Si alguno dijere que el mundo no ha sido creado para la gloria de Dios…

Si alguno dijere que el mundo no ha sido creado para la gloria de Dios…

Publicado el 5 de julio de 2026

Archivado en: Concilio Vaticano II

2 Minutos de lectura

Durante el Angelus del domingo 7 de febrero de 1971, Pablo VI entonó este «Himno a la Gloria del Hombre», que  parafraseando al «Himno a Cristo Rey de los Siglos» desplazaba el centro de gravedad por así decirlo, de Dios hacia el hombre. No más el hombre debe ser «recapitulado» en Cristo.

Honor al hombre;
honor al pensamiento, honor a la ciencia;
honor a la técnica, honor al trabajo;
honor a la intrepidez humana;
honor a la síntesis de la actividad científica y del sentido de organización del hombre que, a diferencia de los otros animales, sabe dar a su espíritu y a su habilidad manual, instrumentos de conquista.
Honor al hombre, rey de la Tierra y, hoy, príncipe del Cielo.
Honor al ser viviente que somos, en el cual se refleja la imagen de Dios, y que, dominando las cosas, obedece la orden bíblica: creced y dominad.

Sin embargo antes del Concilio Vaticano II, y más precisamente en el Concilio Vaticano I (1869-1870), se establece en su Constitución Dogmática Dei Filius:

«Si alguno dijere que el mundo no ha sido creado para la gloria de Dios… sea anatema».

Entonces con certeza podemos decir que es un dogma de fe que el universo y el hombre existen primordialmente para glorificar al Creador y que solo a Dios pertenece todo honor y toda gloria (Soli Deo Gloria). Así pues, cualquier sistema que coloque al hombre como el fin último o el objeto principal de culto es, por lo menos… una desviación herética de este dogma.

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.

Comentarios que contengan enlaces, insultos o hagan uso y abuso de lenguaje soez, no serán publicados. Así mismo se invita a los comentaristas a opinar con responsabilidad.