El Espíritu Santo que procede tanto del Padre como del Hijo, detalle del Retablo de Boulbon, circa 1450. Originalmente del altar mayor de la Capilla de San Marcelino, Boulbon, Francia, ahora en el Louvre, París.

Sobre la omisión del Filioque por Prevost

Publicado el 14 de diciembre de 2025

Archivado en: Artículos

4 Minutos de lectura

Durante su visita a Turquía a fines de noviembre de 2025; concretamente a Nicea y en medio de un lugar arqueológico, que había sido escogido intencionalmente, pues se supone fue el lugar exacto donde tuvo lugar la celebración del Primer Concilio de Nicea hace 1700 años, Robert Francis Prevost se reunió con aproximadamente unas 40 personas, entre las que figuraba  el patriarca Bartolomé. Allí todos rezaron juntos el Credo. Prevost, omitió la parte del Credo católico que menciona la procesión del Espíritu Santo “del Padre y del Hijo” – es decir, el Filioque.

En la declaración conjunta que emitió con Bartolomé –la Declaración de Estambul– se reprodujo una parte del Credo en la que también se omitía la procesión del Espíritu Santo. El texto dice lo siguiente:

Además de reconocer los obstáculos que impiden la restauración de la plena comunión entre todos los cristianos –obstáculos que buscamos abordar a través del camino del diálogo teológico– debemos también reconocer que lo que nos une es la fe expresada en el Credo de Nicea. Esta es la fe salvadora en la persona del Hijo de Dios, verdadero Dios de verdadero Dios, **homoousios** [consubstancial] con el Padre, que por nosotros y nuestra salvación se encarnó y habitó entre nosotros, fue crucificado, murió y fue sepultado, resucitó al tercer día, ascendió al cielo y volverá para juzgar a los vivos y a los muertos.

Por la venida del Hijo de Dios, somos iniciados en el misterio de la Santísima Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– y somos invitados a convertirnos, en y a través de la persona de Cristo, en hijos del Padre y coherederos con Cristo por la gracia del Espíritu Santo.

Entonces, cuando el Concilio de Toledo (589) enseñó oficialmente por primera vez la doctrina del Filioque, estaba reiterando una larga tradición teológica anterior. La misma doctrina fue enseñada por muchos otros concilios que reafirmaron el Filioque. Entre ellos se pueden citar el Concilio de Aquisgrán (809), el Concilio de Worms (868), el Cuarto Concilio de Constantinopla (869), el Concilio de Bari (1098), el Concilio de Letrán (1215), el Concilio de Lyon (1274), el Concilio de Florencia (1438) y los Concilios de Jerusalén (1583, 1672).

Entre los Santos que defendieron el Filioque podemos nombrar a San Agustín, San Hilario de Poitiers, San Atanasio, San Cirilo de Alejandría, el Papa San León Magno, San Gregorio de Nacianzo, San Gregorio de Nisa, San Ambrosio, el Papa San Gregorio Magno y San Basilio.

En consecuencia, podemos ver que Robert Francis Prevost, está ciertamente abandonando el dogma expresado en el Credo católico tal y como habían hecho sus predecesores Wojtyła y Ratzinger.

Entonces,  el católico se preguntará, ¿Y ahora qué podremos hacer frente a estos hechos que no han tenido precedentes en la historia de la Iglesia? Pues bien, lo mejor que podemos hacer,  como bien aconseja San Vicente de Lerins es, apegarnos a la tradición:

[…] el cristiano deberá hacer todo lo posible para adherirse a la antigüedad, la cual no puede evidentemente ser alterada por ninguna nueva mentira.

Que el buen Dios no permita que seamos confundidos ni que nuestra Fe se vea alterada, que la Santísima Virgen, vencedora de todas las herejías no nos desampare en estos tiempos de tinieblas, y que el justo San José, nos guíe firme a través de ellos, para que no nos perdamos los que confiamos y esperamos a Nuestro Señor Jesucristo.

*Filioque: El Espíritu Santo procede tanto del Padre como del Hijo, y no solo del Padre.

Cordero de Dios

Colofón
Y si al lector este trabajo le ha podido ayudar, le rogamos un Avemaría por nuestras almas rezar.

Comentarios que contengan enlaces, insultos o hagan uso y abuso de lenguaje soez, no serán publicados. Así mismo se invita a los comentaristas a opinar con responsabilidad.