San Pablo de Constantinopla, obispo y mártir, a quien expulsaron muchas veces los arrianos por mantener la fe nicena y otras tantas volvió a su sede, pero, al fin, el emperador Constancio le relegó a Cucuso, pequeña población de Capadocia, donde, según la tradición, fue cruelmente estrangulado por insidias de los arrianos.
Día celebración: 7 de junio / 6 de noviembre.
Lugar de origen: Tesalónica. Grecia.
Contenido
– Breve biografía
– Oración a San Pablo de Constantinopla
Breve biografía
San Pablo de Constantinopla, originario de Tesalónica, desempeñó el papel de secretario del obispo Alejandro en Constantinopla desde su infancia. A una edad temprana, fue designado diácono en la iglesia local, y tras la muerte de Alejandro en el año 336, fue recomendado como su sucesor. Confirmada la elección, San Pablo fue consagrado obispo por altos prelados ortodoxos. Durante su episcopado, enfrentó desafíos provocados por los herejes arrianos, quienes respaldaron a Macedonio, un diácono de mayor edad, como candidato rival.
Ante la presión de los herejes, el emperador Constancio convocó un concilio de obispos arrianos, resultando en la deposición de San Pablo de su cargo. Sin embargo, Macedonio no ocupó el puesto vacante, siendo reemplazado por Eusebio, el metropolitano de Nicomedia. San Pablo buscó refugio en el occidente y no logró recuperar su sede hasta la muerte de su poderoso antagonista.
El retorno de San Pablo a Constantinopla fue recibido con alegría popular, pero los arrianos, que aún se resistían a reconocerlo, instalaron a Macedonio como obispo rival. Esto desencadenó violentos disturbios en las calles de la ciudad.
Constancio, al intentar restaurar el orden, ordenó a su general Hermógenes expulsar a San Pablo de Constantinopla. La furia del pueblo, temiendo perder a su obispo, resultó en el asesinato del general, lo que llevó a Constancio a visitar la ciudad. Aunque perdonó al pueblo, desterró a San Pablo.
A pesar de negarse a confirmar la elección de Macedonio, en 344 Constancio reinstaló a San Pablo, temiendo la desaprobación de su hermano Constante, aliado con el Papa San Julio I. Tras la muerte de Constante en 350, Constancio envió al prefecto pretoriano Felipe a Constantinopla para expulsar a San Pablo y colocar a Macedonio. Felipe, para evitar consecuencias trágicas, urdió una estratagema llevando a San Pablo a un encuentro en los baños públicos de Zeuxippus, donde fue capturado y desterrado sucesivamente a Singara, Emesa y Cucusus.
Ahí le dejaron encerrado en un siniestro calabozo durante seis días con sus noches, privado de alimento, y luego fue estrangulado. Este, por lo menos, es el relato que hizo Filagrio, un funcionario que estaba de servicio en Cucusus por entonces. Cincuenta y cuatro años después, otro obispo de Constantinopla, San Juan Crisóstomo, fue exiliado al mismo lugar.
Oración a San Pablo de Constantinopla
Te pedimos San Pablo a Vos que defendiste la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo de la herejía, que intercedas por Nosotros ante Él para que nos conceda lo que necesitamos, que fortalezca nuestra Fe, esclarezca nuestros pensamientos, y nos libre de los males y tentaciones que nos acechan. Por el mismo Señor Jesucristo nuestro Señor
Amén.

San Pablo de Constantinopla | Fuentes
«Vidas de los santos de A. Butler»