Tablerouija

Sobre el Tablero Ouija y la posición de la Iglesia Católica

Publicado el 16 de enero de 2025

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Por lo menos tres cuartas partes de los adolescentes han probado alguna vez en su vida este mecanismo de adivinación. ¿Cuál es su historia y el mecanismo que lo sostiene? Las razones naturales, parapsíquicas o preternaturales del funcionamiento así como las inconveniencias de esta herramienta espiritista.

Por el Lic. José María Baamonde

A lo largo de todos estos años dando conferencias en colegios secundarios sobre el fenómeno de las sectas o nuevos movimientos religiosos, al momento de contestar las preguntas de los alumnos, difícilmente deja de surgir una con gran insistencia: «el juego de la copa».

Apenas escucho esta pregunta y antes de contestar, pido que levanten la mano todos aquellos que, al menos una vez, jugaron a ello. El resultado no deja de ser interesante: un promedio del setenta y cinco por ciento de los presentes, levanta la mano, incluyendo algunas veces a profesoras y catequistas.

Un poco de historia

Quizás sea interesante comenzar diciendo que el conocido como «juego de la copa», no sólo no es un juego, sino que tampoco debería realizarse con una ‘copa’. En realidad este juego es un medium, es decir, un medio por el cual, según sus cultores, nos contactaríamos con el más allá y que es conocido con el nombre de «Tablero Ouija» a partir del cual se desarrolla el fenómeno llamado ‘deletreo automático‘.

Si bien existen muchas hipótesis respecto a su origen, algunos incluso sostienen que era un oráculo druídico utilizado en la era precristiana por los celtas, las teorías que más consenso tienen es que habría surgido, tal como lo conocemos hoy, sobre mediados del siglo XIX y su nombre derivaría de la unión de la palabra ‘sí’ en francés y alemán ‘oui’ y ‘ja’, respectivamente.

El Tablero Ouija, constantemente utilizado por muchos grupos espiritistas desde sus inicios y, ahora nuevamente promovido por no pocos movimientos gnósticos, esotéricos y ocultistas, se encuentra compuesto de un tablero rectangular, que contiene en la parte superior y en forma de arco, las letras del abecedario. En el medio y del centro hacia la izquierda la palabra ‘Sí’, mientras que del centro hacia la derecha, la palabra ‘No’. Algunos tableros cuentan con el agregado, debajo del ‘Sí’ y del ‘No’, de los signos ‘positivo’ y ‘negativo’, ‘blanco’ y ‘negro’, respectivamente. En la parte inferior y dispuestos horizontalmente a lo ancho, contiene los números del O al 9.

Originalmente se utiliza una aguja o plancheta de madera, levemente cavada en el centro, a fin de que allí puedan colocarse los dedos y consecuentemente, moverla sin que estos se resbalen. Comunmente, en lugar de una plancheta de madera, suele recurrirse a una copa de pie invertida, de allí el nombre vernáculo de «Juego de la Copa», colocándose los dedos sobre la base que también suele estar levemente cavada.

Forma de utilización

Generalmente uno o más participantes se colocan alrededor de una mesa, sobre la que se encuentra el Tablero Ouija. Extienden una mano (se suele recomendar la izquierda, ya veremos por qué), y apoyan los dedos índice y mayor, en ocasiones sólo el índice, en la cavadura de la plancheta de madera o base de la copa.

No deja de ser llamativo los agregados folklóricos que muchos jóvenes, con el objeto de crear una escenografía misteriosa, sacan a relucir al momento de utilizar el Tablero Ouija. Algunos de los más frecuentes son: comenzar a jugar a las doce de la noche; un martes o viernes 13; una noche de tormenta, con una vela encendida o rodeados de ellas; vestidos de negro; una invocación más o menos fantasiosa a alguna entidad desconocida antes de comenzar, un vaso de agua debajo de la mesa para concentrar las energías o espíritus negativos y no intervengan en la sesión …, en fin, diversos elementos de distintos orígenes que encontramos diseminados entre las creencias y supersticiones del reservorio popular, gracias a innumerables películas, revistas y cuentos que se refieren a esta temática, aumentando la expectativa y tensión de los participantes .

Una vez apoyados los dedos, el que dirige el juego suele hacer una pregunta y, la plancheta o la copa, comienza a deslizarse sobre el tablero hacia las diversas letras del abecedario hasta formar las palabras de la respuesta.

Las preguntas serán de todo tipo y acordes a las preocupaciones de los participantes: Cómo me irá en tal o cual examen, conseguiré novio, ganaremos el partido, cuando me voy a morir, cuál es el nombre del presunto espíritu invocado, como saldrá la operación, qué le pasó a tal o cual familiar fallecido, etc.

Lo verdaderamente llamativo de la situación consiste en que la copa o plancheta, ¡se mueve realmente! Al principio los movimientos, por lo general, son cortos, secos, bruscos, como si se deslizara con dificultad y obedeciendo a impulsos espasmódicos. Pero a los pocos minutos, la plancheta o copa se desliza más fácilmente, obteniéndose las respuestas con mayor velocidad.

El tipo de preguntas y sus consecuentes respuestas, la tensión creciente, y la escenografía y ambientación preparada que potencializan la sugestionabilidad, hacen que tarde o temprano uno o más de los participantes se asusten seriamente y den por concluida la sesión.

En algunas ocasiones el cierre se da por haberse escuchado algún ruido o golpe más o menos cercano y que es atribuido a la entidad consultada o como muchos relataran, por el aparentemente inexplicable estallido o rotura de la copa, y que en el caso de la plancheta de madera, suele ser su salida del tablero, como disparada.

Tanto una como otra posibilidad, indefectiblemente, son atribuidas al malestar de la entidad consultada. Este hecho es vivido como alarmante por los distintos participantes, provocando en ocasiones que, por el susto recibido, se nieguen a pasar por la misma experiencia. La movilización que produce la misma, provoca que los relatos de lo sucedido vayan siendo, con el correr del tiempo, condimentados con diversos agregados, hasta culminar en la segunda o tercera mano, como una historia realmente espeluznante, aumentando el halo de misterio y predisponiendo aún más la sugestionabilidad de los ocasionales oyentes que estén dispuestos a realizar una experiencia similar.

Razones del movimiento

1.- El reflejo miokinetico

Como decíamos párrafos atrás lo verdaderamente llamativo e impactante, consiste en que la copa o plancheta se mueven realmente. Ahora bien, ¿por qué se mueve? ¿Este movimiento responde a que verdaderamente habría un espíritu o entidad que guía la copa o la plancheta, como por lo general se pretende, u obedece a otras razones?

Muchos se han abocado al estudio de los diversos fenómenos que manifestaban los ‘mediums’ espiritistas, como el movimiento de mesas y el de planchetas o copas en el Ouija, entre otros, coincidiendo en que el noventa y nueve por ciento de los casos, cuando no existía lisa y llanamente un truco, este movimiento obedecía a un reflejo miokinético inconsciente (mio = músculo, kinesis = movimiento). Es decir, obedecía a un movimiento muscular inconsciente.

El concepto de miokinesis ya había sido estudiado por el marqués de Chevré (1828), basándose en las experiencias de Gall. Chevré solía entregar a una persona una plomada atada a un cordel y le pedía que, cerrando los ojos y extendiendo el brazo del cual pendía la plomada, pensara en un movimiento, que él iba a adivinarlo. A los pocos segundos de iniciada la experiencia, la plomada comenzaba a describir el movimiento pensado probando, en consecuencia, que el pensamiento tiene una relación directa con el movimiento muscular de una persona.

Esto lo podemos comprobar, además que con una plomada sostenida por un cordel, como utilizaba el marqués de Chevré, si le decimos a una persona que estirando el brazo con los ojos cerrados y sosteniendo en la mano una varilla de aproximadamente treinta centímetros de largo, piense en un círculo, en una línea horizontal o vertical. Veremos como a los pocos segundos, la varilla empieza también a describir la figura o línea pensada. Otra forma de comprobarlo con nosotros mismos, es observando cuando rezamos mentalmente o «para adentro», veremos que por lo general también movemos la lengua y los músculos de la boca o garganta, como si rezáramos en voz alta.

Estas experiencias del reflejo miokinético fueron luego tomadas por Mira y Lopéz que comienza a elaborar, en la década del ‘3O del siglo pasado, el Test del Psicodiagnóstico Miokinético, más conocido como «PMK», que es el que habitualmente se administra a los aviadores.

Este test se basa en el principio miokinético, el cual sostiene que las fuerzas dominantes del hemisferio izquierdo y derecho del cerebro y las tensiones psíquicas, se expresan en el dominio de los movimientos musculares. Por su parte, la excitación psíquica de cualquiera de los dos hemisferios cerebrales, se va a reproducir en el campo muscular y consecuente movimiento, determinando la mano derecha el aspecto caracterial (carácter), mientras que la mano izquierda va a determinar el aspecto temperamental (temperamento), de la persona.

Por lo tanto podemos sostener, en lo que respecta al tema que nos ocupa, que en el noventa y nueve por ciento de los casos, la copa o plancheta, es movida por los mismos participantes a través de un reflejo miokinético inconsciente, donde uno de ellos desempeña sin saberlo el papel de dirigente y los demás asistentes, cooperan a menudo sin tener conciencia de ello.

A su vez podemos decir que estos movimientos se potencializan aún más por el grado de sugestionabilidad, de tensión creciente y si la mano que utilizan los participantes es la izquierda, ya que como decíamos con anterioridad, esta es la que determina el aspecto temperamental el cual es el más arcaico de la persona, es decir, no se encuentra trabajado como el aspecto caracterial.

Todos estos elementos conjugados son los que provocan, por un movimiento brusco (tipo espasmódico), o una descontrolada e inconsciente presión, que no pocas veces la copa estalle o se quiebre y la plancheta de madera salga despedida contra una pared. Pero como también decíamos anteriormente, las explicaciones a estos sucesos suelen ser menos terrenales y sí, mucho más misteriosas e inquietantes, agregándole un poco de sal a la experiencia.

2.- Teoría parapsíquica

Algunos autores son partidarios de la teoría parapsíquica, sosteniendo que la copa o plancheta, se movería respondiendo al fenómeno de la telekinesis (tele = lejos, kinesis = movimiento). Es decir que el movimiento sería efectuado con un supuesto poder de la mente y, obviamente, siempre y cuando los participantes no tengan ningún contacto con la copa o plancheta a través de sus dedos.

Si bien esta hipótesis no puede ser rechazada de plano, tampoco puede ser tomada como explicación cierta, ya que no se han efectuado estudios con el rigor científico suficiente y, los ámbitos en que se suelen desarrollar las experiencias con el Tablero Ouija, no reúnen las condiciones básicas de laboratorio para su certificación.

3.- Teoría preternatural

Otros investigadores adhieren a hipótesis de carácter preternatural, es decir que el movimiento de la plancheta o copa, obedecería a la participación de alguna entidad extramundana o demoníaca. Llama la atención que pese a ser una ínfima minoría los que sostienen esta tesitura, es sin embargo la más popularmente difundida, aumentando el misterio en derredor del Tablero Ouija.

Esta hipótesis como la anterior, si bien no puede tampoco ser rechazada de manera absoluta, es la que menos debe ser tomada en cuenta y ello fundamentalmente por un principio de economía que, incluso, es sostenido por la misma Iglesia, amén de todo científico que realmente se precie de tal.

Este principio de economía sostiene que, frente a un hecho extraordinario, nunca debe darse una explicación de orden sobrenatural (milagrosa) o preternatural (demoníaca), si puede ser explicado por razones de orden natural. Sólo cuando estas se encuentren agotadas, puede empezarse a pensar en la posibilidad (no certeza), de una explicación que corresponda a alguno de los dos órdenes restantes.

Además puede servir como prueba para descartar una posibilidad de orden preternatural, el hecho de que cuando se venda los ojos al o los participantes y se cambia el orden de las letras, lo cual no sería impedimento para el supuesto espíritu que guía la copa, las palabras resultantes no tienen ningún significado.

Inconveniencia del uso del tablero Ouija

Descontando la última de las hipótesis, por la obviedad de la inconveniencia si respondiera la actividad del Tablero Ouija a una razón preternatural, las otras dos razones también presentan aspectos suficientes para desaconsejar el uso del mismo.

En lo atinente a la posibilidad de una fenomenología de orden paranormal, es de destacar que una gran cantidad de parapsicólogos (no confundir a los científicos que estudian el fenómeno paranormal, con los actuales ‘parapsicólogos’ que se promocionan en periódicos y revistas, ya que estos últimos suelen ser tan solo brujos con nombre científico), desaconsejan el desarrollo de los fenómenos que son su objeto de estudio.

Teniendo en cuenta que los estudios de parapsicología científica han comprobado, no sólo la existencia de los fenómenos (aunque todavía se teoriza sobre el origen), sino que también han comprobado la espontaneidad, la involuntariedad y la ausencia de una o más fenomenologías en una persona, el manejo descontrolado de las mismas y la adjudicación errónea en cuanto a sus orígenes, facilita como veremos más adelante, los estados disociativos de conciencia.

Finalmente en lo que respecta a la primera de las explicaciones, el reflejo miokinético inconsciente, pese a ser una explicación de orden totalmente natural, también bajo esta perspectiva es desaconsejable, al igual que otro fenómeno muy difundido dentro del espiritismo y que es conocido bajo el nombre de ‘escritura automática‘.

La razón de ello responde a que su práctica, puede ser disparadora de diversos fenómenos disociativos de la conciencia. Al utilizar el Tablero Ouija es uno mismo el que pregunta y es uno mismo el que responde, pero inconscientemente a través de automatismos psicomotores. Es decir, es la misma persona la que pregunta y la que contesta, pero no reconociéndose como uno mismo en la respuesta, sino como ‘un otro’.

Con el tiempo esto puede provocar estados disociativos más o menos marcados, donde se facilita la liberación de impulsos básicos, la liberación de las presiones del superego, de inhibición y de sentimiento de culpa, inconscientes e inaccesibles al ‘yo’.

Lo expuesto indicaría la inconveniencia de fomentar estos estados alterados de conciencia, por el riesgo implícito de generar serias perturbaciones psíquicas a raíz de personificaciones y automatismos inconscientes que, en ciertos casos, pueden asumir el carácter de delirios sistematizados.

Posición de la Iglesia Católica

La Iglesia Católica considera que el uso de la ouija, así como cualquier forma de espiritismo, es espiritualmente peligroso y moralmente indebido. Esto se debe a varias razones, relacionadas con la fe, la doctrina y las posibles consecuencias espirituales y psicológicas. A continuación, se explica la perspectiva católica al respecto:

1.- Rechazo a la práctica del espiritismo

El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) aborda estas prácticas en el contexto del Primer Mandamiento («Amarás a Dios sobre todas las cosas»). En el número 2116, se afirma:

«Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satanás o a los demonios, la evocación de los muertos u otras prácticas que equivocadamente se suponen ‘desvelan’ el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión y el recurso a médiums encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, en último término, sobre los hombres, al mismo tiempo que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Son contrarias al honor y respeto, mezclados con el amor lleno de temor, que debemos únicamente a Dios.»

El uso de la ouija se clasifica dentro de estas formas de adivinación y consulta con el mundo espiritual, lo cual va en contra de la confianza que los fieles deben depositar únicamente en Dios.


2.- Peligros espirituales

Desde la perspectiva católica, interactuar con el mundo espiritual mediante la ouija puede abrir la puerta a influencias preternaturales o demoníacas. Aunque muchos movimientos de la ouija pueden explicarse por causas naturales (como ya hemos visto), la Iglesia advierte que el intento de invocar espíritus puede permitir la intervención de fuerzas malignas. Esto puede llevar a consecuencias graves, como:

  • Engaños espirituales: Los demonios, según la doctrina católica, son seres que buscan confundir, engañar y apartar a las personas de la verdad de Dios.
  • Apertura a la posesión o influencias demoníacas: Aunque estos casos son poco frecuentes, la práctica de invocación de espíritus se considera una forma de dar consentimiento a fuerzas espirituales negativas.

3.- Daños psicológicos

La Iglesia también tiene en cuenta las posibles consecuencias psicológicas que el uso de la ouija puede provocar, especialmente en personas sugestionables o vulnerables. El contacto con este tipo de prácticas puede generar miedos, obsesiones, angustias, o incluso llevar a trastornos de la personalidad o estados disociativos.


4.- Recomendación pastoral

  • Confianza en Dios: La Iglesia enseña que los fieles deben confiar únicamente en Dios para conocer la verdad y recibir guía espiritual. Cualquier intento de buscar respuestas fuera de esta relación con Dios es considerado no solo inútil, sino también espiritualmente peligroso.
  • Oración y sacramentos: Se recomienda a quienes hayan participado en prácticas como la ouija que busquen reconciliación con Dios a través del sacramento de la confesión y fortalezcan su vida espiritual mediante la oración y los sacramentos.
  • Educación y formación: Los pastores y educadores católicos suelen advertir a los fieles, especialmente a los jóvenes, sobre los riesgos asociados a estas prácticas y ofrecen formación para discernir entre lo que fortalece la fe y lo que la pone en riesgo.

La Iglesia Católica desaconseja totalmente el uso de la ouija, no solo por los peligros espirituales que puede acarrear, sino también porque esta práctica contradice los principios de fe y confianza en Dios. La búsqueda de respuestas y consuelo debe orientarse siempre hacia la oración, la lectura de la Palabra de Dios y la comunión con la Iglesia.

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.