Día celebración: 10 de Junio / 16 de Noviembre.
Lugar de origen: Castillo de Reka, sur de Hungría.
Fecha de nacimiento: 1046.
Fecha de su muerte: 16 de noviembre de 1093.
Santa Patrona de: La santa reina es patrona de Escocia.
Contenido
– Introducción
– La corte inglesa | Nueva huida
– En la corte de Escocia
– Regalo de bodas | Obra apostólica de Santa Margarita
– Madre Cristiana y Santa
– Providencia de desvalidos y menesterosos
– Su humildad y austeridad
– La tragedia: Muerte de Santa Margarita
– Oración a Santa Margarita de Escocia
Introducción
Cuando Canuto II el Grande, rey de Dinamarca, conquistó Inglaterra, desterró a Suecia a los príncipes Eduardo y Edmundo, hijos de Edmundo II, rey inglés asesinado. El rey de Suecia, al negarse a los deseos de Canuto, envió a los niños a la corte de San Esteban, rey de Hungría. Allí, fueron bien recibidos y educados. Edmundo murió sin descendencia, pero Eduardo, llamado «de Ultramar» o «el Proscrito», se casó con Águeda. De este matrimonio nació Margarita en 1046, destinada por Dios a ser reina y santa. Después de una breve estancia en la corte húngara, sus padres se trasladaron a la corte inglesa, donde también se manifestaba la santidad en forma de realeza.
La corte inglesa | Nueva huida
La princesa Margarita, con aproximadamente diez años, encontró en la corte inglesa ejemplaridad de vida y enseñanzas similares a las que había experimentado en la corte húngara y en la del santo emperador Enrique de Alemania. La Providencia divina dispuso esta experiencia para fortalecer su espíritu y prepararla para las penas que enfrentaría. Tres años después, el príncipe Eduardo de Ultramar falleció, seguido por la muerte del rey Eduardo III el Confesor en 1066.
Tras la breve regencia del conde Haroldo y la victoria de Guillermo el Conquistador en la batalla de Hastings, el pueblo londinense eligió a Edgardo, hermano de Margarita, como monarca, aunque pronto se rindió ante el nuevo rey. Edgardo, junto con su madre y sus hermanos, huyó secretamente del territorio inglés al continente. Sin embargo, una feroz tormenta desvió su nave, llevándolos a las costas de Escocia. Este infortunio condujo a la elevación al trono de la virtuosa princesa Margarita.
En la corte de Escocia
La princesa Margarita y su familia, desplazados y desdichados, fueron amparados por el rey Malcolmo III de Escocia, quien, agradecido por la ayuda del rey Eduardo III de Inglaterra en la reconquista de su trono, se negó a entregarlos a Guillermo I el Conquistador. Guillermo declaró la guerra a Malcolmo, pero este, valiente y leal, derrotó al ejército inglés. Mientras tanto, Margarita, en la corte escocesa, demostraba virtud y ejemplaridad a pesar de las adversidades que afectaban a su familia.
El rey Malcolmo, impresionado por las virtudes de Margarita, la propuso en matrimonio. A pesar de sus deseos de seguir una vida de perfección como su hermana Cristina, Margarita, obediente a sus familiares y considerando la posibilidad de extender el reino de Jesucristo en Escocia, aceptó la propuesta. Fue coronada reina de Escocia con gran pompa en el año 1070, cuando tenía veinticuatro años.
Regalo de bodas | Obra apostólica de Santa Margarita
La solemne ceremonia de los desposorios entre Margarita y el rey Malcolmo se llevó a cabo en la residencia real de Dunfermline. Agradecida por las múltiples bendiciones divinas, Margarita ordenó la construcción de un templo en honor a la Santísima Trinidad en ese lugar, enriqueciéndolo con reliquias y ornamentos sagrados como el «Lignum Crucis». A pesar de la pompa de la corte, Margarita mantuvo su alma angelical y brilló con virtudes humildes. Su generosidad y piedad se extendieron a otras iglesias, contribuyendo así al florecimiento religioso en el reino.
La relación de Margarita con Malcolmo fue caracterizada por la armonía, a pesar de la naturaleza adusta de él. Su afabilidad y modales delicados ganaron la admiración de su esposo, y Margarita ejerció una influencia positiva sobre él, guiándolo con sabios consejos para el bien del pueblo.
Santa Margarita ganó rápidamente el afecto y respeto de sus vasallos, creando una corte escocesa que se convirtió en una escuela de santidad. Su virtud fue su mejor carta de presentación, estableciendo un ambiente donde la nobleza y los paladines se ejercitaban en virtudes antes de las batallas. Margarita reunía a doncellas recomendables para la confección de ornamentos sagrados destinados a iglesias pobres.
Su influencia fue crucial en la organización de la Iglesia en Escocia. Gracias a sus consejos, se dividieron las diócesis, se crearon cabildos y se establecieron parroquias. Margarita también combatió abusos religiosos, promoviendo la observancia del ayuno cuaresmal y la santidad del domingo. Trabajó incansablemente con prelados y predicadores para restaurar la fe en su pureza primitiva y erradicar vicios y malos hábitos. El rey Malcolmo apoyó sus esfuerzos, y la nación experimentó una transformación social y espiritual, eliminando prácticas dañinas y promoviendo virtudes.
Madre Cristiana y Santa
Las bendiciones celestiales premiaron las virtudes y el celo apostólico de Santa Margarita y su esposo, el rey Malcolmo. Su hogar fue enriquecido con el nacimiento de seis príncipes y dos princesas, quienes heredaron el carácter valeroso del padre y las virtudes de la santa madre. Margarita cuidó con ternura a sus hijos, exhortándolos desde la infancia a practicar la virtud y a rechazar los placeres mundanos. Les proporcionó preceptores piadosos y modeló sus corazones con el fuego de la caridad divina. La familia, guiada por una madre santa, produjo ilustres miembros para la sociedad y santos para la Iglesia.
Los hijos de Santa Margarita y el rey Malcolmo fueron bendiciones para Escocia. Eduardo, el hijo mayor, murió en la batalla de Alnwick (1093), luchando valientemente junto a su padre. Edmundo renunció a las glorias mundanas y vivió santamente en un monasterio, mientras que Etelredo ascendió al cielo en la infancia. Edgardo, desposeído del trono, recuperó sus derechos en 1097 con la ayuda de su tío Edgardo y el rey Guillermo II de Inglaterra.
Alejandro, quinto hijo de Santa Margarita, reinó hasta su fallecimiento en 1124 sin descendencia directa. Le sucedió San David I, conocido por su gobierno destacado y santidad. Las hijas, Matilde desposada con el rey Enrique I de Inglaterra, y María, casada con Eustaquio, conde de Bolonia, enlazaron con otras familias prominentes.
Providencia de desvalidos y menesterosos
Desde su niñez, Margarita destacó por su caridad hacia los desfavorecidos. Constantemente, al salir de su residencia real, se encontraba rodeada de pobres, viudas y huérfanos, a quienes brindaba ayuda y consuelo. Diariamente, antes de sentarse a la mesa, ella misma servía comida a nueve huérfanas y veinticuatro ancianos. Además, permitía la entrada de trescientos pobres al palacio, sirviéndoles junto con el rey Malcolmo y arrodillándose en respeto al Divino Salvador presente en ellos.
Margarita no limitaba sus generosidades al interior del país, sino que extendía su ayuda a los desfavorecidos de otras regiones. Su compasivo corazón la llevaba a visitar hospitales, donde realizaba tareas humildes y penosas con los enfermos. Su valiosa intercesión también liberó a muchos cautivos y prisioneros de guerra.
Su humildad y austeridad
En la humildad, base firme de la verdadera santidad, Santa Margarita cimentó su virtud. A menudo buscaba la corrección de su confesor, rogándole humildemente que la reprendiera sin rodeos. Se lamentaba de ser tratada con demasiada consideración. Su vida austera y penitente afectó su salud, padeciendo una dolencia estomacal que la atormentó, pero no alteró sus prácticas piadosas.
Anticipando su próximo tránsito, Margarita se preparó cuidadosamente para comparecer ante el Divino Juez. En su lecho, llamó a su confesor, llorando abundantemente, y realizó una confesión general. Durante seis meses, soportó sufrimientos intensos con heroica paciencia, sin quejarse. En ese tiempo, el rey Malcolmo se enfrentó al rey Guillermo II en una campaña, a pesar de las preocupaciones de Margarita.
La prueba más dolorosa para Santa Margarita fue la ausencia de su esposo durante la campaña, temiendo el incierto resultado de la lucha. A pesar de sus inquietudes, mostró resignación y conformidad con la voluntad divina, destacando su virtud en medio de las adversidades.
La tragedia: Muerte de Santa Margarita
Los temores de la santa reina no fueron infundados. Malcolmo y el príncipe Eduardo murieron en el asalto a la fortaleza de Alnwick. Al enterarse de la tragedia, Margarita, en su lecho de dolor, expresó sus presentimientos diciendo: «Con seguridad ha ocurrido hoy una tremenda desgracia para Escocia«. Al recibir la noticia, besó una reliquia de la verdadera Cruz y, cuatro días después, el príncipe Edgardo confirmó la triste realidad, revelando que su padre y hermano habían sido víctimas de una traición criminal. Las palabras proféticas de Margarita se comprendieron plenamente.
Margarita se preparó para su tránsito a la patria celestial y, al percatarse de la llegada de ese momento, pronunció palabras litúrgicas. Falleció el 16 de noviembre de 1093 y fue inhumada en la iglesia de Dunfermline. Tras su muerte, su sepulcro fue glorificado con numerosos milagros, lo que llevó a su canonización por el papa Inocencio IV el 12 de junio de 1250. Sus reliquias fueron trasladadas a otro santuario el 19 de junio de 1259. Santa Margarita es la patrona de Escocia.
Al caer Escocia en la herejía, los católicos recogieron secretamente sus reliquias y las de su esposo, al que también veneraban como santo. El rey don Felipe II de España solicitó el honor de ofrecerles refugio seguro en el monasterio de El Escorial, y las hizo colocar en un magnífico relicario en el que se podía leer esta inscripción: San Malcolmo, rey, Santa Margarita, reina.
Oración a Santa Margarita de Escocia
Santa Margarita de Escocia, alma virtuosa, que amando tanto a Jesús fuiste misericordiosa con los que menos tenían y te ocupaste personalmente de sus necesidades con tanto amor. Este fervoroso amor por Dios hizo que fueras ejemplo para tu esposo y tus hijos como también para el pueblo que te conoció.
Cambiaste sus corazones, los hiciste blandos y llenos de amor, transformaste sus vidas y llevaste la paz verdadera a tu familia. Haz que por tu intercesión nuestro Señor me dé la gracia de amar como tu amaste, dando testimonio con el ejemplo, que no es más que dedicar mi vida a amar a Dios y a todos mis hermanos. Llena de paz y conocimiento de Dios a todos las almas de mi familia, para que todos hagamos su voluntad y podamos dar gloria a Dios por los siglos de los siglos en el cielo. Amén.
Santa Margarita de Escocia, ¡ruega por nosotros!

| Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.


