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Sobre los «restos» de los niños de Kamloops

Publicado el 29 de abril de 2024

Actualizado el 17 de abril de 2025

Archivado en: Editorial

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El 27 de mayo de 2021, marcó un hito en la historia reciente de Canadá tras revelarse que un dispositivo de georradar había detectado los «restos» de unos 215 niños desaparecidos en los terrenos de la Escuela (católica) Residencial Indígena Kamloops, misma que funcionó entre los años 1890 y 1978.

Fue Rosanne Casimir, cacique de la nación indígena Tk’emlúps, la primera en reportar el «hallazgo», luego de que la antropóloga Sarah Beaulieu hiciera uso del mencionado radar. Este es parte del texto del documento escrito para los medios de comunicación. Aquí el documento completo en inglés.(Nótese que el documento hace uso de la palabra «confirmación»).

Es con un corazón pesado que Tk’emlúps te Secwépemc Kukpi7 (Jefa) Rosanne Casimir confirma una pérdida impensable de la que se hablaba pero nunca se documentó en la Escuela Residencial Indígena de Kamloops. Este pasado fin de semana, con la ayuda de un especialista en radar de penetración terrestre, se reveló la cruda verdad de los hallazgos preliminares: la confirmación de los restos de 215 niños que eran estudiantes de la Escuela Residencial Indígena de Kamloops. […]Algunos de los restos pertenecen incluso a niños de 3 años[…].

Por supuesto, los medios difundieron la noticia y daban por cierta la existencia de cuerpos de niños en diversas fosas comunes. El New York Times incluso presentó la noticia de la siguiente manera: «Una comunidad indígena dice haber encontrado evidencia de que 215 niños fueron enterrados en los terrenos de una escuela en Columbia Británica, una de las muchas en Canadá establecidas para asimilarlos a la fuerza».

La BBC, tampoco hizo lo propio con un artículo titulado «Los siniestros internados donde murieron 6.000 niños indígenas en Canadá» y sostiene que unos 150,000 niños, habrían sido separados de manera forzosa para su asimilación…

Este «hallazgo», fue presentado al público, por los diferentes medios de prensa a nivel global, básicamente con el mismo matiz, una y otra vez. La andanada «noticiosa» de reportajes y notas de prensa no se hizo esperar. Ese mismo día, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, exigió disculpas a la Iglesia Católica y al papa Francisco, por los «abusos» sufridos por niños indígenas en internados de su país. Todo esto, de manera gratuita, sin evidencia condenatoria alguna de por medio.

La respuesta de Francisco vino por medio del siguiente Tweet:

Días después, Francisco viajaría a Canadá, para llevar a cabo un mea culpa delante de los lideres tribales y políticos de aquella nación. Es a raíz de este suceso (el hallazgo de los niños muertos durante la supuesta asimilación forzosa) que da inicio a una violenta seguidilla de quema y vandalización de más de 60 Iglesias, no solo en la Columbia Británica, sino también, a lo largo y ancho del Canadá (mapa con todas y cada una de ellas a continuación).

La cosa se pone peor

No mucho más tarde, los medios revelaban otro «nuevo descubrimiento», mucho peor que el anterior. En la escuela residencial de Marieval, se habían encontrado más restos humanos; esta vez, se trataba nada mas y nada menos que de 751 tumbas. Por supuesto, el método detección empleado fue el mismo que el de Kamloops, es decir el georradar. Mas cabe aquí destacar, que jamás se llevó a cabo una excavación y que jamás, autoridad alguna, presentó un estudio serio que demostrase de manera fehaciente, la existencia de restos humanos. Sin embargo, nuevamente los medios, hicieron comidilla de la Iglesia Católica con la «noticia»…

Los medios, en mayor o menor medida, presentaban los hechos grandemente falseados de la siguiente manera:

  • Miles de «niños desaparecidos» fueron a las escuelas residenciales y nunca se supo de ellos nuevamente.
  • Estos niños desaparecidos están enterrados en tumbas sin marcar bajo o alrededor de las iglesias y escuelas de las misiones.
  • Muchos de estos niños desaparecidos fueron asesinados por el personal de la escuela después de ser sometidos a abusos físicos y sexuales, incluso a torturas explícitas.
  • La matanza se define adecuadamente como genocidio.
  • Muchos restos humanos ya han sido localizados por radares de penetración terrestre, y se encontrarán muchos más a medida que avance la investigación financiada por el gobierno.
  • La mayoría de los niños indios asistieron a escuelas residenciales.
  • Aquellos que asistieron a las escuelas residenciales no lo hicieron voluntariamente, sino que fueron obligados a asistir por la política y la aplicación del gobierno federal.
  • La asistencia a la escuela residencial ha traumatizado a los pueblos indígenas, creando patologías sociales que se transmiten a través de generaciones.
  • Las escuelas residenciales destruyeron las lenguas y la cultura indígenas.

Incluso, si se le pregunta – a la tan de moda -, plataforma de «Inteligencia Artificial» ChatGPT sobre los supuestos hallazgos, no es de sorprender, que obtengamos una respuesta con el mismo matiz:

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Y así, sin la menor investigación y sin cuestionamiento alguno, se llevaron a cabo la acusación de un supuesto “genocidio cultural”, y la condena del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos, amén de la avalancha de reportajes falsos que construyeron toda una historia basada en hechos jamás verificados por ninguna autoridad.

A la sazón, se organizaron lacrimógenas puestas en escena, en las que abundaban los zapatos infantiles, ositos de peluche y las flores, colocados todos en las gradas de las iglesias católicas, a manera de silencioso «recordatorio» de que «ningún niño más puede ser abusado. Todos los niños importan»

La mentira es un barco que hace agua por todas partes

Jacques Rouillard, profesor emérito en el Departamento de Historia de la Universidad de Montreal, salió al frente del sentido común y decide cuestionar de manera pública, la validez de las denuncias y la falta de seriedad de las autoridades y medios de comunicación en el manejo de la noticia. En un artículo publicado en el Dorchester Review, Rouillard sostiene que:

Al no señalar nunca que es solo una cuestión de especulación o potencialidad y que aún no se han encontrado restos, los gobiernos y los medios simplemente están dando crédito a lo que realmente es una tesis: la tesis de la ‘desaparición’ de niños de escuelas residenciales.

Necesitamos retroceder un poco y decir que son ‘entierros probables’, son ‘objetivos de interés’. Los sitios tienen múltiples firmas que se presentan como entierros, pero necesitamos decir que son probables, hasta que uno excave.

Todo esto se basa únicamente en anormalidades del suelo que fácilmente podrían ser causadas por movimientos de raíces, como advirtió la propia antropóloga.

Otros lideres indígenas locales, como el jefe de Cowessess, Cadmus Delorme, dejaron en claro de manera publica en declaraciones a CBS News, que las supuestas fosas comunes de Merieval, no eran tales, y que en realidad se trataba de un cementerio con tumbas sin marcar, hecho que fue confirmado posteriormente por el periodista Terry Glavin, quien señaló en el National Post,  que si bien es cierto las fosas fueron detectadas, sucedió así pues allí existía un cementerio católico conectado con la Misión del Inmaculado Corazón de María.

En cuanto a los «cuerpos» de las supuestas fosas de Kamloops, estudios posteriores sugieren que todo se basa solamente en anormalidades del terreno, que podían estar causadas por movimientos de las raíces y otros objetos, a los que ya no se atreven a llamar «restos humanos» sino, «objetos de interés».

Las escuelas residenciales de Kamloops

Fundada en 1890 por iniciativa del jefe Shuswap Louis Clexlixqen, la escuela industrial de Kamloops fue dirigida por generaciones sucesivas de sacerdotes y hermanos de los Oblatos de María Inmaculada y por las Hermanas de Santa Ana de Quebec. En los años 50, con aproximadamente 500 niños, la escuela estaba dirigida por cuatro oblatos de habla inglesa y 11 hermanas de Santa Ana, según la estimación de Mathieu Perreault en La Presse (2 de julio de 2021). Creía que una típica escuela residencial dirigida por la Iglesia católica tenía dos o tres oblatos, una docena de monjas y, a menudo, cientos de niños.

A partir de 1935, el Departamento de Asuntos Indígenas impuso un procedimiento específico para tratar la muerte de un estudiante. El director del internado tenía que informar al agente departamental, quien formaba una comisión de investigación compuesta por él mismo, el director y el médico que había diagnosticado la muerte. Los padres debían ser informados de la investigación y se les permitía asistir y rendir declaración.

Por ejemplo, Kathleen Michel, de 14 años, enfermó el 25 de abril de 1937 y fue atendida en la escuela por una enfermera, que llamó a un médico. El 1 de mayo la llevaron en coche al Royal Inland Hospital de Kamloops. Fue tratada por un médico pero murió dos días después de nefritis aguda con causas contribuyentes de sarampión y disfunción cardíaca. En su informe, el médico no encontró deficiencias en la atención brindada en el internado. El padre fue informado de la investigación, pero no quiso asistir. Lamentablemente, el memorando de la investigación no especifica dónde fue enterrada.

Según los líderes de Six Nations of the Grand River, donde una vez estuvo la escuela, los huesos humanos fueron exhumados en la década de 1980 y luego vueltos a enterrar sin una investigación formal.

Los niños de estas escuelas morían por diversas razones, obviamente, incluidas las enfermedades (que se propagaban fácilmente debido a la desnutrición y las condiciones insalubres).

La escuela residencial de Kamloops está ubicada en el corazón de la propia Reserva Kamloops, un hecho que nunca informan los portavoces aborígenes ni los medios de comunicación. El informe de la CVR afirma que «prácticamente todas las escuelas estaban dirigidas por la iglesia en los primeros años del sistema [y] el entierro cristiano era la norma en la mayoría de las escuelas». Además, el cementerio de la iglesia contigua «se usaba como cementerio para los estudiantes que morían en la escuela, así como para los miembros de la comunidad local y los propios misioneros». Esto es lo que sucedió en Kamloops y los locales siempre lo han sabido… por eso, las excavaciones que pudiesen «arrojar más luz sobre el tema» han quedado por ahora suspendidas.

 

 

Colofón
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