San Malaquías (Maelmhaedhoc O’Morgair) fue un arzobispo irlandés del siglo XII, amigo cercano de San Bernardo de Claraval, y a quien se atribuye la famosa «Profecía de los Papas» conocida mas popularmente como la «profecía de San Malaquías».
Según la tradición, durante una visita a Roma en 1139, San Malaquías habría tenido una visión de todos los futuros pontífices, y la plasmó en una lista constituida por 112 lemas en latín, cada uno describiendo característicamente a un Papa. La lista va desde Celestino II (1143) hasta el último, referido como “Petrus Romanus” (Pedro el Romano). Este es el Papa que durante siglos, ha atraído la atención tanto de fieles como de curiosos, y no en vano, pues a él se le describe con un simbólico y sombrío vaticinio:
«In persecutione extrema Sancta Romana Ecclesia, sedebit Petrus Romanus, qui pascet oves in multis tribulationibus: quibus transactis civitas septicollis diruetur, et Iudex treméndus iudicabit populum suum. Finis.»
“Durante la última persecución de la Santa Iglesia Romana se sentará Pedro el Romano, quien pastoreará sus ovejas entre muchas tribulaciones; y cuando éstas terminen, la ciudad de las siete colinas será destruida, y el Juez Terrible juzgará a su pueblo. Fin.”
Discusión sobre el origen de la profecía de San Malaquías y su veracidad
Los detractores de la veracidad de la profecía de San Malaquías sostienen principalmente, que no existe rastro histórico de estas profecías antes de la Edad Moderna. De hecho, San Bernardo de Claraval, amigo cercano y biógrafo de San Malaquías, no menciona en absoluto dichas visiones proféticas. Las “profecías” salieron a la luz por primera vez en 1595, cuando el monje benedictino Arnold de Wyon las publicó en su libro Lignum Vitae, Esto ocurrió 447 años después de la muerte de San Malaquías en 1148, sin que en todo ese tiempo hubiera referencia alguna al documento. Según Wyon, el texto habría permanecido oculto en los archivos vaticanos hasta ser “redescubierto” hacia 1590. Este retraso tan llamativo encendió de inmediato las sospechas sobre su autenticidad.
Muchos historiadores y especialistas sugieren que la “Profecía de San Malaquías” no proviene realmente del siglo XII, sino que fue una falsificación del siglo XVI. En otras palabras, habría sido compuesta alrededor de 1590 y luego ‘sembrada’ en los archivos para hacerla pasar por un documento medieval legítimo. De hecho, análisis históricos señalan que la lista de lemas parece inspirarse en obras de cronistas del Renacimiento, como Onofrio Panvinio, que elaboraron catálogos de papas con sus escudos e insignias.

La hipótesis predominante entre los detractores de la originalidad de las profecías de San Malaquías, es que algún autor del entorno vaticano, creó la lista con fines políticos, posiblemente para influir en un cónclave o debate sucesorio de la época. Se ha sugerido, por ejemplo, que pudo buscar impresionar o atemorizar a los cardenales presentando una profecía apocalíptica sobre el fin del papado.
Esta es la hipótesis más repetida por historiadores escépticos. En tiempos del cónclave tras la muerte del Papa Sixto V, se fabricó la lista a fin de apoyar la elección de un cardenal específico usando «una antigua profecía» como argumento de autoridad…
Se mencionan nombres como el del cardenal Girolamo Simoncelli, quien «coincidentemente» tenía un lema «muy favorable» según la profecía… («Ex antiquitate urbis» — «De la antigüedad de la ciudad»), ya que era oriundo de Orvieto, una ciudad muy antigua… Lo único fáctico y verificable aquí, es que Girolamo Simoncelli jamás llegó a ser Papa.
Argumentos a favor de la profecía de San Malaquías
Una situación bastante similar acaeció con el hallazgo de un texto, cuyo autor es San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) obispo, doctor de la Iglesia y fundador de los Redentoristas.
Hacia el final de su vida, muy anciano y enfermo, San Alfonso se retiró prácticamente en reclusión. Es aquí cuando habría escrito el famoso texto sobre los apóstoles de los últimos tiempos. En él, el santo habla de un «futuro no muy lejano», en el que la verdadera fe estará casi extinguida y los fieles serán pocos y perseguidos. Es en esos días, que la Santísima Virgen María, jugará un papel determinante: Reunirá a un pequeño ejército de fieles apóstoles, que presentarán batalla a los enemigos de Cristo. Bajo el estandarte de María, resistirán feroz persecución, perseverando incluso hasta el martirio.
Este texto, fue encontrado en un arcón, casi 200 años después de la muerte del Santo y ninguno de sus allegados ni discípulos sabía nada de su existencia. Ni San Gerardo de Mayela (1726-1755) quien fuese amigo y discípulo directo del santo, ni Santa Francisca de las 5 llagas (1715-1791) coetánea y seguidora de las enseñanzas espirituales del mismo supieron ni escribieron nada sobre la existencia de aquel texto.
Sin embargo, esta «profecía» no es cuestionada en su autenticidad como lo es la profecía de San Malaquías. Pareciera ser que la diferencia principal estriba, en que uno, a pesar de que está escrito para el mismo tiempo y escenario (apostasía, persecución y fin de los tiempos), no identifica con cualidades características al protagonista. El texto de San Alfonso María de Ligorio, generaliza, habla de apóstoles de los últimos tiempos, de apostasía generalizada, pero no se centra sobre el actor principal de la fe católica: el Papa. Lo involucra claro está, pero no se centra en él.
Críticas Modernas a la veracidad de la profecía de San Malaquías
A lo largo de los siglos, la “profecía” de San Malaquías ha sido objeto de escrutinio y escepticismo. La Iglesia Católica nunca la ha reconocido oficialmente como válida ni la incluye entre las revelaciones privadas dignas de fe. Al contrario, hoy en día se la considera una curiosidad histórica sin respaldo doctrinal. Investigadores y apologistas católicos han señalado varias inconsistencias que socavan su veracidad.
Silencio histórico prolongado: Como se mencionó, ningún documento anterior a 1595 corrobora la existencia de la lista. Este vacío documental, no prueba por sí mismo el fraude, pero para muchos, “arroja dudas significativas sobre su autenticidad”. La hipótesis más plausible es la falsificación tardía con intenciones concretas, práctica conocida como “salting” (introducir documentos apócrifos en un archivo). Sin embargo, esta es una conclusión obtenida desde una perspectiva mas bien mundana, que insinúa y sugiere acciones atribuibles a una Iglesia mentirosa y manipuladora.
Contenido sospechosamente preciso antes de 1590 y vago después: Diversos analistas han notado un patrón sugestivo: los lemas correspondientes a papas anteriores a 1590 son relativamente fáciles de asociar a sus respectivos pontificados, mientras que a partir de esa fecha las conexiones se vuelven más débiles, genéricas o forzadas.
No obstante, al examinar el caso del cardenal Girolamo Simoncelli —quien habría sido el supuesto beneficiario inmediato de la profecía—, resulta evidente que el lema asignado (“Ex antiquitate urbis”) presenta una asociación tenue, poco contundente y hasta risible si se quiere, para respaldar su candidatura.
Si el objetivo hubiera sido influir en un cónclave a su favor, resulta difícil explicar por qué se elaboraría una lista extensa de lemas relacionados con numerosos pontífices ajenos a su figura, en lugar de una predicción más directa y específica que realmente asegurara su elección.
¿Quien es el Petrus Romanus de la Profecía de San Malaquías?
Petrus Romanus, que como ya hemos dicho significa «Pedro Romano», representa al Sumo Pontífice antes del Fin del Mundo. Dado que la lista llegaba hasta Benedicto XVI, muchos asumieron que su sucesor; Francisco, sería necesariamente Pedro el Romano. Sin embargo, Jorge Mario Bergoglio no tiene por nombre Pedro ni viene “de Roma” (es argentino, aunque de ascendencia italiana).
Algunos han señalado que San Francisco de Asís –de quien tomó el nombre– se llamaba de nacimiento Giovanni di Pietro Bernardone (hijo de un Pedro) y que Francisco tiene “sangre romana” por sus padres italianos.
También se ha señalado la posibilidad de que Petrus Romanus no se refiera a Bergoglio sino a un Papa posterior; es decir, que Francisco sería un extra no enumerado y que aún faltaría un Pedro II de Roma por venir. No obstante, esto ya implica rebasar los límites de la profecía original para ajustarla a la realidad. Hasta la fecha, Pedro el Romano no tiene un referente claro, y sigue siendo materia de conjeturas, aunque sin embargo… la profecía de San Malaquías ha cobrado nueva vigencia debido a la existencia de un Pedro entre los papables del cónclave 2025: El Cardenal Italiano Pietro Parolin.
