Fue compartida como una «noticia» que se propagó velozmente en diversos medios (incluso no católicos): El día 17 de Diciembre del 2023 y durante una severa tormenta, un rayo ha caído sobre la imagen de San Pedro en el Santuario de la Virgen de San Nicolás de los Arroyos, y con precisión casi quirúrgica, ha fulminado – literalmente -, tanto las llaves que llevaba la imagen en sus manos, como la aureola que portaba sobre su cabeza. Que no esté de más decir, que la mentada ciudad, es la ciudad natal del papa Francisco, en la que naciese un día 17 de Diciembre… del año 1936. Que tampoco esté de más decir, que el suceso acaeció el mismo día (por cuestión de uso horario) en que se hacía pública la funesta Declaración Fiducia Supplicans.
Ya verá el lector, que con tantas y sorprendentes «coincidencias» y dado lo oportuno y preciso de cada uno de los elementos involucrados en el hecho, bien haría cualquiera en cuestionar su veracidad. Pero gracias a la redes sociales, la noticia corrió cual rayo, y para la mañana siguiente, ya tenía lugar en las portadas de muchos portales web de noticias, no solo en castellano, sino también en inglés, Italiano y francés.
Ante la publicidad – que por obvias razones – recibió la noticia, algunos sacerdotes, como el padre Fortea, decidieron comentar sobre el tema. Así, Fortea ha publicado un primer video, en el que, si bien es cierto se confiesa sorprendido y asombrado por los detalles involucrados en el suceso, decide, por prudencia, tildarlos de «curiosos».
Pero Fortea ha desmentido los hechos y ha publicado una «rectificación» de su primer video en este otro video. Según cuenta el sacerdote, uno de los seguidores de su canal de Youtube, le ha hecho saber por medio de la sección de comentarios (Fortea también hace mención de «fuentes» y «fuentes dentro de la Iglesia»), que aquello que muchos han difundido como noticia, no sería más que un bulo. Que ningún lugareño, ha sido testigo de tales hechos la mentada noche de Diciembre. Incluso, hay quienes sostienen que la llave y el halo (o por lo menos el halo), ya no eran parte de la imagen de San Pedro desde hace algún tiempo.
Otro sacerdote, esta vez el argentino , padre Justo Lofeudo, ha publicado, también en su canal de Youtube, una aclaración, en la que se desvincula de ser el responsable de difundir la «noticia» en primer lugar. Pero el detalle verdaderamente importante sigue a continuación. Si bien el padre Lofeudo se defiende de sus acusadores, admite sin embargo, la veracidad de los hechos.
Pero en medio de todo este confuso embrollo, nos viene a traer una luz más clara sobre el tema, el escritor y bloguero Alonso Pinto, columnista de Infocatólica, quien, directamente se ha puesto en contacto por medio de correo electrónico con el Santuario de San Nicolás de los Arroyos. Esta es parte del texto que el mismo Alfonso ha hecho de conocimiento público:
En mi mensaje solicitaba una confirmación o desmentido del hecho que algunos medios reportaban como ocurrido supuestamente el 17 de diciembre de 2023 en su Santuario, a saber: que un rayo habría impactado contra la estatua de San Pedro, haciendo desaparecer las llaves que sostenía. Recalcaba en mi mensaje que no pedía la interpretación que desde el Santuario daban al hecho, sino sólo saber si ese hecho concreto había tenido lugar en la fecha aducida. La respuesta del Santuario no se hizo esperar, y la transcribo literalmente: «Buenos días. El Santuario no avala ni comulga con la interpretación que se ha dado con respecto sobre (sic) el daño producido a la imagen del apóstol San Pedro. Muchas gracias».
Y así, el mismo santuario, no ha negado que:
1. – La madrugada del 17 de diciembre de 2023 hubo una gran tormenta eléctrica en San Nicolás de los Arroyos.
2. – Tanto la llave como la aureola de la estatua de San Pedro (por lo menos la llave), instalada en la fachada del Santuario Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás han desaparecido durante la mentada tormenta.
Por lo tanto, siendo que el Santuario de San Nicolás cuestionado con precisión sobre los hechos ocurridos en aquella fecha, no se ha atrevido a desmentirlos, ha confirmado – de manera tácita – con su respuesta, la veracidad de los mismos.
Que cada quien saque sus propias conclusiones.
