituto de la Virgen de la Caridad
– Devoción a los Sagrados Corazones
– Oposición al Jansenismo
– Muerte de San Juan Eudes
– Oración a San Juan Eudes


Introducción

En el siglo XVII, San Juan Eudes, con un corazón ardiente y celoso, promovió el culto de los Sagrados Corazones de Jesús y María, fundó seis Seminarios y dio más de cien misiones en Francia. Escribió numerosas obras ascéticas y místicas y fundó dos Institutos religiosos: los Eudistas y las Hermanas de la Caridad de Nuestra Señora.

Nació el 14 de noviembre de 1601 en Ri, Francia, hijo de Isaac y Marta, piadosos agricultores. Su nacimiento fue un milagro, prometido en una peregrinación a la Virgen del Socorro. Desde joven, mostró agudo ingenio, bondad y profunda devoción. A los 14 años, hizo voto de virginidad y se educó con los Padres Jesuitas en el colegio de Mont.

Conservó su fe y pureza en la ciudad y en 1618 se unió a la Congregación Mariana, donde experimentó gracias extraordinarias.

Abraza el sacerdocio

Aconsejado por su director espiritual, San Juan Eudes decidió abrazar el estado eclesiástico. A pesar de la resistencia inicial de sus padres, quienes querían casarlo ventajosamente, finalmente cedieron. En septiembre de 1620, recibió la tonsura y las órdenes menores en Seez, tras lo cual regresó a Caén para estudiar teología y otras ciencias eclesiásticas.

Dado que consideraba difícil su santificación en el mundo secular, y siguiendo el consejo de su confesor, solicitó ingresar en la Sociedad del Oratorio de Jesús, siendo aceptado en 1623. Ingresó en el noviciado de París el 25 de marzo de 1624, donde el fundador de la Sociedad fue su maestro. Bajo sus enseñanzas y consejos, adquirió rápidamente una vida de oración y una profunda unión con Jesús, así como las virtudes sacerdotales y religiosas.

Después de un año de formación, fue enviado a la residencia de Aubervilliers para prepararse al sacerdocio bajo la guía del padre Carlos de Condrén, aprendiendo el secreto de la verdadera devoción al Verbo encarnado. Fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1625 y celebró su primera misa en la noche de Navidad.

En 1627, San Juan Eudes fue admitido en el Oratorio. Mientras se preparaba para predicar en París, su padre lo llamó para atender a los apestados en Argentán. Con permiso de su superior, ayudado por un párroco, cuidó a los enfermos y administró el sacramento a los moribundos, evitando contagiarse.

Tras esta experiencia, se trasladó al Oratorio de Caen para prepararse como misionero, pero interrumpió su formación para asistir nuevamente a los enfermos de una grave enfermedad. En 1632, junto con los miembros del Oratorio, realizó seis misiones en Coutances, mostrando su habilidad en la predicación y la confesión. Tras dos años de retiro y estudio, fue nombrado superior de las misiones del Oratorio en Normandía por el padre Condrén.

Desde 1635 hasta 1641, varios obispos lo invitaron a predicar en sus diócesis, donde su elocuencia ferviente inspiró a grandes multitudes y produjo frutos significativos de penitencia. Destacan las misiones de Adviento de 1639 y Cuaresma de 1640 en San Pedro, donde conmovió profundamente a la audiencia, llevándola a pedir misericordia con fervor.

En 1642, en la misión de Ruán, sus sermones provocaron lágrimas y un notable arrepentimiento, con una gran cantidad de conversiones y la quema pública de libros inmorales y obras artísticas indecentes. Continuó predicando con éxito en San Malo y San Lo, logrando también la conversión de muchos calvinistas.

Funda la Congregación de Jesús y de María

Se afligía sobremanera el padre San Juan Eudes, al ver que a veces eran poco duraderos los frutos cosechados en las misiones por él y sus colaboradores. Lo atribuía el celoso misionero a falta de pastores cultos y piadosos que tomasen a pechos el guardar con solicitud el fervor de los convertidos. Sus conferencias con los sacerdotes y los ejercicios que las acompañaban eran provechosos, pero insuficientes para remediar el mal.

Hacían falta Seminarios donde los clérigos se preparasen a recibir las virtudes de su estado y los oficios propios de su ministerio. Lo mismo pensaban San Vicente de Paúl y otros muchos: el padre San Juan Eudes se determinó a fundarlos. Creyó al principio poder llevar a efecto su determinación en el Oratorio. El Señor no lo quiso así. Aconsejado entonces por algunos virtuosos prelados, doctos religiosos y otras muchas personas santas y sabias, y alentado también por las palabras de una piadosa mujer llamada María de los Valles, célebre por sus estados místicos, determinó el padre Juan dejar el Oratorio y fundar una Congregación.

El Cardenal Richelieu le llamó a París, le recibió muy honrosamente, le oyó con suma atención y aprobó sus propósitos; a principios de diciembre de 1642, el padre San Juan Eudes recibió las patentes del rey, facultándole para fundar la Congregación. El santo varón, lleno de gozo, volvió a Caén, e inmediatamente dispuso las cosas para la fundación del nuevo Instituto que tanto le preocupaba.

No escogió al acaso la fecha 25 de marzo de 1643 para la institución de la Sociedad. Le determinó a ello un elevado pensamiento: el de proseguir los trabajos y oficios del Verbo encarnado, y honrar principalmente la íntima unión de Jesús con su M adre Santísima. Determinado a empezar ese día con sus compañeros la vida que, consagrada al Hijo de Dios debía llevar el nuevo Instituto bajo el amparo y protección de María, se despidió de los Padres del Oratorio el día 24 por la mañana.

A unos trece kilómetros de Caén se encontraba una ermita dedicada a la Virgen María, un popular lugar de peregrinación. San Juan Eudes y sus cinco colaboradores visitaron este santuario en peregrinación, consagrando sus vidas y las de sus sucesores a Jesús y María. Posteriormente, se establecieron en su nueva residencia, confiando en la providencia divina y la protección de la Virgen María.

San Juan Eudes fundó la Congregación de Jesús y María, también conocida como Congregación de los Sagrados Nombres y Corazones de Jesús y María. Esta congregación, secular al igual que el Oratorio, se dedicó principalmente a la formación de sacerdotes en seminarios y ejercicios espirituales, antes de que sus miembros pudieran realizar misiones parroquiales.

Entre 1643 y 1670, San Juan Eudes estableció seis seminarios. Aunque varios prelados solicitaron fundaciones en sus diócesis, sus seguidores solo pudieron cumplir estos deseos después de la muerte del Santo. A pesar de enfrentar numerosas dificultades y oposiciones, incluido el espíritu jansenista de la época, San Juan Eudes triunfó gracias a su piedad y virtud heroica.

A pesar de sus responsabilidades en la fundación de la congregación, San Juan Eudes continuó evangelizando y viajando por Normandía y otras provincias de Francia. Durante los años 1643 a 1676, realizó más de ochenta misiones, obteniendo conversiones significativas. Poseía las cualidades de un misionero perfecto: un temperamento ardiente, un celo ferviente y un amor divino intenso.

Fue reconocido como un maestro de elocuencia sagrada, cuyos sermones, meditados profundamente ante Dios, surgían de un corazón lleno de caridad. Con valentía, denunciaba los vicios, erradicaba los escándalos y predicaba la verdad salvadora, atrayendo a las personas con su caridad y comprensión en el confesionario.

Instituto de la Virgen de la Caridad

En sus misiones, San Juan Eudes logró la conversión de varias mujeres pecadoras que, inspiradas por él, quisieron vivir en comunidad. Inicialmente se unieron en la casa de una mujer piadosa y, en 1641, se trasladaron a un edificio más adecuado. Sin embargo, la envidia y el desaliento provocados por el demonio llevaron a la mayoría de las directoras a abandonar el refugio.

San Juan Eudes recurrió a las Salesas de Caén, quienes le proporcionaron tres religiosas, entre ellas la virtuosa Madre Patín. Con su colaboración, fundó la Orden de la Virgen de la Caridad bajo la regla de San Agustín. Además de los votos tradicionales, estas religiosas se comprometieron a trabajar por la conversión de mujeres en riesgo de caer en pecado grave. Este «hospital de las almas» enfrentó numerosos desafíos pero logró establecerse.

San Juan Eudes estableció tres conventos de este tipo, y otros cuatro se crearon tras su fallecimiento. La Orden se expandió, incluso durante la Revolución francesa, extendiéndose fuera de Francia a Europa y América. El convento de Angers, establecido como casa generalicia en 1835 por Santa María de Santa Eufrasia Pelletier, es una rama próspera de la Orden, conocida como la Virgen de la Caridad del Buen Pastor de Angers, con conventos en cinco continentes.

Devoción a los Sagrados Corazones

Desde su infancia, San Juan Eudes mostró una profunda devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y María. Al fundar la Congregación, estableció el culto al Sagrado Corazón con oraciones diarias y fiestas anuales. De igual manera, promovió esta devoción entre las religiosas de la Virgen de la Caridad, consagradas al Corazón de María.

En 1648, con la aprobación del obispo de Autún, celebró la primera festividad pública del Santísimo Corazón de María, que se extendió rápidamente por Francia. El cardenal de Vendóme aprobó esta fiesta en 1668 y el papa Clemente IX la confirmó poco después. Clemente X, mediante seis Breves entre 1674 y 1675, consagró las cofradías de los Corazones de Jesús y María en los Seminarios.

En 1672, San Juan Eudes estableció la celebración del Sagrado Corazón de Jesús el 20 de octubre en todas las casas de su Instituto. Esta devoción se propagó por diversas diócesis y conventos. Los Papas reconocieron a San Juan Eudes como el principal promotor del culto litúrgico de los Sagrados Corazones, incluso antes de las revelaciones de Paray-le-Monial, desafiando la oposición jansenista.

Durante sus misiones parroquiales, estableció cofradías de los Sagrados Corazones y fundó la Sociedad del Corazón de la Madre Admirable para mujeres laicas comprometidas con el celibato, que todavía prospera en la Bretaña francesa y Normandía, también conocida como Orden Tercera del Sagrado Corazón, de la Virgen de la Caridad y de los Eudistas.

Oposición al Jansenismo

San Juan Eudes se opuso firmemente a los jansenistas, lo que le valió duras persecuciones. Sin embargo, mantuvo una postura moderada y prudente, defendiendo la doctrina tradicional de la Iglesia. Su vida estuvo marcada por una fe viva y luminosa, una firme esperanza y una ardiente caridad que lo impulsaban en su apostolado.

Además de sus acciones, promovió el espíritu cristiano y sacerdotal a través de sus escritos. Entre sus obras destacan «El Pacto del hombre con Dios por el santo Bautismo», «Vida y Reino de Jesús en las Almas Cristianas», «Meditaciones sobre la Humildad», «Coloquios del Alma Cristiana con Dios», «Memorial de Vida Eclesiástica», «Predicador Apostólico», «Buen Confesor» y «Admirable Corazón de la Sacratísima Madre de Dios», esta última finalizada poco antes de su muerte.

Muerte de San Juan Eudes

San Juan Eudes enfrentó duras pruebas y cruces en sus últimos días, incluyendo enfermedades, calumnias de jansenistas y maniobras para desacreditarlo ante el Papa y el rey de Francia. A pesar de estos desafíos, en 1680 renunció como Superior General y, tras compartir sus últimos deseos, recibió el Viático y entregó su alma a Dios el 19 de agosto, a los 79 años.

Fue enterrado en el Seminario de Caén y en 1810 sus reliquias fueron trasladadas a la iglesia de la Virgen de la Glorieta y al convento de la Caridad de Caén. Fue beatificado por Pío X y canonizado por Pío XI el 31 de mayo de 1925. Desde 1928, la Iglesia celebra su fiesta el 19 de agosto, día de su fallecimiento.

Cordero de Dios

Oración a San Juan Eudes

Oh glorioso San Juan Eudes, fiel servidor de Dios y apóstol ardiente de los Sagrados Corazones, tú que consagraste tu vida a dar a conocer la ternura infinita del Corazón de Jesús
y la pureza del Corazón de María,escucha nuestras súplicas.

Alcánzanos del Señor una fe viva, un amor ardiente y una entrega generosa a su voluntad.
Ayúdanos a comprender la grandeza del amor divino y a vivir con corazón humilde, manso y lleno de caridad.

Intercede por la Iglesia, por los sacerdotes, por las familias y por todos aquellos que desean vivir unidos a los Corazones de Jesús y María. Enséñanos a consagrarnos plenamente a ellos,
para que nuestras vidas sean testimonio vivo de su amor.

San Juan Eudes, ruega por nosotros.

Amén.

San Juan Eudes | Fuentes

El Santo de cada día por EDELVIVES.

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.