Ukon Takayama, cuyo nombre de infancia fue Hikogorō Takayama, era hijo de Takayama Tomoteru, señor del castillo de Sawa. Cuando Hikogorō tenía alrededor de doce años, su padre abrazó el cristianismo bajo la predicación de los misioneros jesuitas. Poco después, el propio Hikogorō recibió el bautismo y tomó el nombre cristiano de Justo (Ukon), por el cual sería conocido en la historia como Justo Takayama Ukon.
Justo Takayama Ukon creció en un Japón que comenzaba a escuchar la predicación del Evangelio gracias a los misioneros de la Compañía de Jesús, llegados al archipiélago tras la misión iniciada por San Francisco Javier en 1549. Hacia 1564, su padre escuchó la predicación de los jesuitas en la región de Settsu e, impresionado por la doctrina cristiana, recibió el bautismo. El joven Hikogorō, que contaba entonces con unos doce años, siguió su ejemplo y fue también bautizado, tomando el nombre cristiano de Justo.
Para muchos guerreros japoneses de la época, la enseñanza cristiana resultaba comprensible porque presentaba cierta analogía con el código de honor samurái: así como el guerrero debía servir con fidelidad, humildad, valor y verdad absoluta a su señor terrenal, el cristiano estaba llamado a servir con lealtad total a Jesucristo, Señor del cielo y de la tierra.
Justo (Ukon Takayama / Takayama Ukon) y su padre, tuvieron que luchar en aquellos turbulentos días para asegurar y mantener su posición de Daimyos (soberanos feudales). Bajo el dominio de Oda Nobunaga, lograron hacerse del castillo Takatsuki y promovieron vehementemente la póliza de Daimyos Cristianos. Bajo la influencia de Justo, muchos señores feudales se convertirían al Cristianismo.
Como daimyo heredó los feudos de sus padres: en 1573 se convirtió en señor del castillo de Takatsuki (provincia de Settsu, hoy Osaka), donde financió la construcción de más de 20 iglesias y promovió masivas conversiones al cristianismo.
Participó en campañas militares al servicio de Oda Nobunaga y luego Toyotomi Hideyoshi (por ejemplo, en las batallas de Yamazaki 1582 y Odawara 1590). En el turbulento escenario del período Sengoku, donde los castillos podían estar expuestos a conflictos entre clanes, sospechas de deslealtad o posibles represalias militares, y donde la consolidación del poder implicaba frecuentes reordenamientos territoriales, Justo asumía la responsabilidad directa por la seguridad de su dominio y de sus habitantes. Por ello Justo (Ukon Takayama) decide presentarse en persona frente a Nobunaga. Vestido humildemente como un monje, ofrece su propia vida a cambio de salvar las de aquellos que habitaban el castillo Takatsuki. Ante el heroico gesto de Ukon Takayama, Nobunaga exclama:
“Tienes que ser un completo tonto o un verdadero valiente”
Así, la influencia de Ukon aumentaba y bajo ella, numerosos guerreros, señores y pobladores locales comenzaron a convertirse al cristianismo. También se inició la construcción de templos y escuelas en donde se enseñaba la fe. El cristianismo se extendía rápidamente y preparaba para tomar el centro de Japón.
Tiempo de violentos cambios
En 1582, Oda Nobunaga fue traicionado por uno de sus principales generales, Akechi Mitsuhide, en el conocido Incidente de Honnō-ji. Mitsuhide sorprendió a Nobunaga dentro del templo Honnō-ji en Kyoto. Nobunaga, quedó rodeado, sin refuerzos y sin posibilidad real de escapar. Por eso Nobunaga realizó seppuku. Era el suicidio ritual propio de la clase guerrera. Su muerte creó un vacío de poder inmediato.
En ese momento, Toyotomi Hideyoshi se encontraba en campaña militar en el oeste de Japón. Al recibir la noticia, reaccionó con rapidez estratégica. Negoció una paz temporal con el clan enemigo contra el que combatía y emprendió una marcha forzada hacia la región central. Su objetivo era derrotar a Mitsuhide antes de que consolidara alianzas. En la provincia de Settsu, se le unen las fuerzas de Ukon Takayama. Este movimiento culminó en la Batalla de Yamazaki (1582), donde las fuerzas de Hideyoshi derrotaron a Mitsuhide. La rapidez de la respuesta fue clave. En pocos días logró reorganizar tropas y asegurar el control político tras la muerte de Nobunaga.
En cuanto a Justo Takayama Ukon, las fuentes históricas lo sitúan como aliado dentro del nuevo orden político tras la muerte de Nobunaga. Destacó su participación militar dentro de las campañas de estabilización posteriores, cuando Hideyoshi buscaba consolidar la unificación del país.
La expulsión de los misioneros de Japón
La situación empeora para los cristianos y hacia 1587, cuando Toyotomi Hideyoshi, gobernante de facto del Japón a finales del siglo XVI, habiendo consolidado su poder tras las guerras civiles del período Sengoku, ordena la expulsión de todos los misioneros.
En cuanto a las razones que motivaron la expulsión de los cristianos, han corrido ríos de tinta. No faltan quienes sostienen que Hideyoshi fue instigado por terceros, quienes habrían cambiado la percepción que tenía de los cristianos, presentándolos como un peligro potencial para sus intereses. No en vano, se afirma que Hideyoshi no veía con buenos ojos la rapidez de la expansión y la influencia que españoles y portugueses ejercían en distintas regiones de Japón. Tampoco veía con agrado el fervor de los cristianos, sus deseos de conseguir fieles ni mucho menos entendía la razón por la que sustituían templos budistas por iglesias.
Así, en este contexto, mientras muchos Daimyo (soberanos feudales) obedecieron las órdenes y descartaron el cristianismo, Justo se mantuvo firme en su religión. Se negó a renunciar a su fe cristiana. A sus 35 años, él y su padre renunciaron voluntariamente a sus tierras, privilegios y riquezas, prefiriendo la pobreza antes que traicionar el credo.
Protegido por Konishi Yukinaga
No mucho después, Ukon Takayama es expulsado y su feudo confiscado, situación que lo obliga a buscar refugio con Konishi Yukinaga, un poderoso Daimyo Cristiano quien además le otorga un considerable feudo en Hyuga. Allí viviría por algún tiempo más. Mientras esto sucedía, Hideyoshi fue incrementando la severidad de la persecución contra los cristianos, a quienes se les forzaba a abandonar la fe.

Konishi Yukinaga fue uno de los principales daimyō cristianos del período. Tras la muerte de Toyotomi Hideyoshi en 1598, el poder quedó en disputa entre facciones leales al régimen Toyotomi y el bloque que apoyaba a Tokugawa Ieyasu.
En 1600, Yukinaga se alineó con el bando occidental liderado políticamente por Ishida Mitsunari (no cristiano). Este enfrentamiento culminó en la Batalla de Sekigahara, uno de los acontecimientos decisivos de la historia japonesa, que consolidó el poder de Tokugawa.
Durante la batalla, las fuerzas de Tokugawa prevalecieron. Yukinaga huyó tras la derrota. Fue capturado posteriormente. Las fuentes indican que, como cristiano, rechazó el suicidio ritual (seppuku), ya que la doctrina cristiana prohíbe el suicidio. Fue ejecutado por decapitación en 1600.
El destierro de Ukon Takayama
Luego de la muerte de su protector, Ukon Takayama vivió bajo la protección de algunos amigos durante muchos años, pero después de 1614 con la prohibición del Cristianismo, es finalmente expulsado de Japón.
En Noviembre 8 de ese año, junto a 300 cristianos japoneses, abandona su país con rumbo a Manila. El 21 de Diciembre es recibido por Jesuitas españoles y filipinos cristianos. Allí moriría en reputación de Santidad.
Ukon Takayama fue considerado una figura de suma importancia por los Jesuitas, el pilar y defensor del Cristianismo en Japón.
Es considerado mártir a pesar de haber muerto de causas naturales debido a todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar por no renegar de su fe cristiana.
Ukon Takayama un Samurai para Cristo
Los obispos japoneses han enviado a Roma un informe de 400 páginas que presenta la figura del Samurai y Daimyo (señor feudal) Takayama Ukon, quien muriese el 4 de febrero de 1615 en olor de santidad, y que fuese beatificado el 7 de febrero de 2017, iniciando así oficialmente el camino hacia la santidad.
A diferencia de otros 42 Santos y 349 beatos, la causa de Ukon Takayama fue procesada individualmente, lo que sucede por primera vez en la historia de la Iglesia Católica japonesa. Santos, mártires y beatos, son procesados usualmente en lotes.
Oración para pedir la canonización del Beato Justo Takayama Ukon

Oh Dios que deseas la salvación de todos los hombres, el beato Justo Takayama Ukon, sostenido por tu gracia, eligió el camino de la fidelidad al Evangelio, dejando a un lado los privilegios y honores de este mundo, siendo exiliado de su patria y sufriendo el martirio.
Te pedimos que el beato Ukon, que aceptó libremente gran cantidad sufrimientos y dio un claro testimonio de su fe gracias a la fuerza de tu amor, se convierta en fuente de esperanza para el mundo y sea incluido en el catálogo de tus santos.(Aquí se pide la intención especial al beato Ukon en silencio)
Oh Dios de profunda misericordia, te pedimos que por la intercesión del beato Justo Takayama Ukon, escuches nuestra ferviente oración.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Beato Ukon Takayama (Justo), intercede por nosotros.
